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Dos mujeres se libran de ser estafadas por un falso carabinero

Una de ellas, incluso, logró recuperar la suma de 300 mil pesos que había depositado momentos antes.

Por La Prensa Austral viernes 7 de octubre del 2011

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Una nueva oleada de estafas telefónicas se ha dejado sentir en los últimos días a nivel de Punta Arenas, siendo lo más preocupante la frialdad y seguridad con que actúan los timadores, los cuales incluso han demostrado tener algún conocimiento sobre la ciudad al momento de perpetrar el delito.

Dos nuevas denuncias recibió Carabineros durante la jornada de ayer. No dejó de ser llamativo que los autores materiales hicieran sus llamados desde el mismo número telefónico y entregaran un mismo nombre de destinatario y Cuenta Rut (BancoEstado) para que sus potenciales víctimas les depositaran determinadas sumas de dinero.

El primer episodio se registró ayer al mediodía. Lo anecdótico fue que la denunciante, de iniciales E.N., llegó hasta la misma Primera Comisaría de Punta Arenas, en el barrio 18 de Septiembre, con su teléfono celular en la mano, manteniéndose aún en diálogo con los estafadores para, una vez en el cuartel policial, proceder a entregar el aparato al uniformado de guardia y contarle lo ocurrido.

La afectada había sido contactada a las 11,40 horas al teléfono fijo de su domicilio, por un falso carabinero, que se identificó como el capitán Juan Pablo Quezada. Este le informó que su hija había protagonizado una grave colisión y, fruto de ello, una mujer embarazada que iba en el otro vehículo habría sido derivada a la Clínica Magallanes, con pérdida de líquido amniótico.

Como es habitual en este tipo de estafas, el supuesto oficial le solicitó un monto de dinero a cambio de no pasar este caso a la Fiscalía.

Pese a lo inusual, la situación le pareció creíble, pues al consultarle dónde fue el accidente, el sujeto le indicó que había sido en Avenida España. “¿España con qué calle?”, le preguntó a su vez ella. Tras una pequeña espera, le respondería “España con Independencia”.

Suspicacias
Al señalarle su intención de ir al lugar, el estafador le manifestó que ya habían sido retirados los automóviles. A pesar del nerviosismo y la ansiedad, la denunciante empezó a sospechar que algo no encajaba, ya que supuestamente el accidente había sido 40 minutos antes: demasiado pronto para que en un procedimiento policial fueran retirados los vehículos.

Otro detalle vino al solicitarle al impostor que le pusiera al teléfono al esposo de la mujer accidentada. Ello tampoco fue posible, ya que estaba en la clínica.

Su duda se acrecentaría al solicitarle el falso carabinero la suma de un millón 400 mil pesos para no denunciarla, y que cubriría los gastos médicos de la paciente. Ella reflexionó que ante lo reciente del accidente era muy prematuro que estuviera ya el presupuesto médico.

La mujer finalmente tomó un taxi colectivo para ir al banco, mientras conversaba con el estafador, el cual fingía estar preocupado por ella y la instaba a mantener la calma. Al abordar el vehículo y contarle al chofer su drama, éste también le hizo ver que podría ser una estafa.

En un momento en que su interlocutor colgó para llamarla después, se le ocurrió llamar a su hija, la cual le confirmó que estaba en casa y sin novedad. Minutos antes, ya se había desengañado al pedirle al chofer pasar por el supuesto lugar del accidente.

De ahí, mantendría en la línea a los timadores hasta el final de su camino.

Pese a no caer en la trampa, como moraleja, E.N. instó a quienes reciban un llamado de esta naturaleza a evitar un mal rato y a que “primero se cercioren y llamen directamente al familiar para ver si está en dificultades”.
Casi estafada

Aún más angustioso resultó ser el segundo caso sucedido ayer, y que afectó a una mujer de la tercera edad, M.A.T.I., quien sufre una enfermedad crónica. A ella la llamaron a las 15,30 horas para decirle que su hijo había chocado en su camioneta y que se encontraba retenido en la comisaría del barrio “18”. Le solicitaron 300 mil pesos -dinero para pagar el pie que solicitaba la clínica para atender a una supuesta lesionada del otro vehículo-, que tendría que depositarles a la brevedad en Servipag.

La víctima manifestaría que debido a su condición no podía desplazarse, por lo que enviaría a su asesora del hogar a cumplir dicho trámite. Si bien ella sólo tenía 100 mil pesos el resto lo obtendría desde un cajero automático. Más tarde la llamarían para verificar si hizo el depósito.

La angustiada afectada le encomendó la tarea a Nancy Solís Bachmann, quien cumplió fielmente lo encomendado. La impotencia y rabia afloraría minutos después, tras salir de la céntrica sucursal y recibir un llamado: era el hijo de su empleadora diciéndole que todo era un engaño.

Ella no supo cómo regresó a las oficinas de Servipag, contó lo sucedido y logró que el dinero depositado le fuera devuelto, al estar aún en el sistema.
En ambos casos se trató del mismo número de celular (78803264) y de la misma Cuenta Rut (13.155.531.8), a nombre de Jorge Alexis Soto Reyes. A través de Carabineros, la primera víctima confirmó que esta cuenta corresponde a una persona domiciliada en Las Condes.

Lo más preocupante para las afectadas es la habilidad de los estafadores, que parecen tener información sobre sus víctimas. Incluso una de ellas se mostró extrañada de recibir el llamado a su teléfono fijo, que corresponde a una línea privada.