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Con respirador nuevo, Otilia Barría sólo espera el alta

Lo que más la alegra es que este fin de semana podrá salir del hospital,
“y ahora me voy a pasar la Navidad en casa”

Por La Prensa Austral viernes 14 de diciembre del 2012

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Pese a llevar más de tres meses internada en la Uci del Hospital Clínico de Magallanes, el ánimo de Otilia Barría esta semana pasó de la tristeza a la alegría ante la inesperada noticia de un anónimo donante que le hizo llegar un respirador nuevo. Esto fue como volver a vivir para esta magallánica que sufre la enfermedad de Pompe, patología hereditaria asociada a un debilitamiento muscular progresivo y dificultades respiratorias, y que la obliga ya más de ocho años a vivir conectada a un ventilador mecánico.

Aun cuando ella señala que en el recinto asistencial ha sido muy bien tratada, su situación cambió cuando el miércoles a las 13,30 horas le llevaron este costoso regalo (en el comercio su valor va de los 2 hasta los 10 millones de pesos), luego que en septiembre el respirador artificial que tenía en su hogar se quemara a raíz de un corte de luz. Ya a las 16,30 horas del día 12 la estaban cambiando desde el respirador de la Uci a su nuevo y portátil aparato que le envió la Fundación de Enfermos Lisosomales de Chile.

“Es último modelo, nuevo, cero kilómetros, pero es digital, súper lindo y tiene un sistema para humedecer el pulmón y evitar la flema”, destacó la paciente. Aparte que tiene una batería interna que dura dos horas y otra externa que llega a las ocho horas, en caso de corte de luz. Calificó de estupendo este obsequio que “lo donó en Santiago un empresario y él pagó todo, la venida de la persona que vino a entregármelo y a enseñar a usarlo, lo trajeron directo al hospital y ayer en la mañana (personal hospitalario) estuvieron aprendiendo a usarlo”.

Esto confesó que le cambió la vida y es el regalo más grande que ha recibido. Del donante, sólo sabe que “el caballero se llama Raúl, es un empresario de Santiago que no quiso dar su nombre y a él lo buscó la fundación. Las señoras Mirian y Gabriela (en Santiago) hicieron lo imposible hasta que encontraron una persona que donara el respirador”.

Hoy lo que más la alegra es que este fin de semana podrá salir del hospital luego que le realicen el tratamiento del Pompe que se hace cada 15 días, “y ahora me voy a pasar la Navidad en casa”.

Por otro lado, hace un mes su hermana Carmen por fin pudo cobrar la pensión de gracia que le otorgó el gobierno. Ante ello, destacó que “siempre hay un equilibrio entre lo malo y lo bueno, me pasan tantas cosas buenas que no importa lo malo, se olvida. Si (cuando llegué al hospital) las paramédicos le dijeron que tenía hasta olor a flores en el cementerio, pero hay más ganas de vivir y hay otra oportunidad para continuar”.