Economista Juan Luis Oyarzo: el Estado “debe generar los mecanismos necesarios para fortalecer un escenario más dinámico”
El Banco Central publicó el Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre 2023, documento que señala el escenario macroeconómico y su evolución, así como índices de inflación, entre otras variables.
El académico de la Umag, Juan Luis Oyarzo, doctor en Economía, entregó un análisis y conclusiones que se pueden desprender de este informe. En primer lugar, Oyarzo señala que “no indica muchos aspectos nuevos con respecto a los pronósticos económicos del mercado. Primero, empeora sus previsiones de crecimiento con una proyección del 0% en el mejor escenario, e incluso indica que, la economía de 2023 podría caer a un -0,5% en el peor escenario. Esto deja una tarea tremenda para el gobierno, ya que es éste el que debe generar los mecanismos necesarios para fortalecer un escenario más dinámico que permita que nuestra economía pueda retomar la senda del crecimiento”.
Sin embargo, también rescata una buena noticia. “La tasa de política monetaria ha comenzado a bajar y se sitúa en un 9,5%, aspecto que se relaciona con la inflación que llegó en agosto a un 5,3% y que permite generar pronósticos positivos para el 2024, donde se podría cumplir con el objetivo de la entidad, que es tener una inflación en torno al 3%. El control de esta variable es fundamental para una economía sana, donde los precios tengan un comportamiento más estable de lo que hemos visto en estos últimos 2 años”.
Entendiendo los problemas que ha traído la inflación, en particular para los bolsillos de menos recursos, ya que provoca una desvalorización del poder adquisitivo, Oyarzo menciona que “el control de la inflación por parte de los instrumentos aplicados por el Banco Central es fundamental, y el 5,3% obtenido en agosto muestra la importancia de la autonomía de la entidad. Con respecto, al pronóstico, se aprecia una clara tendencia a la baja que continuará durante todo el año, de modo que es probable que el 2023 cerremos con una inflación en torno al 4,5%, aspecto que nos deja en un escenario perfecto para el año 2024”.
Ahora bien, respecto a las implicancias en la Región de Magallanes, donde existen precios más altos, hay un factor centralista que impide hacer un diagnóstico claro. “La inflación se mide por el IPC que es un termómetro nacional, no regional. De modo que se requiere la instauración de medidas regionales que permitan observar la realidad en cuanto a nuestros precios. Aquello es una tarea pendiente, donde la vinculación con entidades de educación superior es vital para entregar un sustento académico a estas medidas”.




