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El espíritu magallánico se hizo presente en el Maratón de Santiago

Encuentro reunió a coterráneos de todas las edades que viajaron más que a competir, a vivir la experiencia de compartir una forma de vida saludable.

Por La Prensa Austral martes 5 de abril del 2011

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A las 9 de la mañana y con 27 grados de calor, el domingo recién pasado se reunieron en el metro Moneda alrededor de veinticinco mil personas listas para correr la cuarta versión del Maratón de Santiago. Entre ellos, se encontraban los infaltables magallánicos que viajaron a participar del evento deportivo y a vivir una experiencia única que, por su magnitud, difícilmente se podría dar en estas tierras australes.

Sin importar la edad, profesión o los maratones que llevaban en el cuerpo, el espíritu de los participantes fue el mismo: correr por gusto, por las ganas, por desafío personal y por encontrar bienestar mental y físico, más que por alcanzar un tiempo récord o competir por un lugar destacado.

“No hay excusas
para no correr”
Uno de los grupos de la región que estuvo presente en el certamen fue The North Face Running Club, que cuenta con doce miembros y participaron siete de ellos. La impulsora de esta agrupación y profesora de Educación Física, Daniela Lucero, manifestó su alegría tras el maratón ya que corona el trabajo de alrededor de un año por incentivar el trote como parte del estilo de vida de las personas. “No hay excusas para no correr, ni siquiera el clima, sólo hay que tener las ganas y comprobar lo bien que hace”, expresa.

“No somos un club atlético que busca la competitividad, sino que sentirnos bien trabajando con nuestros propios objetivos”, remarca.

Los representantes magallánicos de este equipo fueron Catalina Flaño, Natalia Armijo, Macarena Acuña, Mauricio Aravena, Carlos González, Mauricio Arévalos y la misma Daniela Lucero. Las edades fluctúan desde los 28 hasta los 45 años y corrieron el maratón de 42 kilómetros, lo que lograron antes de cuatro horas y media.

“Cada uno corrió a ritmo propio, dentro de las capacidades individuales. Después de los 35 kilómetros ya uno sentía que no faltaba nada y todos alcanzamos la meta”, relató Lucero.

Un estilo de vida
Otro de los corredores participantes fue Francisco Abarzúa, quien a sus 63 años no quiere perder su pasión por esta actividad de hace tres décadas. Día por medio, sagradamente, sale a correr por la Costanera y Avenida Bulnes cargándose de energía y vitalidad. Ha corrido ocho maratones de 42 kilómetros, entre ellos uno en Nueva York y otro en Berlín. El domingo pasado se inscribió para los 21 kilómetros y lo cumplió en 2 horas 22 minutos, un tiempo que no le preocupa porque privilegia los beneficios de salud, antes que superar sus marcas. Participó junto a familiares y se encontró con algunos amigos que desde esta alejada región viajaron al evento.