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Chofer de doble atropello rompió su silencio y pidió perdón a las familias

“En ningún minuto quise hacer lo que hice, simplemente fue una mala fortuna”, expresó.

Por La Prensa Austral sábado 26 de noviembre del 2011

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Con palabras de perdón a los familiares de las mujeres fallecidas y quienes resultaron heridos la noche del 11 de enero de 2011, declaró ayer en juicio oral Jaime Eduardo Sotomayor Sotomayor, chofer de la camioneta que embistió a varias personas en una barricada con fuego durante las protestas por el alza de las tarifas del gas.

Durante el quinto día de juicio, el acusado, quien trabaja como marino mercante, confesó que al desembarcar a las 11 horas ese día tuvo conocimiento de que iba a haber una protestas en la ciudad. Ese día él llevó a su esposa y a un hijo de 16 años al aeropuerto, pese a tener una prohibición judicial para acercarse a ella. Refirió que ella misma le había pedido adelantar en dos semanas su descanso para que se quedara al cuidado de su suegra enferma y de su hijo menor durante el viaje.

Aquella trágica noche, Sotomayor habría salido a comprar cigarros en una camioneta de la empresa en la que trabaja su esposa. Durante el interrogatorio se buscó verificar si había bebido antes de salir, confirmando éste que no vio que había gente a su alrededor al acercarse a la barricada con fuego.

El requerido expresó: “en ningún minuto quise hacer lo que hice, simplemente fue una mala fortuna, un accidente, algo terrible. En realidad cambié mucho a partir de esa fecha, yo sé que le hice daño a mucha gente, pero jamás nunca lo quise”.

Jaime Castillo, padre de Claudia Castillo Campos, una de las dos víctimas fatales, señaló que mientras no haya determinación del tribunal no hay nada claro para ellos, y sólo llegado ese momento dirán si están conformes o no. Asimismo, restó validez a las palabras de perdón del chofer.

Escenario
Para la abogada querellante Martina Pradenas, fue relevante que el acusado reconociera haber bebido previo a conducir, así como el no haber tomado las precauciones adecuadas a las condiciones del momento.

A su vez, el abogado querellante Juan José Arcos destacó que hay una alcoholemia que corrobora la circunstancia que él manejaba a lo menos bajo la influencia del alcohol. Y que fue precisamente el alcohol el causante del accidente, “el haber bebido le impidió haber reaccionado como lo habría hecho una persona normal al ver las barricadas”.

Añadió que a la luz de las pruebas el imputado no tenía control de los sentidos en los 500 metros que antecedían la barricada, lo que quiere decir que iba ebrio. Ello queda de manifiesto al no tomar el camino hacia el lugar más cercano para ir a comprar cigarrillos, que estaba en Avenida Bulnes, y tomar otro camino.

Por otro lado, remarcó que aquí falta el principal culpable, que en virtud de la responsabilidad de mando sería el Estado, toda vez que “el ministro Raineri al decir que se acaba la fiesta para los clientes de la región ocasionó un estallido social”, lo cual interpretó como una incitación a la violencia.

El lunes finalizará el juicio con los alegatos de clausura de las partes y el veredicto de los magistrados.
El requerido se expone a penas que van desde 541 días a 5 años de presidio por manejo en estado de ebriedad causando muertes y lesiones, sumado a una sanción por desacato que podría ir desde los 541 días de cárcel.