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Magallánicos de vacaciones en Viña del Mar relatan sus experiencias tras ser sorprendidos por la catástrofe

Lunes 5 de Febrero del 2024

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Similar a muchos chilenos, magallánicos también eligen la Región de Valparaíso y sus playas como lugar de veraneo, panorama que se ha visto severamente trastocado por las emergencias que conllevan los numerosos siniestros y sus dolorosas consecuencias. Visitas a familiares se han visto interrumpidas por evacuaciones, siendo el apoyo mutuo y la solidaridad los pilares para enfrentar la adversidad de la situación.

Mauricio Villarroel Sánchez viajó a Viña del Mar para visitar a su hijo que reside en dicha zona. Llegaron el mismo día en que estallaron los incendios. “El bus llegó hasta donde estaba el foco principal y se tuvo que devolver. Nos demoramos de Santiago a Viña tres horas y media. El bus tuvo que tomar otra carretera, volverse y después llegamos a la casa de mi hijo. Empezó el fuego, el humo, la casa quedó tapada de humo y cenizas en el patio”, relata Villarroel. “Fue un poco desesperante, pero gracias a Dios no pasó nada”.

Se tuvieron que mantener en alerta, aunque no fue necesaria la evacuación en su caso. Distinto fue lo vivido por el suegro de Mauricio, quien había viajado por temas de salud. “A ellos los tuvieron que evacuar, los fuimos a buscar y los trajimos para la casa igual. Ya hoy se devolvieron a donde estaban ellos”.

El caso de la señora Juana

La señora Juana Gálvez Rivera viajó a comienzos de enero de vacaciones a la ciudad de Viña del Mar, junto a su nieta Ema Pacheco Apablaza, de 7 años, sin imaginarse nunca la odisea que viviría lejos de su hogar, en la villa Selknam, en Punta Arenas.

“Todo comenzó en la noche del viernes, cuando estábamos en un camping, donde nos quedamos sin luz ni agua. Luego nos fuimos al barrio residencial, Los Pinos. Hemos sido evacuados cuatro veces”, sostiene.

En el barrio Los Pinos, están en el hogar de un suboficial mayor en retiro de Infantería de Marina, Enrique Zamora, quien vivió 12 años en Punta Arenas. “Es una familia amiga”, señala.

“Lo hemos pasado bastante difícil desde el viernes. Es impresionante la cantidad de humo, por lo que cuesta respirar. El aire está contaminado por las cenizas. Hay muchos cerros”.

Doña Juana agrega que ha sido complicado, incluso, comprar yogurt y pan. Y, es que por el hecho de estar en una zona residencial, prácticamente no hay negocios, y los supermercados quedan bastante retirados.

Junto con reconocer que “echa mucho de menos su tierra”, indica que el jueves 8 de febrero tiene vuelo de regreso a casa, donde tendrá mucho que contar sobre las peripecias vividas en unas vacaciones que terminarán siendo una pesadilla.

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