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Docente magallánico impulsa fundación para ayudar a universitarios carenciados

– Jaime Vargas Zec, director del Colegio Inmaculada de Concepción, con sede en Talcahuano, es uno de los gestores de esta obra altruista que busca apoyar a los jóvenes que lleguen a cursar estudios superiores a la Región del Bío Bío.

Por La Prensa Austral sábado 22 de diciembre del 2012

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Al igual que muchos de los jóvenes magallánicos que abrazaron la docencia como profesión, Jaime Vargas Zec, actual director del Colegio Inmaculada de Concepción confiesa que el ejemplo de vida y obra del extinto sacerdote Héctor Muñoz Brañas, formador de innumerables generaciones de alumnos salesianos que supieron de su calidad humana y académica, fue vital para comprometerse y abrazar la carrera de pedagogía en Castellano en la Universidad de Chile, tras egresar de cuarto medio en el Liceo San José, en 1979.

Hoy, a los 49 años, tras una dilatada trayectoria como director de establecimientos educacionales entre los que se cuentan el Colegio María Auxiliadora de Porvenir, el Saint George’s de Santiago y su paso por el Colegio Británico de nuestra ciudad, Vargas Zec jugó un rol de importancia para sacar adelante una obra altruista y solidaria: una fundación que irá en ayuda de jóvenes universitarios de escasos recursos en la Región del Bío Bío.

Ese esfuerzo se vio coronado el miércoles último, cuando en la sede del arzobispado de Concepción se presentó oficialmente a la comunidad la Fundación “Solidaridad Universitaria Padre Héctor Muñoz Brañas”, una entidad que tendrá como propósito ayudar a jóvenes que lleguen a estudiar a la zona y que tengan problemas de residencia, de alimentación y dificultades para adquirir libros y textos.

Llamado a la solidaridad

La sede de la fundación estará afincada en Talcahuano, ciudad de origen del padre Héctor Muñoz. Al respecto, Vargas Zec señala que “no es un misterio para nadie que hoy en día son muchos los jóvenes que atraviesan por penurias económicas y tribulaciones de vida para sacar adelante sus estudios superiores. Nadie puede sentirse ajeno e indiferente a esta realidad y es por eso que junto al arzobispado y personas muy solidarias hemos dado forma a esta obra, que está inspirada en la figura del padre Héctor, quien fuera mi profesor en el “Beavoir” de los setenta en el San José. El fue una persona que a través de sus enriquecedoras clases de castellano nos enseñó a cientos de sus alumnos a comprender la dimensión de la humanidad de la vida. Fuimos, también, muchos los que apreciamos el manantial inagotable de sus enseñanzas a través de los ejemplos predilectos que él citaba, sobre todo de “El Quijote” y “El Principito”; los que recibimos sus sabios consejos; supimos de su palabra clara y justa al momento de corregir nuestros desaciertos; nos solazamos con la mordacidad de su humor, y aprendimos de su afán de solidaridad”.

Justo reconocimiento

Vargas Zec dice que es de justicia que la fundación lleve el nombre del destacado sacerdote, quien fuera condecorado en diciembre de 2009 por el municipio como Hijo Ilustre de la comuna de Punta Arenas.

“Estoy seguro que muchos de los que fueron sus alumnos y que hoy son profesionales destacados dentro de la sociedad magallánica sabrán de lo que estoy diciendo, y también estoy cierto que no serán pocos los que estarán dispuesto a colaborar con este noble proyecto”.

Cabe destacar que en la ceremonia del lanzamiento de la fundación estuvo presente Sebastián Muñoz Brañas, hermano del sacerdote, quien agradeció y valoró el gesto.

El directorio de la fundación que ya tiene su estatuto, próximo a ser presentado ante el municipio de Talcahuano, de acuerdo a la ley 20.500 de 2011 sobre asociaciones sin fines de lucro está integrado por el sacerdote Hernán Enríquez (ex alumno del padre Héctor), como presidente de la nueva entidad junto al también sacerdote Ricardo Valencia y los laicos Alejandro Ferró Osorio, María Cristian Fellay Matic (docente universitaria y nieta del extinto magallánico Juan Matic) y Jaime Vargas Zec.

Finalmente, en el acto intervino el arzobispo de Concepción, monseñor Fernando Chomalí, quien manifestó que “Chile es un país muy poco equitativo, porque algunos se ahogan en los excesos que poseen y otros, no tienen nada. Por eso, lo que hagamos por los jóvenes es poco y no es sólo un acto de caridad, sino un acto de justicia y que lo hagan los laicos, evidentemente, tiene un doble sentido”.