Cores cuestionan falta de resultados en la Cormag, mientras Jorge Flies atribuye baja ejecución a rigidez presupuestaria
A la “estructura de asignación presupuestaria para programas y corporaciones” responsabilizó el gobernador regional Jorge Flies al ser consultado por la baja ejecución presupuestaria de la Corporación de Magallanes (Cormag), entidad que para este año recibió más de $3.687 millones con el objetivo de financiar a deportistas, proveer insumos a los voluntariados y desarrollar actividades emblemáticas.
Esto, sin embargo, no se concretó, y hace un par de semanas se aprobó una modificación presupuestaria para trasladar más del 90% del presupuesto de la Cormag a la transferencia que realizó el Gore al Ministerio de Vivienda destinada a la expropiación del Club Hípico.
Según explicó la máxima autoridad regional, estas entidades se están demorando más de nueve meses en completar las tramitaciones administrativas.
“Hemos pedido en la Ley de Presupuestos cambios significativos, porque hacen imposible el ejercicio”, reconoció Flies.
Lo señalado por el gobernador no es nuevo. Al inicio de la discusión presupuestaria a nivel nacional, la Asociación de Gobernadores Regionales de Chile (Agorechi) ya había manifestado su preocupación ante la Comisión de Hacienda del Senado.
Según Ricardo Godoy, director ejecutivo de Agorechi, las actuales exigencias de cofinanciamiento público-privado del 50% cada uno que enfrentan las corporaciones regionales “hacen inviable que muchas corporaciones logren levantar cartera”.
Godoy planteó que esta fórmula no considera las desigualdades territoriales ni las dificultades que enfrentan las regiones más pequeñas o menos industrializadas para obtener financiamiento desde el sector privado.
El dirigente recalcó que, si bien las corporaciones regionales cuentan con controles y exigencias mucho más estrictasque otras entidades como fundaciones u Ong, este modelo de financiamiento “está empujando de facto a su cierre”. En esa oportunidad, Agorechi propuso flexibilizar el porcentaje de aporte privado exigido, con el fin de permitir que las corporaciones puedan operar con mayor viabilidad, especialmente en regiones con menor presencia empresarial.
El tema también generó opiniones divididas entre los consejeros regionales. El consejero Arturo Díaz reconoció que la Cormag “está en deuda respecto de lo que se esperaba de ella y lo que ha hecho”. Agregó que el Consejo Regional espera que la corporación “cumpla el rol para el cual fue creada” y recordó que en reuniones anteriores se manifestó la preocupación por su baja ejecución presupuestaria. “La comunidad exige resultados, y el Consejo Regional también”, puntualizó.
Su par Juan Morano sostuvo que la creación de la corporación se dio “en un contexto difícil”, marcado por la desconfianza hacia este tipo de entidades tras los casos fundaciones a nivel nacional. “Eso ha generado mayor fiscalización, lentitud y resistencia, además de una menor capacidad para generar iniciativas relevantes. La Cormag del siglo XXI no debiera limitarse a eventos o actividades lúdicas, sino pensar en desarrollo, innovación y proyectos estratégicos”, señaló.
En tanto, la consejera Roxana Gallardo reiteró su rechazo a la creación de la Corporación y fue tajante en su crítica. “Nunca he votado a favor de pasarles ni un peso. Dije desde el principio que iba a ser una agencia de empleo para quienes no lograban entrar al gobierno regional, y fue exactamente lo que ocurrió. Se han pagado sueldos, pero no se ha hecho nada”, afirmó. “La única plata que ha ejecutado la Cormag es la de los sueldos de los funcionarios, nada más”, concluyó.




