“Hay años en que los traspasos de dinero del Servicio de Salud Magallanes no alcanzan para cubrir los 12 meses”
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– Buscar nuevas fuentes de financiamiento, avanzar en el proceso de internacionalización de la obra y llegar a todos los magallánicos repartidos por el mundo son algunas de las ideas que se barajan para aumentar los ingresos.
Marcos Sepúlveda Loyola
Sólo un 3% de los chilenos confía en los partidos políticos y un tercio de ellos lo hace respecto del gobierno central, según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Datos similares de confianza existen en la Iglesia Católica. Esta desconfianza generalizada de los chilenos no es hacia todo; aún se salvan un puñado de instituciones, entre ellas el Centro de Rehabilitación Cruz del Sur. ¿Por qué? No existe un sociólogo que explique cómo una región con menos de 200 mil habitantes logró, a partir de un presunto “no” de Don Francisco a la instalación de un centro Teletón, levantar en cuatro décadas una obra que está presente en tres de las cuatro cabezas provinciales y que, año a año, no hace más que crecer en atenciones.
Con más o menos tensión, todos los años los magallánicos responden con las Jornadas por la Rehabilitación. Sin embargo, en esta edición ocurrió un fenómeno: Tierra del Fuego no logró la meta. Esto bajó un poco el ánimo durante las primeras horas del evento; sin embargo, no tuvo un gran impacto, ya que Puerto Williams, con menor cantidad de población, recaudó más de $114 millones.
Asterio Andrade Gallardo, director del Centro de Rehabilitación Cruz del Sur, en conversación con El Magallanes, explica que el alto arraigo de los magallánicos con la obra se debe a que todos saben lo difícil que fue comenzar con la idea de rehabilitar a personas con discapacidad, que durante casi dos décadas no recibieron ningún financiamiento externo del Estado y que “afortunadamente nunca nos hemos visto salpicados por ninguna situación poco transparente”.
Andrade define que el secreto de la confianza también pasa por un control interno exigente. “El Club de Leones, desde un principio, tuvo claro que ellos no iban a ser parte de ningún beneficio que pudiera generarse a través de la actividad de rehabilitación”, asegura. Ejemplifica que los leones, por estatuto, no pueden trabajar en el centro; esto se extiende a los familiares directos, y los integrantes del directorio no perciben sueldo por su función. “Ese solo hecho pone un cortafuegos que es muy importante”, agrega.
“Tenemos nuestros propios sistemas informáticos desarrollados internamente, los cuales nos permiten llevar, al dedillo, cada peso que ingresa y cada peso que se gasta”, complementa.
Financiamiento de
los centros
Los tres centros que posee la Corporación de Rehabilitación Club de Leones Cruz del Sur se financian a través del dinero recolectado por las jornadas y un aporte estatal entregado mediante el Fondo Nacional de Salud. A partir de eso se hace un presupuesto anual que es aprobado por el directorio de la corporación.
El Estado aporta al año más de $2.300 millones, los cuales, divididos por el número de pacientes atendidos, dan un valor de $110 mil por mes de atención. “Valor que para un privado sería inviable, señala Andrade, quien ejemplifica que un tratamiento de este tipo en Santiago puede superar el millón. “El diferencial lo cubrimos con los fondos que nos otorga la comunidad magallánica”, explica.
“Hay años en que los traspasos de dinero del Servicio de Salud Magallanes no alcanzan para cubrir los 12 meses; cubren 9 o 10 meses”, señala, explicando que en esos meses se financian “con la plata de todos los magallánicos”.
– ¿Cómo se gastan los recursos recolectados en las jornadas?
– “De los 1.300 millones, el club tiene que pagar los costos del evento; no tengo el monto exacto, pero deben fluctuar más o menos entre 30 millones. A eso hay que agregarle pasajes aéreos de la gente que viene, sistemas de iluminación, de sonido, etcétera. Del restante, que queda el grueso, nosotros hacemos un presupuesto que incluye mantención del Centro Punta Arenas, Natales y Porvenir”
-¿Cuánto se destina al pago de remuneraciones de los 200 profesionales que trabajan en el centro?
“Una parte de los recursos la pone el Estado, que sería, en el caso del área de rehabilitación, no en el área educacional, el 66%; el 33% lo coloca la comunidad magallánica”.
– ¿Este modelo es sostenible pensando que año a año el centro sigue creciendo?
– “Siempre tenemos un control sobre qué estamos haciendo y hacia dónde vamos. Por indicación del Club de Leones, no tenemos líneas de crédito; nunca pedimos un crédito bancario. Funcionamos como el boliche antiguo: todo se paga al contado. Si no hay plata, nos reducimos; si hay un poco más, la reinvertimos. Como esta es una organización sin fines de lucro, si a fin de año quedan, por ejemplo, 20 millones, esos pasan al año siguiente (…) La plata siempre está dando vueltas dentro del mismo sistema”.
– ¿Los leones reciben algún pago por organizar las jornadas?
– “No reciben ningún tipo de sueldo ni beneficio por la jornada. Es más, deben pagar una cuota mensual. Creo que esto ha sido muy potente porque es una forma distinta de organización comunitaria, que permite mantener este nivel de confianza. Es evidente: si apareciera un león y dijera, por ejemplo, que se compró un Mercedes-Benz con la plata de la jornada, se acabó esto. Se destruyó”.
– ¿El centro recibe aportes de ONG internacionales?
– “No, nuestros grandes aportes son del Estado y de la comunidad magallánica. Si nos llegara un aporte distinto, ha sido principalmente para proyectos realizados con la Universidad de Magallanes (…) Ahora, si tuviera la posibilidad de recibir aportes internacionales, sería muy bienvenido, porque hay muchos organismos que ayudan. ¿Cuál es el problema? Desde que Chile ingresó a la Ocde, quedamos fuera del circuito. Pasamos a engrosar el listado de países desarrollados y, por tanto, no somos sujetos de apoyo internacional”.
Asterio comenta que trabajan con agencias de cooperación internacional para transferencia de conocimiento. Dicha labor la realizaron con éxito en Guatemala y ahora la replicarán en Kenia.
Nuevas fuentes de
financiamiento
Reconoce que deberán ser creativos a la hora de buscar nuevas fuentes de financiamiento. “Tenemos dos grandes fuentes de ingresos: el Estado y la comunidad magallánica, y sentimos que ambas han llegado a un tope en cuanto a su desarrollo”, confiesa.
Uno de los objetivos a corto plazo es llegar a toda la red de magallánicos dispersos por Chile y el mundo con actividades similares a las desarrolladas por la Cofradía del Calafate en el Club Croata. “Hay que empezar a sumar a los magallánicos que están en otros lugares del país para que aporten”, agrega.
Destaca que un socio clave en esta estrategia es Banco Estado, que les ha permitido llegar a más de 1,5 millones de clientes mediante un correo electrónico explicando la obra que se desarrolla en la Patagonia.
“Estamos viendo cómo poder internacionalizar la obra”, comenta, señalando que se deben desarrollar estrategias para sensibilizar a los millones de leones repartidos por el mundo con las jornadas. “Un león, un dólar, podría ser una campaña”, comenta.
Methanex logró intermediar con la Embajada de Canadá para reflotar la Casa Grimaldi, donde podría crear una cafetería o puesto de venta de libros.
Asterio Andrade precisa que no es la primera vez que se ponen creativos para buscar financiamiento; su imaginación los ha llevado a tener una fábrica de velas, otra de usleros e incluso una envasadora de salmón ahumado. “En una época tuvimos talleres laborales con los que producíamos artesanía, la cual incluso llegó a estar en las estanterías del Corte Inglés en Madrid”, recuerda.
– ¿El empresariado nacional ha logrado sensibilizarse con las jornadas?
– “Estamos centrados en eso en este momento. Buscamos cómo llegar a empresas fuera de Magallanes, pero que tengan presencia en la región, como cadenas de supermercados, cadenas farmacéuticas y comandancias de las Fuerzas Armadas. Todos los años se consulta a las Fuerzas Armadas que están destinadas en la región si quieren apoyar la jornada Teletón, actividad que me parece loable, pero también se podría dar la oportunidad a la gente de opinar o participar”.
Caso Convenio y 8%
– El estallido del Caso Convenios provocó una gran desconfianza del Estado hacia las organizaciones de la sociedad civil. ¿Cómo impactó este escándalo al centro?
– “Chile, en eso, creo que es un país un tanto esquizofrénico. Pasamos de un extremo al otro: de un sistema que, a mi parecer, podía ser algo laxo en los controles, a pasar a la nada misma. Afortunadamente, teníamos espaldas suficientes para resistir, pero a nivel nacional son cientos las fundaciones que han quebrado por no tener ninguna fuente de financiamiento. Detrás de ese quiebre, en su gran mayoría, hay fundaciones muy honestas, y cientos de trabajadores quedaron sin empleo”.
Andrade señala que esto ha repercutido en pequeñas organizaciones que no tienen a dónde recurrir porque el Estado les cortó los aportes directos. Defiende que la sociedad civil cumple un rol fundamental y es fuente generadora de empleo. “Esta situación se genera por un par de fundaciones cuya honestidad y honradez, eran parte de sus principios, pero no todas las fundaciones son iguales”, asegura.
– ¿Cómo analiza que por segundo año el Gore Magallanes no realice concurso del 8%?
– “Efectivamente, tendrán que buscarse alguna salida. Gracias también al apoyo del gobierno regional, se creó la Cormag, y la Cormag también permite postular a organizaciones solicitando cooperación en temas específicos”.
Innovaciones
Entre estas innovaciones destacan la estimulación transcraneana y programas intensivos de rehabilitación para accidentes cerebrovasculares, que en Santiago podrían superar los 3 millones de pesos mensuales, pero que aquí se ofrecen de forma gratuita. Según Asterio Andrade, están apostando por el uso de inteligencia artificial, análisis de datos y robótica para optimizar el desarrollo clínico, la investigación y la gestión administrativa.
Relación con Teletón
Según Andrade, el centro mantiene una relación cordial y autónoma con la Fundación Teletón. Esta independencia ha permitido que el centro atienda a todos los grupos etarios, desde recién nacidos hasta adultos mayores, diferenciándose de la Teletón, que tradicionalmente se enfoca en niños. Reconoce que ambas instituciones pueden coexistir sin conflictos. Explica que Teletón colabora ocasionalmente con el centro, operando a niños de alta complejidad que no podrían ser atendidos localmente. Asterio Andrade subraya que la relación es cordial, basada en la solidaridad y la colaboración, y que los magallánicos pueden apoyar ambas causas sin contradicción.




