Necrológicas
  • – Rusmir Ojeda Macías

  • – Luis Rubén Bahamonde Bahamóndez

  • – Bernardita del Rosario Ojeda Vargas

Sandra Unión, la mujer detrás del hostal donde Boric pernoctó en Puerto Williams

Domingo 30 de Noviembre del 2025

Compartir esta noticia
173
Visitas

– El mandatario compartió los espacios comunes con otros turistas y disfrutó de un desayuno sencillo junto a la familia dueña del lugar. Su habitación pasará a llamarse “suite presidencial”.

Marcos Sepúlveda Loyola 

“Fue todo normal, tranquilo, nada mediático”, asegura Sandra Unión, dueña del Hostel Caleta Unión de Puerto Williams, alojamiento escogido por el Presidente Gabriel Boric durante su estancia de dos noches en la capital de la provincia Antártica. En conversación con El Magallanes, Sandra relata que un día recibió un llamado telefónico del equipo del mandatario solicitando disponibilidad para cuatro personas. No entregaron mayores especificaciones ni detalles. Sorpresa mayúscula se llevó cuando vio entrar por la puerta del hostal al Presidente de la República, a quien solo había visto por televisión.

El Hostel Caleta Unión es una acogedora casa de madera adaptada para recibir turistas en Puerto Williams, con una decoración inspirada en las tradiciones ganaderas de la región. Sus espacios comunes incluyen una pequeña biblioteca con libros de autores nacionales y una pared con fotografías que retratan a los visitantes que han pasado por el lugar, mostrando la diversidad de quienes llegan al extremo sur de Chile.

El Presidente llegó un lunes por la tarde, acompañado de parte de su equipo de prensa y de escoltas. Se quedó en una habitación matrimonial de $40.000 la noche, el mismo precio que paga cualquier huésped. “Todos son atendidos por igual”, recalca Sandra Unión.

El hostal estaba lleno, por lo que el mandatario compartió los espacios comunes con otros turistas. Uno de ellos, un chileno, lo reconoció y se sacó una foto con él. “Fue una llegada normal, tranquila, nada mediática”, detalla Sandra. Esto, a pesar de que periodistas de Radio Biobío y ADN también pernoctaron en el mismo albergue. “Nunca se toparon, salían y entraban en horarios distintos”, añade.

La habitación donde se hospedó el Presidente Boric cuenta con una vista privilegiada al Canal Beagle. Sencilla y funcional, dispone de una cama matrimonial, un par de veladores y una ambientación que combina confort con la calidez de la madera. Por su relevancia, esta habitación pasará en el futuro a llamarse “suite presidencial”, consolidando su lugar como un recuerdo emblemático dentro del hostal.

Al día siguiente, Boric desayunó junto a otros huéspedes: café, pan, huevo revuelto, queso, mantequilla y palta. También conversó unos minutos con Sandra y le preguntó por su vida en Puerto Williams y por la hostería. “Todo muy sencillo y cordial”, cuenta. Antes de irse, Sandra y su familia se tomaron una foto con él, que planean enmarcar y colocar en la hostal: “Fue un honor que se haya quedado aquí”.

La historia de Sandra Unión 

Por más de cuatro décadas, Sandra Unión ha visto crecer, transformarse y resistir a Puerto Williams, la ciudad más austral del mundo. Aunque fue gestada en la isla Navarino, como muchos habitantes nació en Punta Arenas en 1983. Sus primeros pasos los dio en Puerto Eugenia, y de ahí pasó a Caleta Wulaia, situada en la costa occidental de Navarino, donde transcurrió gran parte de su infancia.

La vida era dura: sin televisión, sin radio estable, sin caminos y con un clima extremo que aislaba por completo a las familias. La única forma de comunicación era lanzar una bengala en caso de emergencia. “Íbamos a Corrientes en un botecito a remo cuando necesitábamos algo urgente. Era una vida simple, pero hermosa. Vivíamos de lo que producíamos: ordeñábamos, hacíamos queso, pescábamos, criábamos animales”, recuerda Sandra.

Sus padres, Jorge Unión y María Alvarado, arribaron desde Punta Arenas para trabajar en la Estancia Soberanía en 1977. Su padre, contratado por el Servicio Agrícola y Ganadero, se dedicó a la ganadería, la pesca y los oficios forestales. Su madre, compañera inseparable, levantó un hogar en medio de un territorio que entonces era puro aislamiento.

A finales de los 80, la familia Unión se trasladó definitivamente a Puerto Williams, aunque nunca dejaron atrás el campo. Tanto así que, con los años, bautizaron un predio familiar como Caleta Unión, en honor al apellido de Jorge. Décadas más tarde, Sandra usaría el mismo nombre para su emprendimiento turístico.

Sandra y su esposo, Erick Barría, se conocieron en Puerto Williams siendo muy jóvenes. Él trabajaba en una pesquera; ella, en distintas labores ligadas al campo y la comuna. Formaron una familia y hoy celebran 25 años de matrimonio y tienen tres hijos.

Durante años se desempeñaron en ganadería, pesca, trabajos forestales y otros oficios propios de la zona. Pero ambos soñaban con independizarse y emprender en turismo. “Queríamos tener algo propio, algo estable”, cuenta Sandra. Esa oportunidad llegó en 2019, cuando decidieron transformar su antigua casa en un pequeño hostal.

Comenzaron con cuatro habitaciones. El primer día recibieron a cinco huéspedes. “Fue emocionante. Desde ahí no paramos”. Pero meses después llegó la pandemia y el turismo se detuvo por completo. Lejos de rendirse, se reinventaron: hicieron Uber, repartos y servicios de traslado para sostenerse hasta que el mundo volviera a moverse.

“La mano de obra la hacemos nosotros dos”, explica Sandra. Remodelaron la casa casi por completo: aislaron muros, reforzaron techos, ampliaron baños y agregaron espacios comunes. Todo con materiales traídos desde Punta Arenas, cargados en barcaza, a un costo elevado.

En 2024 y 2025 realizaron una nueva ampliación que tomó cerca de cuatro meses, trabajando incluso con nieve y viento. Por ahora no planean seguir creciendo. “Es suficiente para nosotros dos”, dice Sandra. Pero sí planea construir un café para complementar la experiencia del hostal.

Hoy, el Hostel Caleta Unión tiene seis habitaciones y capacidad para 16 personas. Está orientada principalmente a mochileros que llegan a hacer el trekking Dientes de Navarino, el más austral del mundo. Los turistas -muchos de ellos franceses y alemanes- reciben de Sandra una detallada guía del recorrido, consejos, rutas y advertencias climáticas. “Nos encanta el turismo. Somos felices cuando llega la temporada”, dice. Confiesa que tiene la hostal reservada durante gran parte de la temporada.

El hostal se puede reservar a través de redes sociales o por la plataforma Booking. En 2023, Sandra recibió un reconocimiento de Sernatur por su labor como empresaria turística.

Sandra ve con esperanza el aumento de las recaladas de cruceros y la llegada de más turistas a la provincia Antártica. “Van a haber otras oportunidades laborales para nuestros hijos”, indica.

Pin It on Pinterest

Pin It on Pinterest