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Capellán nacional de Gendarmería: “En las cárceles están los más pobres entre los pobres”

Al religioso le tocó asistir al padre “Tato”, José Andrés Aguirre, en cuyo caso cree que hubo “muchas cosas que se dijeron y que no fueron verdad”.

Por La Prensa Austral jueves 10 de enero del 2013

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Una especie de visita pastoral que abarcará las cárceles de Punta Arenas, Porvenir y Natales realiza el religioso Jaime Roberto Nawrath, capellán nacional católico de Gendarmería de Chile, en el marco de su labor que lo lleva durante el año a visitar a todos los capellanes y agentes pastorales en las unidades penales, para ver cómo se trabaja y darles un apoyo.

En la actualidad hay 40 capellanes y 800 laicos que diariamente visitan las cárceles del país, y al frente de cuya labor señala, sin perder el humor, que ya lleva “seis años y un día”.

En cada unidad penal hay una unidad de fe, grupo de cristianos católicos que vive su experiencia. La tarea fundamental del capellán es fortalecer la fe, sin descuidar la parte humana, y que junto con la parte jurídica, social y familiar va todo unido.

A nivel Punta Arenas, destacó que todo está muy bien, ya que el complejo penitenciario es relativamente pequeño respecto a la Penitenciaría de Santiago, que tiene 6 mil internos. Claro que en otras partes la cosa está peor, y en febrero pudo conocer en México una cárcel con 14 mil presos, así que en comparación “éstos son parvularios”.

Trasfondo humano

Recordó que el Papa Juan Pablo II decía que el sistema hay que humanizarlo, lo que significa preocuparse de los derechos y deberes de la población penal, que es un trabajo muy complejo. Aquí todos participan: Gendarmería, la Capellanía Nacional Católica, las universidades y la sociedad, “porque la cárcel es un poco el reflejo de la sociedad que estamos todos construyendo, así que aquí estamos todos involucrados”.

Nawrath cree que hay que abrir las unidades penales para que la sociedad las conozca y sepa lo que está pasando en el buen sentido de estar informados y cómo se puede ayudar, “porque nunca hay que olvidar que quienes están en las cárceles son los más pobres entre los pobres”.

A él le correspondió ver las secuelas del trágico incendio del penal de San Miguel en diciembre de 2010, que “dejó muchas lecciones, el problema de hacinamiento, que muchas veces las unidades no están preparadas para un evento así, un terremoto, un tsunami, un incendio, un gran motín. Y eso fue un despertar para la misma sociedad, porque la gente condena a priori y sin saber realmente lo que pasa adentro, porque hay muchas cosas que uno no entiende: uno de los jóvenes que murió ahí estaba porque vendía CD’s en la calle, y quién no hace eso hoy día, y cosas así”.

Ante el suicidio de gendarmes que se ha visto en distintas unidades del país, expresó su preocupación de que hay también allí problemas de orden afectivo, depresión y enfermedad: “Muchas veces los propios funcionarios están desorientados, han tenido algún problema sentimental, les faltó la escucha, el apoyo necesario, porque detrás de un uniforme siempre hay una persona con un mundo que nadie conoce. Vemos a la persona externamente pero nos olvidamos que detrás de él hay sentimientos, hay proyectos de vida, hay fracasos, hay éxitos es un misterio en el fondo el hombre”.

Militares presos

Nawrath también participa visitando la cárcel de los militares, sobre todo la que está en Punta Peuco, y con el actual proceso por el crimen de Víctor Jara llegarán nuevos internos. Indicó que hay 42 militares recluidos en el penal de Punta Peuco, y en la otra cárcel militar de Cordillera -donde está Manuel Contreras- hay seis a siete.

Al respecto, expresó que es bueno que la gente sepa que la iglesia está preocupada de todos los que están encarcelados, y no deja de ver el fondo que “una de las grandes tareas pendientes que tiene Chile es la reconciliación y para reconciliarnos debemos estar de alguna manera disponibles para dar el perdón”, cosa que hoy él no ve factible.

Al capellán nacional además le correspondió asistir al padre “Tato”, José Andrés Aguirre, luego que éste cumpliera su condena por abuso de menores. En su caso cree que hubo “muchas cosas que se dijeron y que no fueron verdad, esto da para mucho, el problema es que cuando alguien cae en las manos de los medios de comunicación entre comillas estamos medio mal”.

Acerca del ex presbítero, indicó que “dejó el ministerio, pero sigue en comunión con la iglesia, sigue siendo cristiano”. Pese a que casos como éste motivo de escándalo por el rol que tienen en la sociedad los sacerdotes, remarcó que sólo se trata de “algunos casos totalmente aislados”.