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Francisco Andrade Alvarez un grande del básquetbol regional

Por La Prensa Austral Domingo 25 de Septiembre del 2022

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El emblemático y desaparecido gimnasio de la Confederación Deportiva de Magallanes, que fue inaugurado oficialmente el 15 de septiembre de 1950, fue testigo hasta octubre de 2006, fecha que fue vendido, de las jornadas más gloriosas del deporte magallánico y entre ellas el básquetbol.

Francisco José Andrade Alvarez, más conocido como “Pancho” Andrade y con hipocorísticos como “Turrón”, “Monstruo” y “Mono”, vistió las casaquillas de los clubes Naval, Audax, Sokol y Comercial. Seleccionado Adulto y Juvenil de Punta Arenas y reforzó al Liceo y Audax Italiano en los Campeonatos de Clubes Campeones.

Nació el 2 de febrero de 1948 en Río Grande y al año de vida se vino a Punta Arenas con sus padres y hermanos.

Sus estudios básicos los realizó en el Instituto Don Bosco y los medios los completó en el  Instituto Superior de Comercio “José Menéndez”, de donde egresó obteniendo el título de Contador General.

EPOCA GLORIOSA

Su participación basquetbolística la realizó entre 1963 y 1975. Quizá lo más anecdótico ocurrió entre 1963 y 1964 cuando los equipos de Liceo y Comercial contaban con una enorme pléyade de jugadores lo que representaba un poderío deportivo muy superior a los demás equipos en competencia.

Tal es así, que habían muchos jóvenes de ambos planteles educacionales que no eran considerados por entrenadores titulares de aquel momento; por Liceo teníamos a Julio Valderas Navarro y por Comercial a Hugo Aedo Vivar.

Ocurrió que el Club Deportivo Naval, que tenía una primera división de básquetbol de lujo y que estaba ubicado entre los primeros lugares de la tabla de posición de aquellos años, tenía entre sus figuras destacadas a Nasmi Reyes, Antonio Ríspoli, Rafael Araya, Jorge Amarales, Roberto Valladares, Adolfo Muñoz España, Quiroga y “Lito” Ríspoli, entre otros.

Pero, carecía de lo más esencial en una institución que quiere continuar por la senda del éxito deportivo, no tenía series inferiores, especialmente la juvenil.

INFERIORES
DEL NAVAL

Alguien corrió la voz que el Naval necesitaba formar su equipo juvenil y donde además se ofrecía algunas garantías como movilización y gimnasios de la institución para los entrenamientos respectivos. Es así, que con fecha 20 de octubre de 1963 se iniciaron los entrenamientos para todos aquellos jugadores inscritos; el lugar fue el Centro de Abastecimiento de la Armada ubicado al final de la calle Roca.

Llegaron a la convocatoria: Francisco Andrade, Jorge Yercic, Humberto Boulloza, Ramón Galindo, Juan Strello, Manuel de la Torre, Luis Díaz y José Calisto.

La competencia se desarrolló durante el período de 1964 y fue el destino, después de dos ruedas altamente competitivas, que quedaran para la final del campeonato de ese año, Comercial y Naval.

Fue una final electrizante, punto a punto, donde Pancho Andrade marcó sus mejores dobles y con ello el cuadro de Naval obtuvo por primera vez el título de campeón en esta categoría del básquetbol de la Asociación de Punta Arenas.

El mencionado título provocó una serie de divergencias al interior del Instituto Superior de Comercio, entre las que el propio director del establecimiento, Luis Acevedo Valdés, exigió a los jugadores que estaban inscritos en el Club Deportivo Naval a  inscribirse y jugar inmediatamente por la institución comercialina.

JUVENILES
A PRIMERA

Al año siguiente, es decir en 1975,  todos los jugadores juveniles pasaron a la primera división, reforzando los equipos tanto de Naval como Comercial y junto a los antiguos jugadores formaron una excelente escuadra de baloncesto que dio lucha enconada a los mejores equipos de baloncesto de esa temporada.

Recordemos que existían  doce instituciones en primera división, lo que daba una atracción a la competencia, las cuales se desarrollaban a tablero vuelto tanto los sábados como los domingos.

Francisco “Pancho” Andrade, después de jugar y trabajar en Punta Arenas, volvió a Río Grande, Argentina. Ahí conoció y se casó son Sonia Davett de donde nacieron sus queridos hijos Marisol, Jimena y Francisco. En la actualidad cuenta con cinco nietos.

Su actividad profesional la desarrolló en la Ilustre Municipalidad de Río Grande, desde donde jubiló el año 2008.

Su actividad deportiva en la ciudad argentina fue prácticamente mínima dado que los equipos eran escasos y de muy inferior calidad a los de Punta Arenas.

AÑOS DIFICILES

En palabras entregadas por la hermana de Francisco, Haydeé Andrade Alvarez, nos hizo saber que en los planes futuro de su hermano estaba siempre el interés por volver a su querido terruño, pero la situación laboral dominante por muchos años no se lo permitió  y catorce años jubilado para él no fue nada favorable y poco a poco fue cayendo en una depresión que al final lo llevó a su fallecimiento.

Fueron varios los intentos de parte de familiares para llevarlo a Buenos Aires, sin embargo, él denegó reiterada y rotundamente tal decisión.

Si retrocederíamos en el tiempo y podríamos relatar el partido en que “Pancho” jugó la final por Naval contra Comercial, esto sería más o menos así :

“Son los últimos segundos de esta gran final del básquetbol juvenil; el saque de fondo lo realiza Jorge Jercic que da para Boulloza, éste da para Galindo, quien atraviesa raudamente la mitad del campo de juego…la cuenta se mantiene empate 54 a 54 , Galindo detiene su marcha, levanta la vista y da para ‘Pancho’ Andrade que está en la pera de la bomba; recibe el balón, amaga, da un bote, gira y lanza… pelota en la malla, doble para Naval. La mesa central toca la chicharra, señal del término de partido y Naval se clasifica campeón del básquetbol juvenil 1964”.

Así fue “Pancho” Andrade, certero, ágil, rebotero, táctico, ingenioso, gallardo bajo el tablero y excelente amigo.

“Pancho” se alejó inesperadamente dejando un gran vacío entre sus amigos deportistas y sus queridos familiares. Seguro estoy que nos bendecirá permanentemente  desde lo alto y estaremos pronto en ese reencuentro con el Señor para revivir lo hermoso que fue nuestra juventud aquí en la tierra.

La pérdida de nuestro amigo es compartida con los que tuvimos la suerte de conocerlo y cultivar su amistad por tantos años. Pensemos que se encuentra mejor que nosotros y que el tiempo será nuestro mejor consuelo para tener la fortaleza que en estos momentos nos hace falta.

Seamos fuertes para superar su ausencia; cambiemos nuestras lágrimas por los recuerdos de los hermosos momentos que nos brindó como amigo, hijo, hermano, padre y abuelo…Francisco descansa en paz.

Por José Daniel Calisto Garay, representante de la Agrupación de ex deportistas de Magallanes.