Necrológicas
  • José Arturo Sotomayor García

Brigada de Homicidios investigará sospechosa muerte de pescador

Autopsia determinó que trabajador dejó de existir a causa de un traumatismo encéfalo craneano cerrado y no de un ataque cardiaco.

Por La Prensa Austral viernes 23 de septiembre del 2011

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El Ministerio Público despachó ayer una orden de investigar a la Brigada de Homicidios de la PDI respecto de las circunstancias en que ocurrió la muerte del pescador artesanal José Santos Segundo Uribe Miranda, de 62 años, el cual dejó de existir en extrañas circunstancias en Puerto Williams el pasado lunes 12 de septiembre.

Aun cuando sus restos yacen sepultados desde ayer en el Cementerio Municipal Sara Braun, muchas son las incógnitas que afloran hoy en relación al malogrado trabajador, quien se había ido a zona de pesca en marzo, en la lancha María Alejandra III.

Se sabe que hace algunos días ésta resultó varada y sus tripulantes quedaron en tierra y ahí se le perdió el rastro a Uribe. Su familia sólo volvería a saber de él la semana pasada, cuando un llamado telefónico desde Puerto Williams notificaba su deceso, dando cuenta que había fallecido de un ataque cardiaco. Todo esto se desvirtuaría al momento de ser sometido a la autopsia médico legal en Punta Arenas.

Al cierre de esta edición, se informó que la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) tiene a su cargo la investigación, por instrucción del fiscal Eugenio Campos Lucero. Se sabe que la policía civil ya tiene proyectado hacer algunas entrevistas a personas vinculadas al caso y en las próximas horas también trasladarían detectives al sitio del suceso en Puerto Williams.

Hora de la verdad

Una ceremonia familiar a las 16 horas de ayer, con un responso a cargo del sacerdote Mauricio Jacques, marcó el último adiós a José Uribe Miranda, cuyos restos recién pudieron ser embarcados desde Puerto Williams el domingo 18.

En los días previos ya había señales de inquietud en sus parientes, al enterarse éstos por el patrón de la embarcación que el pescador estaba perdido hace días, sin que éste -quien lo había ido a buscar personalmente para trabajar- diera aviso a los afectados.

“Mi madre sólo recibió la noticia que había sufrido un infarto en la calle”, señaló Carolina Andrade, sobrina política del fallecido.

Esta inquietud se acrecentó el miércoles, cuando sus parientes fueron a hacer los trámites al Servicio Médico Legal. Allí, se les informaría que el pescador tenía un golpe grave en la cabeza, heridas en las manos y hematomas en el cuerpo, “y la doctora especificó que hay unas muestras de exámenes que enviaron a Santiago”.

Incluso ayer en la mañana, la médico legista Lorena Oyarzo citó a la cuñada del occiso a quien le señaló que no le podía entregar el certificado de defunción hasta que pudiera conversar con el fiscal de turno. Esto se habría relacionado con el golpe grave que presentaba en la cabeza y aspectos relacionados con la causal de muerte.

Finalmente, pasado el mediodía recibieron la respectiva acta, la cual consignó como causa inmediata de su deceso un traumatismo encéfalo craneano cerrado grave. Asimismo, figuró allí que el trabajador había fallecido en un domicilio, en Piloto Pardo Nº216, Puerto Williams.

Anhelo de justicia

Con esto, la familia confirmó que sus dudas en torno a la muerte de su ser querido tenían algún tipo de asidero. Ya durante la jornada de ayer habían establecido contactos con la lejana localidad para conversar con conocidos y tratar de precisar algunos aspectos.

Independientemente de que si en todo esto hubiera habido una ingesta de alcohol de por medio, Carolina Andrade lamentó que Carabineros les entregara una escueta e inexacta información sobre la muerte de su tío, considerando que aquí hubo una negligencia al no informarles las verdaderas circunstancias de lo ocurrido: “ni siquiera sabíamos que había estado en una casa en la cual falleció, nosotros pensamos que le había dado un ataque en la calle, que le subió la presión, como trabajaba de buzo”.

Pese a que se diga que en Puerto Williams no hay asesinatos, la familia no descarta que aquí pudiera haber una muerte violenta. El dolor se ve acrecentado con el recuerdo de José Uribe Miranda como una persona tranquila: “no era un hombre que anduviera haciendo destrozos y daños. Yo tengo 37 años y lo conozco de los 15 años. El siempre fue una persona muy buena con nosotros, nunca vi nada malo en él”.

Inclusive agregó que ella tiene un hijo de 11 años y su tío solía jugar horas y horas a las cartas con él, “le enseñó a jugar truco y a jugar el naipe”. Ante ello, se mostró decidida a tratar de saber la verdad y que se haga justicia.

A nombre de sus familiares, manifestó que ante la eventualidad de que en la investigación deban hacerle algún examen al cuerpo “vamos a estar de acuerdo con cualquier cosa que pida la justicia para que esto se aclare”.