Necrológicas
  • José Arturo Sotomayor García

Dramático relato de mujer agredida por su marido durante 11 años

Madre de tres hijos revela el sufrimiento que tuvo que padecer al interior de su hogar. Ella es una de las 400 magallánicas víctimas de violencia intrafamiliar que se atienden en Fide XII.

Por La Prensa Austral jueves 10 de noviembre del 2011

Compartir esta noticia
72
Visitas


Un conmovedor testimonio entregó a La Prensa Austral una madre de iniciales F.V.V., de 46 años, quien reveló que fue agredida durante 11 años consecutivos por su pareja, no pudiéndolo denunciar por temor a ser asesinada junto a sus tres hijos.
Con un rostro preocupado pero a la vez ansioso de contar su verdad inició su relato esta dueña de casa, quien dijo que el año 1997 llegó a Punta Arenas proveniente de Parral, Región del Maule, con un pequeño hijo de 2 años y medio. Fue en ese momento cuando conoció a un hombre de edad similar, quien no presentó bajo ninguna circunstancia signos de ser violento ni de ser alcohólico. Transcurridos los tres primeros meses de relación comenzó a golpearla a ella y a su hijo de manera diaria. “A él le reventaba la cabeza inclusive”, precisó.
Dos años más tarde y tras ser víctima de constantes agresiones, su pareja comenzó a exigirle tener un hijo con él, solicitud que no pudo concretar durante ocho años y por ende este período de tiempo fue el más doloroso de su vida, destacó. Finalmente y luego de un examen médico realizado por ella, pudo percatarse de que la razón era porque en el parto de su primer hijo se le ligaron las trompas de Falopio, sin su consentimiento, motivo que al ser conocido por su conviviente fue sinónimo de ofuscamiento y enojo desproporcionado. “Porque yo no le daba hijos, llegó a partirme la cabeza en tres o cuatro partes, y a mi hijo igual lo seguía con una hacha y lo echaba de la casa”, remarcó, agregando que en algunas oportunidades debía dormir junto a su pequeño en una bodega aledaña a su domicilio por temor a retornar a su hogar.
Con sus ojos emocionados y demostrativos de un profundo dolor, la víctima de violencia intrafamiliar dijo que fue en el colegio de su hijo en el que se dieron cuenta de las agresiones del que era víctima, debido a que en una clase de educación física debía realizar actividades con pantalones cortos, oportunidad en la que el docente del ramo se percató de que todo su cuerpo estaba con signos de haber sufrido violencia, momento en el que intervino la oficina de Protección de Derechos de la Infancia y Adolescencia (OPD), quien tomó la determinación de trasladar a su hijo a otro domicilio durante un mes.

Empezó otro calvario

Posteriormente se lo entregaron nuevamente bajó su custodia y “allí comenzó otro calvario”, señaló, mencionando que en ese momento inició sus amenazas amedrentándola con un cuchillo en el cuello a diario. Esta fue una de las razones principales por la que nunca denunció a su agresor, principalmente debido al temor que sentía de ser asesinada junto a su hijo.
Más tarde inició un tratamiento para poder volver a tener hijos, lográndose embarazar en 2002, momento en el que el agresor en vez de alegrarse por la noticia, la golpeó durante todo el embarazo, acción que la dejó hospitalizada en una oportunidad. Cuando nació su hija, él se encontraba en zona de pesca y al retornar parecía que los golpes habían desaparecido, pero transcurridos 15 días, comenzó a agredirla nuevamente junto a su hijo e inclusive botó a su pequeña hija de la cama. Fue en ese momento cuando se inició un juicio en su contra y se determinó que el agresor estuviera un mes fuera de la casa, instalándose una alarma por parte de la autoridad en su domicilio, con el objeto de que cuando él regrese, la activen y a los pocos minutos obtengan la ayuda de la policía. Esta acción pretendía realizarla su hijo al ver su presencia, pero fue tarde, debido a que su padrastro “reventó” el dispositivo.
Con el paso del tiempo, su conviviente le solicitó quedar nuevamente embarazada, debido a que él quería tener un varón, acción a la que ella se negó y por ende procedió a violarla día tras día, hasta que en el año 2005 consiguió su objetivo, aunque su mujer quedó embarazada de una niña, lo cual produjo que “todo ese embarazo fuera de golpes, golpes y más golpes”.
“Esos días él rompía todos los vidrios de la casa y la sangre corría por la cocina de fierro, porque él después se cortaba con los mismos fierros”, narró angustiada la víctima.
Recuerda que uno de los hechos más graves los vivió cuando su hija menor tenía nueve meses, momento en el que él ingreso al domicilio y con una olla la golpeó en la cabeza, momento en el que perdió el conocimiento y los dos hijos “mayores” escaparon a denunciar lo sucedido en Carabineros.

Fuera del hogar

Un mes estuvo fuera de su hogar en esta oportunidad el agresor y al retornar, su hijastro rompió en llantos con sólo sentir su presencia, ante lo cual lo amenazó diciéndole: “Tu lloras y a tu mamá la mato y luego te mato a tí”.
El año 2008 y luego de constantes cambios de domicilios, él se fue del hogar con cuatro millones de pesos que había obtenido en su trabajo, no regresando durante varios meses. Fue allí cuando esta dueña de casa se armó de valor y no dejó ingresar nunca más a su pareja al hogar.
Hoy en día y tras varios procesos judiciales en su contra por denuncias presentadas por la víctima, el agresor permanece en libertad y continúa visitándolos, pese a tener prohibición de acercarse a la vivienda. La gran diferencia con el año 1997, es que en su domicilio esta mujer golpeada ya no siente miedo y de inmediato llama a Carabineros cuando ocurren estos hechos. A su vez, él ya no se encuentra con el pequeño de dos años y medio que agredía en un principio, sino que con un adolescente de 16, quien inclusive lo encara y se defiende “a la par”, enrostrándole que “ya no es el niño al que le podía pegar cuando quería”.
Aún más lamentable es que como suele ocurrir en estos casos, las secuelas son irreparables para los hijos y por ende hoy el adolescente comienza a manifestar signos de violencia hacia sus hermanas y mantiene una posición rebelde ante su madre.
Sernam
Hoy esta madre asiste diariamente al programa Centro de la Mujer del Sernam, donde, como señala su directora regional, María Teresa Castañón, se atienden al año a más de 400 féminas de Punta Arenas y Puerto Natales, todas víctimas de actos de violencia doméstica.
Asimismo se creó un Centro del Hombre, en el cual actualmente son atendidos 12 varones, 2 por derivación del Tribunal y 10 por iniciativa propia.
“Esto permitirá cortar el circulo de la violencia”, remarcó María Teresa Castañón.
Cabe señalar que el miércoles 16 de noviembre, a las 11 horas en dependencias del Salón Pacífico, ex Ceia, se realizará un acto de conmemoración del Día Nacional e Internacional de la No Violencia Contra la Mujer.