Necrológicas

Desde antaño, seguimos

Por Diego Benavente Viernes 7 de Julio del 2023
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Ahora último y gracias a distintos escritores que han buscado reflejar la experiencia de vida de Allende, a muchos les cuesta separarlo del mito que produjo su suicidio, lo cual muchas veces veta el análisis profundo y descarnado de las causas por las cuales fracasó tanto la Unidad Popular como el liderazgo de Allende al asumir su gobierno. Si bien este fue el ministro más joven del Frente Popular y uno de los fundadores del Partido Socialista de Chile, su derrota o fracaso al final de los mil días como presidente, es motivo de discusión. Al parecer se le podría aplicar el principio de Peter, que expresa que uno asciende en los distintos cargos por su eficiencia, hasta que llega a un lugar donde simplemente ya no da el ancho. Si bien Allende tuvo voluntad de poder, llegó al límite máximo donde no fue capaz de tomar las decisiones que debía tomar ni a imponerse como debió hacerlo, como por ejemplo sí lo hizo Mitterrand en Francia como lo compara uno de los autores Manuel Martínez.

En la columna anterior en este espacio, hacíamos un paralelo entre los presidentes Allende y Boric, así al primero el Partido Socialista le dio como caja, con Altamirano a la cabeza, donde prácticamente lo cuestionaron desde el inicio de su candidatura. El comité central lo proclamó por 13 votos a favor y 14 abstenciones, lo que se constituyó como lo describe Mansuy, “una especie de humillación política”, no todos lo estimaban como su candidato preferido. En cambio el PC, siempre le fue mucho más fiel. Hoy en día, por el contrario es el PC el que ha asumido el rol contradictor y le da duro, por ejemplo a través del ataque a Patricio Fernández, quien renunció al trabajo que estaba haciendo para poder aglutinar voluntades en pos de una conmemoración que de por sí es difícil. Después de 50 años y a contrario, ahora es el Partido Socialista el que lo defiende junto al Presidente. Ya viene siendo hora de que se recapacite en este tema, en pos de una meta común, aunque nos cueste, como lo hizo Uruguay frente a sucesos deleznables y hechos que han dividido al país, pero que no se puede seguir marcando a fuego todo lo que se haga a futuro bajo este karma.

Resulta interesante apreciar a los sociólogos top, como Chantal Mouffe, Eugenio Tironi, Tomas Moulián, cuando proyectan tendencias, líneas u procesos, una vez ocurridos los quiebres en la sociedad y éstos los han dejado pagando con sus teorías anteriores. Así y como mirando por el retrovisor, comienzan a explicar y fundamentar basados en lo que está sucediendo en el presente, lo que les permite augurar lo que se avecina hacia el futuro, con la misma pachorra con que concluyeron antes. El teorizar, proyectar y carrilearse no pasa nunca de moda. Los eventos pasan y las teorías se acomodan pero los autores son los mismos de siempre. Es cosa de ver el análisis que hace Daniel Mansuy en su libro Allende sobre los cambios en las teorías en la interpretación del gobierno del mismo y las posteriores interpretaciones de la UP de Tomás Moulian.

Sin lugar a dudas, Chile es el país de las cosas raras, donde es más importante quien tiene poder de veto que quienes tienen la capacidad y espaldas para proponer acciones, la crítica es mejor vista y pesa más y pareciera tener más valor que lo propositivo. Son escasos los momentos luminosos u ocasiones donde los que proponen son los que manejan la agenda y llevan la batuta. Hay que superar esos momentos de depresión y  apuntar a la luminosidad de un grupo que proponga lo que el país necesita y así de una vez por todas, deje de imperar la fuerza del poder de veto.

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