“El fallecimiento de su Majestad la reina Isabel II significa el paso de una era a otra”
“Nunca estuve con alguien, en mis 77 años, que me haya hablado mal de la Reina. Siempre con cariño, respeto. Era una persona que proyectaba eso”
Ni siquiera el fallecimiento, a los 96 años de la reina Isabel II, alteró una de las tradiciones más antiguas de los ingleses: el té de las 5 de la tarde que justo se disponía a tomar el cónsul del eino Unido en Magallanes, John Rees cuando atendió el llamado de La Prensa Austral. Pero dejando un lado la rigurosidad horaria propia de los súbditos de su graciosa majestad, expresó las sensaciones que dejó su fallecimiento, que marca un antes y un después en la historia del Reino Unido.
“El fallecimiento de su Majestad la reina Isabel II significa el paso de una era a otra. Su influencia a nivel de Gran Bretaña, en Europa y el mundo, no puede desconocerse. Fue muy importante en la Guerra Fría, fue una gran defensora de las libertades y de la democracia, y además, una persona tremendamente cariñosa. Le puedo asegurar que la gran mayoría de los británicos la sintieron siempre como una madre, así que estamos sumamente entristecidos, confiamos en que el rey Carlos III que así se va a llamar, sea una persona que lleve los rumbos del país por muy buen camino, ha tenido muchos años para prepararse, con el apoyo amoroso de su madre. Esperamos lo mejor, estamos cerrando una era en la historia de Europa y dar gracias a Dios que la tuvimos”, manifestó.
Rees destacó el carisma de su Majestad, “una mujer de mucho sentido del humor y cálida, nunca con mala cara” y el hecho de haber reinado en una época en que los medios de comunicación la convirtieron en una figura mundialmente conocida, lo que hará que en los diez días de duelo oficial “se van a ver muchas cosas por primera vez por televisión. Mañana (hoy) el príncipe Carlos ahora llamado oficialmente rey Carlos III será la primera vez en la historia que podrá verse por televisión en colores, HD esta ceremonia”.
Obviamente esta exposición mundial incluyó todos los conflictos internos que salieron a la luz pública, algo que otros reinados evidentemente, no experimentaron. Sin embargo, Rees destaca que “ella se manejó muy bien, mal que mal, son problemas que viven la mayoría de las familias, lo que pasa es que cuando se trata de la realeza tiene un cariz diferente, lo cual no siempre es correcto, es una familia más”.
Aunque reconoce que nunca la conoció en persona, “nunca estuve con alguien, en mis 77 años, que me haya hablado mal de la reina. Siempre con cariño, respeto. Era una persona que proyectaba eso. Yo solamente estuve con el príncipe Carlos cuando la reina tuvo la enorme gentileza de condecorarme, hace 12 años aproximadamente, con la Orden del Imperio Británico, y claro, pasamos un rato muy agradable, en Santiago, en la residencia del embajador, con mi familia y amigos, y lo tuvimos una hora conversando con nosotros, en la última visita oficial que tuvo. Fue muy simpático y dijo que quería hacer un viaje de turismo ‘quiero ir a la Patagonia’ me dijo, y me quedó grabado. Ojalá algún día venga como rey”.
Justamente, la reina visitó Chile. Al respecto, John Rees recuerda que “eso fue en 1968 justamente el día que me casé, el 8 de noviembre. No la vi en esa ocasión, estaba ocupado en otras cosas. Fue durante la presidencia de Eduardo Frei Montalva, y fue una visita que yo sé que la reina no corrió. Posteriormente ha venido la Princesa Ana, han estado los dos hijos del ahora rey Carlos, Harry y el duque de Cambridge que va a ser el heredero siguiente”, concluyó el cónsul honorario de Reino Unido antes de decir “lo voy a tener que dejar, porque me están esperando en la mesa”. El té de las cinco no podía esperar más, ni siquiera para recordar a su alteza.




