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Pedro Barrera Artiga

Por Carlos Contreras Miércoles 21 de Septiembre del 2022

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En los últimos días falleció e inició su recorrido por otros caminos un caminante infatigable que recorrió las calles de Punta Arenas, las rutas de Magallanes y los caminos de la vida por lugares recónditos, extraordinarios y necesarios; mi amigo Pedro Barrera Artiga.

Pedro era un sujeto extraordinario, fuera de lo común, por diversas razones que paso a señalar.

Militó más de cincuenta años en el Partido Socialista de Chile, con su compañera Herna Huenumán formó una familia que, de una u otra forma, siempre contribuyó al crecimiento y desarrollo de su partido en la región. La sola circunstancia de militar toda su vida en un partido, cualesquiera que sea, da cuenta de un compromiso y una fidelidad poco común en nuestros tiempos de la denominada sociedad líquida.

Tempranamente fue trabajador, obrero y dirigente en la compañía Lanera Austral de Magallanes formando parte de un concepto e idea de empresa en la cual los trabajadores tenían participación en su desarrollo y las decisiones de futuro, otra situación extraordinaria que hoy no es conocida
hombre de otro tiempo, pero con convicciones universales.

Con el paso del tiempo enfrentó, junto con su compañera e hijas, el golpe militar, el retorno a la democracia y los eventos posteriores al 5 de octubre del año 1988 desempeñando distintas tareas en el Partido Socialista, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, así las cosas, pasó por distintas administraciones de gobierno y políticas cumpliendo y ejecutando diversas tareas con el objeto de mantener el funcionamiento partidario, de hecho lo conocí los primeros meses del año 2002, oportunidad en el cual desempeñaba el cargo de seremi de Justicia, con el objetivo de cobrar la cotización que debía pagar al Partido y desde ese momento, mes a mes, compartíamos opiniones y miradas políticas cada vez que concurría a percibir el pago de mi cotización, en tiempos que no había transferencias electrónicas ni cuenta corriente del partido. Su honestidad y transparencia eran características vitales para entender la naturaleza del encargo y su cumplimiento fiel durante muchos años en la región.

Enfrentó la partida de su compañera y con nuevos bríos inició un nuevo trabajo en el interior del Partido Socialista, nunca por fuera, para generar un nuevo grupo de trabajo partidario que representara a la mayoría de militantes que no formaba parte de los grupos de elite, mandatarios o dirigenciales en el Partido y con su esfuerzo y el de otros compañeros y compañeras vio la luz el núcleo Compañera Herna Huenumán que hasta el día de hoy constituye un referente del socialismo magallánico. 

En lo meramente humano, no puedo dejar de hacer referencia a su enorme tolerancia y pensamiento liberal en cuanto a la vida, cuestión poco usual para una persona de edad avanzada; sus enormes ganas de vivir y seguir adelante, pero siempre con un domicilio político conocido en cuanto a sus convicciones.

Digno de recordar también su franqueza y claridad al momento de analizar las situaciones y expresar sus opiniones.

Todas estas características humanas son cada vez más inusuales en las relaciones sociales y, sobre todo, se experimentan cada vez menos pues entre pandemia y modernidad nos acostumbramos a las video llamadas, al chateo y al whatsApp, pero Pedro no participaba de esto, pasaba por la oficina a conversar cada cierto tiempo porque hasta el final valoró el toque y la cercanía humana, como supuesto fundamental de la convivencia.

Partió un hombre excepcional con características en extinción, pero que debería ser un ejemplo para cualquier sector político o de pensamiento, por su perseverancia, lealtad y consecuencia, lo que asegura una larga vida a su espíritu en todos y cada uno de aquellos que lo conocimos.