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Exdiplomático Jorge Guzmán: “La Antártica se volvió una selfie para las autoridades”

Domingo 1 de Febrero del 2026

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– El académico advierte que Chile enfrenta un escenario complejo respecto de los espacios polares, donde los intereses estratégicos de grandes potencias redefinen el orden internacional.

“Esto quedó muy claro en la, entrecomillas, visita del Presidente al Polo Sur: la Antártica es una selfie para las autoridades”.

Así de simple y directa es la crítica a la política antártica chilena que ventila el exdiplomático y académico de la Universidad Autónoma, Jorge Guzmán.

De paso, cuestiona sin miramientos la función y el aporte del Instituto Antártico Chileno de cara al nuevo orden internacional, la yuxtaposición de normas del Derecho Internacional y las prentesiones soberanas de nuestro país en el Continente Blanco. 

“Lo que hace el Inach no fortalece nuestros intereses; es irrelevante para la soberanía nacional en la Antártica”, afirma.

Respecto del reciente bochorno vivido con la denuncia de trabajadores de las faenas del aeródromo Teniente Marsh sobre hacinamiento, problemas con el acceso de agua potable, mala alimentación, filtraciones de lluvia y jornadas extenuantes, el académico dijo que ello “es la confirmación de la mirada que tiene Chile de la Antártica, pues todo el mundo se viste con ese territorio, pero a nadie parece realmente importarle. Lo que pasa con esos trabajadores es un poco el resultado de esa visión en que la Antártica es sólo una postal, es un souvenir… La Antártica es una selfie”.

Antártica y Ártico: el desfío estratégico de Chile en un mundo en redefinición

La reciente atención sobre Groenlandia y la tensión generada por las declaraciones de Donald Trump evidencian un cambio de ciclo en la política internacional, según Jorge Guzmán. “Se cerró un ciclo en el sistema internacional que heredamos del fin de la Guerra Fría. Hoy las regiones polares tienen un valor estratégico que supera la preocupación ambiental”, explica el académico.

La disputa por recursos naturales en el Ártico -tierras raras, petróleo y gas- refleja un enfoque geopolítico utilitario: la soberanía se mide en términos de oportunidades económicas y proyección estratégica, no en normas medioambientales. 

“El Artico se comienza a derretir y para una serie de actividades económicas y para la estabilidad y la potencia de los actores relevantes es la oportunidad de transformar estos sectores alejados en elemenos de su riqueza nacional”, apunta.

Estados Unidos, afirma Guzmán, ha cuestionado históricamente quién financia la defensa de esos territorios en el caso de la Otan, mientras se desarrollan políticas globales como derechos humanos o protección climática. Por ello, hoy busca reafirmar su influencia en el Ártico.

“¿Tú crees que la importancia de Dinamarca está en la población de ballenas. Sí, son importantes las ballenas de Groenlandia, pero para el interés estratégico de Estados Unidos son irrelevantes. Suena brutal, pero eso es lo que está en juego”, sentencia.

Groenlandia en Davos: ¿Cambio de estrategia de Trump?

– ¿Qué ocurrió en Davos respecto a Groenlandia? ¿Por qué pareció que Trump reculó en su agresiva agenda?

 -“Lo que vimos es una moderación aparente, pero no se trata de un cambio sustancial. La pugna estratégica persiste y la importancia del Ártico se traduce en poder económico y militar, más que en protección ambiental”.

¿Chile peca de inocencia o no está preparado?

– ¿Está preparada la política chilena para estos escenarios, donde el multilateralismo parece haber sucumbido?

 -“No, Chile no está preparado. Necesitamos un equipo multidisciplinario, con científicos, geólogos marinos y expertos en geopolítica, que respalde las tesis nacionales con evidencia concreta”.

-¿Acciones unilaterales y gobernantes ambiciosos abren un foco de riesgo para Chile, pensando en la política antártica y su proyección soberana?

– “Sin duda, porque hay un efecto espejo que nosotros lo anunciamos hace unos 15 años en La Prensa Austral, cuando dijimos que esta normativa que aplicándose en el Artico -me refiero a la plataforma continental- está generando fricciones entre países y esa misma normativa, es misma ley internacional se aplica en la Antártica. Esto quedó en evidencia cuando los australianos, primero, y después otros países hicieron sus reclamos dentro del área del Tratado Antártico no obstante que no debían haberlo hecho. Pero, lo hicieron y Chile no entendió hasta 2020, 2021 que lo que estaba ocurriendo en el Artico iba a ocurrir en la Antártica”.

La reinterpretación argentina del Tratado de Paz y Amistad

Al respecto, Guzmán recuerda que Argentina realizó su presentación sobre la plataforma continental, que no sólo es ley en ese país, sino que altera el statu quo y colisiona con el Tratato de Paz y Amistad suscrito por ambos países, pues incorpora un espacio al sureste del Cabo de Hornos. Allí -según el académico- dicha nación no debió haber reclamado. “Pero, lo hizo y con eso reinterpretó el Tratado de 1984 y generó una disputa territorial. Tanto así que, en septiembre de 2023, el gobierno argentino invocó el Tratado de Paz y Amistad e invitó a Chile a nombrar a su representante en la comisión de conciliación”, apunta.

Recuerda que el gobierno de Piñera nombró a su subsecretaria Carolina Valdivia en tal cargo, pero desafortunadamente ella falleció. “Y hasta aquí no sabemos quién representa a Chile”, hace ver.

Guzman advierte que, desde aquel punto demandado por Argentina, se compromete más la proyección antártica chilena. 

Puesto en el escenario en que tales reclamaciones están congeladas por el Tratado Antártico, sostiene que este estableció un statu quo que es “súper específico y súper frágil”.

“Pero, eso es lo que comienza a moverse. Se empiezan a mover los cimientos porque hay actores del sistema internacional, como Estados Unidos, que se comienzan a comportar de una manera diferente”, señala y pregunta: “¿Qué pasa si Trump reclama la Tierra de Marie Byrd?”, hablando del sector que está entre la Antártica chilena y el espacio reclamado por Nueva Zelanda (ver recuadro).

Guzmán critica el rol actual del Instituto Antártico Chileno (Inach), señalando que “no cumple ninguna función práctica en términos de soberanía nacional”. Según el académico, la Cancillería debería liderar la estrategia antártica, articulando ciencia aplicada para la política y trabajando con operadores locales que históricamente han mantenido presencia en la región.

Los desafíos diplomáticos del gobierno de Kast

Sobre el futuro gobierno, Guzmán remarca que José Antonio Kast conoce Magallanes y los territorios al sur del estrecho. “Sabe del abandono al que están sometidos”, acota.

Sobre los cuestionamientos surgidos por la designación de Francisco Pérez como ministro de Relaciones Exteriores por provenir del mundo empresarial, apunta que “merece el beneficio de la duda”. 

Agrega que es un ejecutivo muy exitoso. Subraya la importancia de contar con un Canciller capaz de priorizar la Antártica y las zonas subpolares, además de reconstruir relaciones estratégicas, sobre todo con Estados Unidos, donde el eje debería ser económico y no político.

Espera que el nuevo equipo encabece una restructuración del Inach respecto de su misión. 

La geopolítica polar y sus riesgos

El Ártico y la Antártica han pasado de ser territorios remotos a espacios centrales en la disputa internacional. Rusia y China actúan con intereses estratégicos, mientras Estados Unidos reclama prerrogativas históricas que podrían reconfigurar el Tratado Antártico. Guzmán advierte que, si Washington decidiera reclamar sectores como la Tierra de Marie Bryd -el mayor territorio del mundo sin reclamar por ninguna nación-, Chile debería enfrentar un escenario catastrófico: “Si hay un país que reclama, el tratado deja de tener vigencia para ese caso”, explica.

La normativa de la plataforma continental, combinada con la ciencia geológica, se ha transformado en un instrumento de poder. Los países que poseen capacidades técnicas y científicas sólidas consolidan sus reclamaciones territoriales, mientras Chile carece de equipo y coordinación suficientes. El académico enfatiza la urgencia de un cambio estructural en Cancillería y organismos relacionados para proteger la soberanía en un contexto global en transformación.

Antártica: turismo, infraestructura y soberanía

El turismo antártico ha pasado de 8.000 visitas en la década de 1990 a más de 124.000 al año, generando ingresos pero también presión ambiental. 

– El turismo antártico ha crecido exponencialmente. ¿Qué implicancias tiene esto? ¿Cree que se debe poner límites a este crecimiento?

– “Concentraciones masivas de turistas impactan ec-osistemas delicados. Chile debería habilitar centros de información ambiental en lugares estratégicos, como Bahía Chile, para guiar a visitantes y afirmar la soberanía chilena en el territorio”.

Critica la falta de inversión en herramientas de política, como el rompehielos, y la ausencia de coordinación entre el Inach, la Cancillería y la Armada. “No hacer el trabajo necesario equivale a apostar por la sorpresa y sus costos. Es hora de asumir que estamos en un escenario donde la Antártica deja de ser una postal y se convierte en un territorio estratégico que requiere planificación, ciencia aplicada y visión de largo plazo”, advierte.La tarde del viernes 3 de enero del año pasado, Gabriel Boric y su comitiva llegaron a la base Amundsen-Scott, ubicada en el Polo Sur. Así se concretó la primera visita oficial de un Presidente latinoamericano en ejercicio en dicho territorio. Las selfies no faltaron.

Inach: ¿ciencia para la política o para el planeta?

Según Guzmán, el Inach ha priorizado tendencias globales y actividades de otros países por sobre la ciencia aplicada a la soberanía chilena. “Lo que hace el Inach no fortalece nuestros intereses; es irrelevante para la soberanía nacional en la Antártica”, afirma.

“Veo que el Inach se ha convertido en una especie de Facultad de Ciencias Básicas. Lo veo completamente ausente de los temas de sustancia… Así como está debería depender del Ministerio de Ciencia y Tecnología”, arremete.

– Usted minimiza en demasía el aporte del Inach. Su director dijo en entrevista a El Magallanes que su presencia en Punta Arenas ha sido fundamental.

“¿Para qué?

 -Para que más países operen en la Antártica desde nuestros puertos.

-“¡Pero si los países antárticos operan desde Punta Arenas desde el siglo XIX!”.

-Sí, pero hoy hay más naciones haciéndolo.

-“Pero, eso no es novedad. No es porque se trajo el Inach a Punta Arenas. Los programas polares operaban cuando el Inach estaba en Santiago. Hay más programas polares ahora porque hay más partes del Tratado Antártico”.

-También mayor número de publicaciones indexadas.

-“¡Pero eso no es función de la Cancillería! Ahora si estas investigaciones son para fortalecer nuestra política antártica, ¡súper bienvenido! Pero si es para hacer el trabajo que hacen las facultades de universidades, incluida la Umag, no veo cuál es la diferencia”.

-El exdiplomático sostiene que el Inacg debería trabajar coordinadamente con la Cancillería y operadores privados magallánicos, quienes históricamente han mantenido presencia efectiva en el continente. “La ciencia debe ser para la política, no por la ciencia misma. Las universidades pueden hacer investigación básica; la Cancillería necesita evidencia científica que respalde la defensa del territorio”, concluye.

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