Necrológicas

Carreras no dejan dormir a vecinos de Costanera 21 de Mayo

Un cuento de nunca acabar y que se repite todas las noches en la Avenida Costanera 21 de Mayo es el paso de vehículos a altas velocidades, el cual se acentúa a partir de la noche del viernes. Esta circunstancia, combinada con la ingesta de alcohol, fue la causante de dos accidentes de similares características registrados el último fin de semana, uno a la altura de los ex terrenos de Asmar y otro casi al frente del Liceo Industrial.
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Por La Prensa Austral jueves 1 de diciembre del 2011

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Un cuento de nunca acabar y que se repite todas las noches en la Avenida Costanera 21 de Mayo es el paso de vehículos a altas velocidades, el cual se acentúa a partir de la noche del viernes. Esta circunstancia, combinada con la ingesta de alcohol, fue la causante de dos accidentes de similares características registrados el último fin de semana, uno a la altura de los ex terrenos de Asmar y otro casi al frente del Liceo Industrial.

Según refiere Jeannette Vásquez, quien vive dos años en población 21 de Mayo, al costado oriente de la avenida, los automovilistas que vienen desde el sur suelen generar los mayores riesgos. “Es enfermante, sobre todo el fin de semana”, debido que la mayoría usa roncadores o anda con escape libre, y muchas veces se escuchan las frenadas o incluso a lo lejos el impacto de alguno que chocó.

Sin ir más lejos, le pareció que el fin de semana uno de los vehículos que se accidentó iba corriendo con otro, y después que chocó se cortó la luz y sonaron las sirenas coronando el escándalo de todos los fines de semana.

Aun cuando no pueden hacer nada, sí solicitaron como vecinos la colocación de barreras en el espacio que separa su pasaje de la avenida, ya que “acá siempre los autos caían abajo, esa escalera la rompió uno, hace poco cayó otro acá. Los vehículos tienen todas las noches que irse para atrás. Ahora ya con las barreras podemos confiarnos un poquito más y dejar los vehículos adelante”. El municipio instaló hace tres o cuatro meses estas protecciones.

Vecina antigua

Uno de las residentes con más tiempo en el sector es Ana Pervan, quien expresa “claro que existe preocupación si todas las noches corren como locos, los fines de semana no se puede ni dormir”. De ahí que ella tenga su dormitorio en la parte trasera de su domicilio, y para dormir pone la televisión con volumen y logra conciliar el sueño.

En relación a estas carreras nocturnas, señaló que es un tema de nunca acabar. Ella vive en el sector hace 42 años, “pero esto empezó hace dos a tres años, antes era muy tranquilo”. El movimiento vehicular se extiende toda la noche del viernes y el sábado, a partir de la medianoche.

Ella cree que bastaría que un carabinero se apostara en el sector, porque “es peligroso, si corren mucho, pasa uno y otro, porque van echando carreras, creo que sin el escape. Desde que estoy acá siempre ha habido accidentes, montones de veces. A mí no me ha tocado, pero han derribado muros, los portones, todo”.

En el lado opuesto, hacia el poniente y cercano a la curva del Liceo Armando Quezada Acharán, se ubica el domicilio de José Arecheta. Con seis años de permanencia en el sector, señala que la avenida es como una autopista: “acá no se duerme tranquilo, hace rato. Le dan como tarro aquí, y los fines de semana peor todavía”.

Añade que en su mayoría circulan choferes en estado de ebriedad, y como vecinos se ven impedidos de poder hacer algo. De nada serviría instalar algún letrero de advertencia, pues nadie los mira. Por otro lado, “con lomos de toro no va a solucionar absolutamente nada”.

Respecto a los automóviles que pasan de noche con escape libre, señala que antiguamente los controlaban y ahora no sabe si está permitido. Acerca de este tema, que califica de “enfermante”, indica que “antes uno dormía bastante tranquilo, bastante tranquilo. Hoy día ya ni se duerme”.