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“El garabato más común sigue siendo ‘huevón’ y todos sus derivados”

En 12 mil páginas, el académico retrata el hablar de los chilenos desde épocas históricas

Por La Prensa Austral jueves 28 de abril del 2011

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Liliana Alvarado
lalvarado@laprensaaustral.cl

A través de palabras, frases hechas, gentilicios, hipocorísticos, refranes, siglas y otras acepciones, el autor y director del “Diccionario ejemplificado de chilenismos y de otros usos diferenciales del español de Chile”, Félix Morales Pettorino, brinda una verdadera cátedra sobre la historia del habla nacional.

Fueron 46 años de investigación y de noches de desvelo que valieron la pena con el fin de “llenar uno de los vacíos del ser humano: el desconocimiento del léxico”, asegura, refiriéndose a que los estudios del lenguaje, hasta ahora, tendían a ser “normativos”, es decir, se pretendía instaurar un reglamento al estilo “Usted no lo diga”, atentando en contra de la naturalidad y dinamismo propio del habla.

La obra fue presentada ayer a las 19 horas en el auditorio Ernesto Livacic de la Universidad de Magallanes por su autor y su principal colaborador, Oscar Quiroz Mejías. Tal como la define Morales, es una colección “imperfecta”, ya que si quisiera abarcar todo el inventario del léxico chileno “me faltaría toda una vida”.

Sin censura

“En el diccionario no hay ningún escrúpulo ni tiritón que censure palabras, no cabe en nuestra mente”, así define el autor la línea de su colección. La idea es que ningún uso común se quede fuera, aunque algunos se sonrojen al leerlos. “Incluimos palabras comunes como “poto”, “huevón”, “huevas con patas” y todo lo que puedas imaginar”, contó Morales.

Según el profesor, el garabato más común sigue siendo “huevón” y todos sus derivados. “Se califica como garabato porque en sus orígenes la palabra “hueva” implica el testículo y por lo tanto alude a una parte pudenda del cuerpo humano que se estima como tabú sexual, aunque cada día está cediendo el terreno”, explica el académico respecto del término, agregando que “por lógica, es huevón el que tiene muy grande los testículos y muy chico lo que debe usar, es decir, es un “pobre gallo”.

Sin embargo, el uso es tan común que para Morales en la actualidad es sinónimo de “persona”.

En doce mil páginas

La colección contempla 10 tomos y un tomo cero que incluye el estudio preliminar del diccionario. Contiene cien mil y tantas acepciones apoyadas en citas de textos obtenidos en más de un millar de publicaciones de autores nacionales, cincuenta y siete títulos de revistas y sesenta y cinco medios de prensa escrita chilenos. Contó con la colaboración de más de un centenar de profesores y alumnos. El diccionario es “diferencial”, es decir, sólo contempla los conceptos que son característicos del país, aun cuando se utilicen en otros lugares del mundo. Así como explica Morales, hay frases hechas como “la política del avestruz” (quien esconde la cabeza); frases históricas como “aún tenemos patria ciudadanos” o “el que sea valiente que me siga”; refranes como “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”; hipocorísticos (deformación fonética de un nombre de pila y que sirve de tratamiento coloquial) como “jany”, “tito” o “poly”; y palabras comunes como “penca” o “gallo, galla”; entre otros.