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Arbol caído obstruyó ingreso a casa de minusválido

Aunque no resultó literalmente damnificado a raíz de las fuertes rachas de viento que llegaron el jueves a 137 kilómetros por hora, Simón Peralta Burgos, 68 años, dueño de un taller de metalurgia, pudo haber perdido su lugar de faenas en Juan Williams Nº07250 (camino viejo a Río Seco).
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Por La Prensa Austral viernes 30 de diciembre del 2011

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Aunque no resultó literalmente damnificado a raíz de las fuertes rachas de viento que llegaron el jueves a 137 kilómetros por hora, Simón Peralta Burgos, 68 años, dueño de un taller de metalurgia, pudo haber perdido su lugar de faenas en Juan Williams Nº07250 (camino viejo a Río Seco).

El temporal quiso que el jueves a las 14,30 horas, un gigantesco árbol cayera estrepitosamente sobre unas dependencias que él mantenía en desuso, gracias a que un mes atrás había tenido la visión de sacar de allí el comedor de sus trabajadores. En todo caso, la construcción quedó seriamente destruida, y lo peor es que el descomunal madero de 20 metros de longitud obstruye el ingreso de vehículos a su propiedad. Esto deja totalmente aislado su taller artesanal, que da trabajo a tres personas.

Peralta es discapacitado, la diabetes ya lo hizo perder una pierna, pero se mantiene activo y hace 14 años mantiene un taller de soldadura y estructuras metálicas. Señala que su principal preocupación es una nieta de 15 años, la cual anda con muletas y vive una situación más crítica que la de él, a causa de una osteogénesis imperfecta congénita.

Aun cuando el jueves lo visitaron funcionarios municipales, ve muy poco probable que pueda solucionar su problema en un corto plazo, a menos que alguien le tienda una mano. Ello, al no disponer de los medios económicos para poder despejar el voluminoso tronco, toda vez que por la simple poda hecha a estos árboles en determinado momento ha debido desembolsar 80 mil pesos.

El afectado señaló que un ingeniero agrónomo le advirtió tiempo atrás que cuando uno de estos pinos se viniera abajo, los demás también comenzarían a caer, dada su frondosidad y proximidad uno de otro.

Hoy sólo se da ánimo para ver si le es posible conseguir alguna solución a su problema, y mejor aún si logra despoblar de árboles el frontis de su terreno, previniendo así cualquier otro percance que pudiera lamentar