Un Cesfam en espera
La apertura del nuevo Cesfam 18 de Septiembre debía representar una buena noticia para Punta Arenas. La construcción de una infraestructura moderna, destinada a fortalecer la atención primaria de salud en uno de los sectores más poblados de la ciudad, constituye una inversión pública significativa y una respuesta concreta a necesidades largamente planteadas por la comunidad. Sin embargo, la controversia surgida en torno a su puesta en marcha revela una realidad preocupante. Una vez más, una obra terminada se ve atrapada en los laberintos administrativos del Estado.
Los antecedentes conocidos muestran versiones contrapuestas entre la Corporación Municipal de Punta Arenas (Cormupa) y el Servicio de Salud Magallanes respecto de las razones que mantienen sin fecha de apertura al recinto. Mientras desde la corporación se apunta a la falta de equipamiento computacional y a retrasos atribuibles a otras instituciones, el Servicio de Salud sostiene que dichos equipos se encuentran en proceso de adquisición y que aquello no constituye un impedimento para tramitar la autorización sanitaria necesaria para el traslado.
Más allá de quién tenga la razón en esta disputa, lo verdaderamente relevante es que la ciudadanía observa con desconcierto cómo organismos públicos intercambian responsabilidades mientras un establecimiento de salud permanece sin entrar en funcionamiento. Para los vecinos del sector, las diferencias administrativas importan menos que una pregunta básica: ¿Cuándo comenzará a atender el nuevo Cesfam?
La situación resulta especialmente sensible porque ocurre en un contexto donde los equipos de salud y los usuarios han debido adaptarse a condiciones de funcionamiento que distan de ser las ideales. El propio reconocimiento de que se han debido habilitar espacios alternativos y mantener modalidades mixtas de atención evidencia que la normalización definitiva sigue pendiente. Cada semana de retraso prolonga una situación transitoria que ya se ha extendido demasiado.
Este caso también pone de manifiesto una debilidad recurrente en la gestión pública chilena, cual es la falta de coordinación efectiva entre instituciones que, en teoría, persiguen un mismo objetivo. La construcción de una obra es apenas una parte del proceso. Tan importante como levantar un edificio es asegurar que los procedimientos administrativos, las autorizaciones, el equipamiento y los traspasos estén debidamente planificados para evitar que la infraestructura termine convertida en un símbolo de burocracia más que de servicio.
La comunidad de Punta Arenas no necesita una discusión pública sobre competencias ni recriminaciones cruzadas. Necesita certezas. Necesita conocer un cronograma claro, transparente y verificable para la puesta en marcha del recinto.
El nuevo Cesfam 18 de Septiembre representa una oportunidad para mejorar la calidad de vida de miles de personas. Esa promesa no puede seguir postergándose por problemas de coordinación que debieron resolverse mucho antes de la recepción de la obra. Las instituciones tienen el deber de actuar con sentido de urgencia y de eficiencia.




