Futura licitación de concesión de Zona Franca
El futuro de la Zona Franca de Punta Arenas es un tema que, aunque no está en la discusión inmediata, sí comienza poco a poco a escucharse debido a que faltan pocos años para que se deba licitar la concesión del recinto franco (2030).
Las declaraciones del seremi de Hacienda, Manuel Correa, abren un debate que la región necesita dar con seriedad y altura de miras. Incluso, hace años que se viene planteando la necesidad de instalar una ZF de servicios, ampliando largamente la capacidad de atraer inversiones y de generar nuevos emprendimientos en la zona, tanto como beneficios para sus habitantes.
La pregunta de fondo no es simplemente quién administrará el recinto, sino qué rol debe cumplir la Zona Franca en el desarrollo de Magallanes durante las próximas décadas. Ahí existen temas incómodos que ya no pueden seguir evitándose.
Sin ánimo peyorativo, hay actores locales que han hecho ver que la Zona Franca dejó de ser únicamente una herramienta de incentivo económico regional y se transformó, en la práctica, en un gran centro comercial. Esa crítica puede resultar simplista, pero refleja una inquietud legítima, en cuanto a preguntarse si el sistema franco está cumpliendo el espíritu con el que fue creado, está ayudando realmente a diversificar la economía regional, abaratar costos y generar oportunidades productivas o si se ha concentrado principalmente en el consumo minorista.
La respuesta no es blanco o negro. Como bien reconoce Correa, la Zona Franca genera empleo, dinamiza actividad económica y establece competencia comercial que probablemente evita precios aún más altos en Magallanes. Negar eso sería desconocer la realidad. Pero también es evidente que la realidad regional cambió y que hay nuevas exigencias y desafíos que atender.
Por eso resulta relevante que se empiece a hablar de ampliar el giro hacia los servicios, modernizar procesos y digitalizar trámites aduaneros y tributarios. En una región extrema, donde los costos de operación siguen siendo altos y las distancias continúan siendo una desventaja estructural, mantener burocracias lentas y sistemas poco eficientes termina afectando precisamente a quienes más se busca beneficiar.
Sin embargo, modernizar no basta. También se requiere transparencia y visión regional. El traspaso de competencias desde Hacienda al Gobierno Regional fue una señal coherente con la descentralización. Pero descentralizar no significa simplemente mover responsabilidades desde Santiago a Punta Arenas. Significa construir capacidades técnicas, diseñar políticas públicas de largo plazo y evitar que decisiones estratégicas queden capturadas por intereses de corto alcance o disputas políticas de turno. Por ello, también cabe preguntarse por qué durante años no ha funcionado -o lo ha hecho parcial y secretamente- la comisión de seguimiento del contrato de concesión.
La futura licitación debe transformarse en una oportunidad histórica para redefinir el sistema franco. No sólo pensando en la administración del recinto, sino en cómo convertirlo en una verdadera plataforma de desarrollo regional. Eso implica discutir integración logística, servicios tecnológicos, apoyo a emprendimientos locales, comercio internacional, valor agregado y nuevas industrias compatibles con la realidad de Magallanes.




