Necrológicas
  • Salvador Yeber Campos
  • Francisco Antonio Catalán Leiton
  • Silva González Cárcamo
  • Oscar Ernesto Mancilla Urrea
  • Luisa del Carmen Roldán Ibáñez
  • Luisa Mercedes Cárdenas Cárdenas
  • Prudencia Gallegos Rubio

Autopsia confirmó que mujer colombiana murió intoxicada por monóxido de carbono

Impactante tragedia ocurrida el martes no sería la primera intoxicación que registra céntrico edificio de calle Roca esquina O’Higgins.

Por La Prensa Austral jueves 4 de agosto del 2011

Compartir esta noticia
47
Visitas


A las 17,04 horas del martes 2 de agosto la persona que trabaja como portera del edificio Los Ganaderos, de Roca Nº998 esquina O’Higgins, llamaba al Samu para informar de la aparente intoxicación por monóxido de carbono de los moradores del departamento 403, todos ellos de nacionalidad colombiana. La llegada del esposo de una de éstas al domicilio del cuarto piso dejó al descubierto la tragedia.

De ahí hasta la llegada del personal especializado se intentó auxiliar a las dos desvanecidas mujeres que lucían un aspecto lívido y con las pupilas dilatadas. La primera de ellas, Paula Espinosa (quien estaba de alojada allí) yacía al costado de la puerta del departamento, en tanto María Eugenia Granobles, esposa del arrendatario, permanecía tendida sobre su cama en el dormitorio.

Recién minutos más tarde sería encontrada en el baño una tercera ocupante, Kelly Cardona Granobles, 25 años, quien ya no mostraba signos vitales. Ella fallecería víctima de la inhalación de monóxido de carbono, gas conocido con el apelativo del “asesino silencioso”, al ser un gas sin olor que mata por envenenamiento antes de poder ser percibido.

Tal como lo señaláramos ayer, en los momentos previos a la tragedia, hubo un aspecto que dejó intranquilo al inquilino, pues al llamar a su esposa dos horas antes ésta no le contestó. De ahí se contactó con Paula, quien le habría manifestado que le dolía la cabeza. Luego de permanecer un rato en el gimnasio, esta persona retornó al departamento para encontrarse con el desolador panorama.

La fallecida era oriunda de La Candelaria, Colombia, y había ingresado a la región el 17 de febrero de 2010. En Punta Arenas, trabajaba en un club nocturno. Ayer le fue practicada la autopsia en el Servicio Médico Legal, siendo confirmada como causa de muerte la asfixia por intoxicación por monóxido de carbono. Su cuerpo permanecerá en el recinto, a la espera de que se realicen los trámites para su repatriación.

No es primera vez

El edificio había obtenido su sello verde (certificación que otorga la Superintendencia de Electricidad y Combustibles) en noviembre de 2010, tras realizarse todas las pruebas con el inspector Vicente Pérez.

Sin embargo, en virtud de lo referido por distintas fuentes a este medio, la grave intoxicación que le costó la vida a una arrendataria -y dejó a otras dos mujeres también afectadas- no sería el primer percance de esta naturaleza que registra el mismo edificio en los últimos años.

Si bien en este reciente hecho hubo un deceso que lamentar, en las dos o tres ocasiones anteriores también habría habido intoxicados, con los mismos síntomas de dolor de cabeza y sensación de ahogo, e incluso repitiéndose la zona del baño como lugar donde se atendiera a alguno de los pacientes.

En aquel entonces, el problema se habría generado por deficiencias en los ductos de evacuación de gases de los departamentos (separados por áreas del edificio), extrayendo en forma conjunta los gases del baño con los de la cocina (caldera y campana).

No obstante, de acuerdo a datos que manejaba la administración del edificio, al momento de la tragedia habrían estado encendidos los quemadores de la cocina y el horno, y al no haber ninguna ventana abierta habría generado una acumulación de monóxido de carbono.

Todo ello es materia de la actual investigación instruida por el fiscal Eugenio Campos, toda vez que la medición realizada por voluntarios de la Séptima Compañía de Bomberos arrojó una saturación de 200 partes por millón de monóxido de carbono en un minuto. Lo normal son 40 partes por millón de monóxido en 8 horas de trabajo en caso de una empresa, según la norma chilena.