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Treinta años sin el cine Gran Palace

Por La Prensa Austral Martes 4 de Octubre del 2022

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Un 13 de septiembre de 1992, con la exhibición de la comedia dramática “Frankie y Johnny” protagonizada
por Al Pacino y Michelle Pfeiffer, se produjo el cierre definitivo del mítico cine inaugurado el 12 de febrero de 1954.

Por Víctor Hernández Godoy
Sociedad de Escritores de Magallanes

En el foyer del Gran Palace se realizaron exposiciones escultóricas, fotográficas y pictóricas de grandes artistas, como la efectuada por el ilustrador de la célebre revista satírica “Topaze”, Juan Francisco González, en febrero de 1957, en que incorporó diversas caricaturas alusivas a personajes del Magallanes de aquel entonces

La comodidad de la sala dotada de 700 plateas y 450 balcones, sus excelentes equipos de proyección, la pantalla con 11,5 metros de largo y 6 de alto, el óptimo sonido, permitieron que en 38 años de vida el cine de calle Bories proyectara 7.800 películas

 

Hacemos esta semblanza recurriendo un poco a nuestra memoria, pero también al corazón. Cuando retornamos a Punta Arenas en el verano de 2000 después de doce años de permanencia en Santiago, nos sorprendimos al ver algunas transformaciones en la ciudad. Nuevas poblaciones se construían principalmente hacia el poniente cuya frontera lo demarcaba la Avenida Eduardo Frei Montalva.

En el centro en cambio, se mantenían intactas la mayoría de las edificaciones a excepción, del espacio que en la juventud capturaba nuestra imaginación los sábados por la tarde: el cine Gran Palace, estaba convertido ahora en una amplia galería comercial.

Recordamos a mamá que nos inculcó sin proponérselo, el gusto por el cine. Gracias a ella conocimos en la niñez a esta maravillosa sala cinematográfica con sus butacas azules y luego, cuando nos acompañaba en la adolescencia, disfrutando de los exquisitos chocolates y helados que se ofrecían en la confitería ubicada a un costado del Gran Palace y que administraba Pascual Fernández.

Como dijimos, cada sábado significaba para nosotros un momento sublime, que no era otra cosa que el reencuentro con la magia del cine en sus tardes de matiné o de vermouth, las que empezaban con el noticiero que colmaba nuestros sueños de niño: “El mundo al instante” programa que se exhibía antes del inicio de cada película, en un compacto de siete a ocho minutos preparado por los famosos estudios alemanes de Universum  Film & TV Produktion GmbH, (Ufa) con breves notas y reportajes sobre la realidad industrial, científica y técnica de la entonces República Federal de Alemania y en general, de la Europa de post guerra.

Supimos mucho tiempo más tarde, que con la exhibición de la comedia dramática “Frankie y Johnny” protagonizada por Al Pacino y Michelle Pfeiffer, se produjo el cierre definitivo del mítico cine, un 13 de septiembre de 1992. De esta pérdida se cumplieron este 2022 exactamente treinta años, si bien, lo que muchos ignoran, es que la historia del Gran Palace que podríamos dividir en dos etapas, alcanza casi a siete décadas.

La Sala Azul

La documentación bibliográfica disponible tanto en libros como en internet, y la revisión de diarios o periódicos de la época, ratifican la percepción que tenemos sobre el territorio de Magallanes en el sentido que fue proclive a las actividades artísticas y culturales, al menos desde que el Cuerpo de Bomberos estrenó su salón de eventos a fines de 1889. El gusto por los espectáculos tuvo a nuestro modo de ver, un punto de inflexión luego de la pomposa inauguración del Teatro Menéndez (Municipal) en junio de 1899 y la proyección de las primeras imágenes de cine en Punta Arenas a cargo de la firma Centera y Compañía en 1903.

Posteriormente, se vivió el apogeo de las salas estilo biógrafo, que permitieron difundir en el austro los principales cortometrajes y películas del cine mudo. Alrededor de 1920, Punta Arenas se enorgullecía de disponer de los teatros Municipal, Victoria, Fagnano, Don Bosco, María Auxiliadora, Royal y Politeama, este último entregado a la comunidad, a propósito de la conmemoración del Cuarto Centenario en 1920.

Precisamente, la aparición de este verdadero coloso que podía cobijar a mil doscientos espectadores, despertó la reacción de algunos cinéfilos que se quejaron que el Politeama era una especie de gran sala multiuso, que servía para cobijar desde peleas de box hasta demostraciones circenses, cuando lo que de verdad la ciudad necesitaba, era una sala exclusiva para exhibir obras cinematográficas.

De esta manera, se encomendó al arquitecto Angel Calamara el diseño de un lujoso teatro de 346 plateas, 26 palcos y 226 balcones, construido ante la expectación de los puntarenenses, el que recibió el nombre de Palace, quedando su administración a cargo del empresario Romeo Mattioni Batic. El recinto fue inaugurado con asistencia de autoridades y de algunos vecinos, el 23 de abril de 1925, con una ceremonia en honor y beneficio de los veteranos de la Guerra del Pacífico y sus familias. En la ocasión, se contó con la participación del artista aficionado Zelimir Peruzovic, quien interpretó varias marchas militares las que fueron amenizadas por la banda del destacamento Magallanes (hoy Pudeto). A continuación, los presentes disfrutaron de las habilidades del machietista Guido Appiani y de la exhibición de la película francesa “Jocelyn”, producción inspirada en el poema homónimo de Alphonse de Lamartine, dirigida por León Poirier.

El Palace fue reconocido por el público como “La Sala Azul”, debido a la belleza de sus líneas interiores y su amplio foyer. En sus inicios, se exhibieron algunos destacados filmes, entre ellos, “El zorro azul” con Ben Wilson y Neva Gerber; “El crimen del correo de Lyon”, Los vándalos del oro”, “El rey del jazz” y “El hombre que ríe”, película que contó con las actuaciones estelares de Conrad Weidt y Mary Philbin.

Una característica que distinguió a este cine durante toda su existencia fue la constante innovación tecnológica que le permitió estar a la vanguardia de los grandes adelantos de la industria cinematográfica. Por ejemplo, el 2 de abril de 1931, El Magallanes anunciaba la llegada del cine sonoro al Teatro Palace con el estreno de la película “El loco cantor” con Al Jolson:

“Hoy tenemos el placer de presentar al distinguido público local la maravilla del mundo. El cine hablado, cantado, bailado. Hemos equipado nuestra sala con un moderno equipo sonoro R.C.A. y el señor Julio del Canto, ingeniero de la International Machinery ha trabajado día y noche para dejar terminada su instalación para hoy. Un trabajo de un mes, ejecutado tan sólo en diez días con operarios locales bajo la inmediata vigilancia del técnico”.

Los espectadores que pudieron disfrutar de la primera película vista y hablada enteramente en español en la “Sala Azul”, “El precio de un beso”, dirigida por Marcel Silver y James Tinling, con las actuaciones principales de José Mojica y Mona Maris, seguramente, vivieron la incertidumbre por presenciar la comentada cinta “Allá en el Rancho Grande”, protagonizada por Tito Guízar y Esther Fernández, filme al que muchos críticos consideran como iniciador de la comedia ranchera mexicana. La película permaneció detenida varios días en el sector de Morro Chico, en una góndola que hacía el recorrido Punta Arenas-Puerto Natales, debido a la intensa nieve. Finalmente, la cinta fue rescatada por los esquiadores Ivo Stipicic y Hanning Willumsen, quienes tras una verdadera odisea, la trajeron a nuestra ciudad, donde fue vista a teatro lleno durante casi un mes, desde el 8 de agosto hasta comienzos de septiembre de 1937.

Pese a los entreveros de la Segunda Guerra Mundial, el Palace no disminuyó un ápice su concurrencia que degustaba las más selectas producciones de cine. Para el sábado 17 de diciembre de 1949, se anunciaba el estreno de la producción “El vértigo”, con la esperada actuación de la estrella mexicana María Félix, pero algo inesperado aconteció.

En la madrugada y media mañana de ese día, dos fuertes movimientos sísmicos causaron estragos en la provincia, ocasionando severos daños en varias edificaciones de Punta Arenas y alrededores. El Palace y el antiguo Club Dálmata resultaron los más perjudicados con desprendimientos de paredes y murallas. En el caso del cine, sus propietarios determinaron su cierre parcial a objeto de iniciar las reparaciones que se extendieron por más de cuatro años.

Nace el Gran Palace

El 12 de febrero de 1954 el diario La Prensa Austral titulaba como editorial “Un nuevo cine en Punta Arenas” en cuyas líneas se advierte el papel de centro cinematográfico y lugar reservado para grandes espectáculos que le esperaba a futuro, como se evidencia en estos párrafos:

“Los arquitectos señores Nicolás Arzic y Tomislav Boric presentaron a la sociedad propietaria del edificio los planos de la construcción que nada tenía que envidiarle a los cines más concurridos de las grandes capitales del continente. Aprobado el anteproyecto, se destinaron 25 millones de pesos para la habilitación del cine que ahora llevará el nombre de Gran Palace”.

“Tiene el Gran Palace acomodaciones para 1.200 personas; cuenta con el más novísimo sistema de calefacción central; posee luz indirecta y dispone de aire acondicionado. Cuidadosa la empresa inversionista del porvenir artístico de la ciudad, no se limitó tan sólo a cuidar los detalles de perfección para exhibir las más recientes películas del séptimo arte, sino que, además consultó la instalación de los equipos para el cine tridimensional y dispuso la construcción de un amplio escenario rodeado de confortables camarines, de suerte que Compañías Líricas y de Teatro puedan, en cualquier circunstancia, trabajar con las mismas comodidades con que en la actualidad lo hacen en las mejores salas metropolitanas”.

Estas cualidades fueron recordadas en varios pasajes y publicaciones por el conocido comentarista cinematográfico magallánico Dionisios Frangopulos. En el Nº39 de la revista “Impactos”, en diciembre de 1992, escribió:

“El 12 de febrero de 1954 abría completamente remodelado este cine de la firma Menéndez-Behety, a cargo de los empresarios santiaguinos Eyzaguirre y Claro. Más tarde quedaría solamente Víctor Eyzaguirre, dueño del cine Bandera de la capital. Posteriormente, el Gran Palace pasaría a manos de la Sociedad Afonso Menéndez y Cía.

“Todos los empresarios fueron mostrando lo mejor que llegaba a nuestro país. Recordamos ‘Europa 1953’, ‘Las nieves de Kilimanjaro’, ‘Cuentos de Hoffman’,’No me quieras tanto’ (primera cinta mejicana con David Silva y Martha Roth, con Los Panchos), ‘Moulin Rouge’, ‘El hombre quieto’, ‘Candilejas’ (con Charlie Chaplin), ‘Apache’ (con Burt Lancaster), ‘Puccini’ (con Martha Toren y la voz de Beniamino Gigli), ‘El jorobado’ (con Jorge Negrete) y el gran festival de Walt Disney con los largometrajes ‘Alicia en el país de las maravillas’, ‘La cenicienta’, ‘Ritmo y melodías’, ‘Peter Pan’, ‘Los tres caballeros’, y ‘Dos personajes fabulosos’.

Nosotros creemos en cambio, que durante el período del Puerto Libre (1956-1967) y luego de la Cormag (1968-1974) el Gran Palace fue además, un indiscutido centro de eventos que contribuyó a diversificar las actividades culturales en la provincia.

Ciertamente, se efectuaron estrenos de indudable calidad. Las tres películas filmadas por el astro James Dean se exhibieron en forma exclusiva en el Gran Palace: “Al este del paraíso”, el 20 de enero de 1957; “Rebelde sin causa”, el 30 de diciembre del mismo año y “Gigante”, el 9 de febrero de 1958. En su pantalla se vio por primera vez en Magallanes, el clásico de suspenso de Alfred Hitchcock, “Los pájaros”, el 30 de noviembre de 1963; como también, la película ganadora del Oso de Oro de Berlín, “Esa clase de amor” de John Schlesinger, estrenada el 26 de diciembre de 1963. Dos obras fundamentales del neorrealismo italiano se mostraron por primera vez en el austro en el Gran Palace: el 14 de noviembre de 1964 se ofrecía la cinta “El gatopardo”, de Luchino Visconti, y dos semanas más tarde, el día 27, se producía el estreno de “8 y ½ de Federico Fellini. Otros filmes de culto también hicieron época en el Gran Palace. El 19 de octubre de 1967 se estrenaba el clásico del cine francés “Fahrenheit 451”, de Francois Truffaut, con las actuaciones de Julie Christie y Oskar Werner.

Varios hitos de significación cultural fueron celebrados en su amplia sala. El Cine Experimental Católico (Cec) estrenó el 11 de agosto de 1961, en funciones de vermouth y noche, el primer noticiario producido por los integrantes de esta agrupación, trabajo audiovisual inédito, netamente regional, que incluyó filmaciones sobre la actuación del Teatro de Ensayo de la Pontificia Universidad Católica de Chile en Punta Arenas y la presentación de su obra musical “La pérgola de las flores”, en diciembre de 1960; las elecciones parlamentarias a diputado por la provincia, en marzo de 1961, con el triunfo de Jorge Cvitanic Simunovic; el desfile cívico militar en torno a la celebración de las Glorias Navales del 21 de mayo; la ceremonia por los festejos del 72º aniversario del Cuerpo de Bomberos y un documental sobre el ventisquero argentino Negri. El Cec también produjo uno de los primeros cortometrajes tipo documental realizados en Magallanes, que fue exhibido en el Gran Palace el 12 de julio de 1962, en donde se aprecia la actuación del famoso tenor Hans Stein acompañado por el pianista Jorge Lechner interpretando “La bella molinera” de Franz Schubert. Siempre en el área documental se destaca también, el estreno hecho por el Cec el 9 de abril de 1965, del trabajo sobre la “Compañía frigorífica y ganadera de Magallanes”.

El Gran Palace apoyó las manifestaciones de otras instituciones, como el show de artistas aficionados chilenos y argentinos en beneficio de la Cruz Roja el 16 de noviembre de 1962 o el festival de guitarras a beneficio de la Iglesia “Nuestra Señora de Fátima” en el barrio 18 de Septiembre, previo a las celebraciones de Fiestas Patrias de 1963. Recordemos, que a fines de agosto de 1969, en su escenario se celebró el Primer Festival Folclórico de la Patagonia organizado por el Club Andino.

En el foyer del Gran Palace se realizaron exposiciones escultóricas, fotográficas y pictóricas de grandes artistas, como la efectuada por el ilustrador de la célebre revista satírica “Topaze”, Juan Francisco González, (que firmaba como Huelén) en febrero de 1957, en que incorporó diversas caricaturas alusivas a personajes del Magallanes de aquel entonces.

El Gran Palace albergó varias de las conferencias dictadas en el marco de la Escuela de Temporada de Invierno de la U. de Chile en julio de 1961, destacando la ofrecida por el profesor Raúl Aickardi sobre la influencia de los medios de comunicación empleando un análisis de contenido y su efecto en la audiencia, en base a la experiencia tomada de la película “Los tramposos”, de Marcel Carné.

A través de su pantalla se promocionó la instalación del Instituto Chileno Yugoslavo de Cultura, con la exhibición de películas y documentales como “Kostana la gitana”, filme estrenado el 4 de junio de 1958, como asimismo, los largometrajes “Gente de la playa” y “Dinero maldito”, ofrecidos el 1 de julio de 1960.

Un cuadro similar se vivió en la preparación de la llegada del Instituto Chileno Soviético de Cultura a Punta Arenas. En el Gran Palace se estrenó el 18 de mayo de 1957 el primer filme soviético visto en Magallanes, “Por las arenas del circo”, documental que recrea las actividades desplegadas en distintas partes del mundo del famoso Circo de Moscú. Tradicional fue la semana de cine soviético que esta entidad cultural brindaba a la comunidad con motivo de festejar el mes del mar y las Glorias Navales chilenas. A modo de ejemplo, entre el 19 y el 25 de mayo de 1962 se proyectaron en el Gran Palace las películas, “Serioszha”; “Objetivo de una vida”; “El alférez Panin”; “El destino de un hombre”; “La carta que no se envió”; “Caminos de fuego” y “La dama del perrito”.

Dionisio Frangopulos en dos reseñas aparecidas en El Magallanes en marzo de 1997 aseguró lo siguiente:

“Los espectadores habían transformado al Gran Palace en su cine predilecto. La comodidad de la sala, dotada de 700 plateas y 450 balcones, sus excelentes equipos de proyección, la pantalla con 11,5 metros de largo y 6 de alto, el óptimo sonido, permitieron que en 38 años de vida el cine proyectara nada menos que 7.800 películas”.

El Gran Palace amerita una placa recordatoria.