Necrológicas

“En la zona el uso de armas de fuego en homicidios es poco común”

El caso más emblemático en que le ha correspondido trabajar en la región ha sido el femicidio frustrado que afectó
a Jacqueline Leyton, en el que jugó un papel muy importante en la reconstrucción de los hechos.

Por La Prensa Austral viernes 7 de octubre del 2011
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Ante cualquier hecho policial en la región donde se registre la presencia de armas de fuego, es requerida la comisario Nancy Contreras Zuleta como perito balístico del Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones (PDI) en Punta Arenas. Sin ir más lejos, la reciente muerte de un puestero en la estancia Entre Lagos, en Tierra del Fuego, quien fue asesinado a balazos por un compañero de labores, la tiene apoyando esta investigación.
Tan singular como su tarea lo es el hecho que ella es la primera perito balístico mujer y la única con que cuenta la PDI. De hecho, su ingreso a estudiar la especialidad en la Academia Militar Politécnica del Ejército implicó una autorización especial, ya que era inédito que tuvieran a una alumna. Ella no sólo cumplió su objetivo sino que fue egresada como la alumna mejor destacada en su promoción.

Ser mujer no le ha sido impedimento para desarrollarse profesionalmente, aunque “siempre sentí que mi esfuerzo era el doble”, confiesa, al tener que lidiar con algunas barreras y sin dejar de lado su pleno crecimiento como esposa y madre.
Como única mujer egresada en Chile en este campo netamente masculino, señala que no le ha costado y, por fortuna, ha tenido una muy buena recepción de sus colegas. Aparte que éstos siempre vieron en ella un aporte, por lo detallista que son las féminas: “me acogieron súper bien, me sentí muy en ambiente y es un trabajo que me gusta mucho además. Ya dejé de lado el tema de que porque sea un trabajo de hombre no lo puedo desarrollar, porque no requiere de fuerza, que yo siempre he dicho es la única diferencia que tenemos los hombres y las mujeres”.

Labor compleja

En su función habitual, a la comisario le corresponde trabajar tanto en el sitio del suceso -inspección ocular del lugar, levantamiento de las evidencias- como en el laboratorio, en pericias más específicas, que conduzcan al esclarecimiento de un delito.

¿Qué hay detrás de un vulgar disparo? Existe el proyectil, que es el que sale del cañón del arma, y que puede ser encontrado en la víctima como en alguna superficie, y la vainilla, que es la que salta y se encuentra en el piso. Ambas tienen huellas que son impresas por el arma, en el cañón de la misma o en su aguja percutora, y que son únicas para esa arma, por fabricación y por desgaste. Por lo tanto, pasarían a ser como las “huellas digitales” o el “ADN” de cada arma, y les permite identificar y diferenciar un arma de otra.

Lo más complejo de su labor es la reconstitución de escena: “aquí se reúnen todos los antecedentes traídos desde el sitio del suceso, así como todas las pericias de laboratorio, y se empieza a reconstruir un verdadero puzzle hasta tener todo armado”. Además se solicitan otros antecedentes externos como lo que pudiera aportar el Servicio Médico Legal, y que les permite ordenar la posición de la víctima, la del victimario, las trayectorias balísticas que pudieran existir o las trayectorias internas de la víctima. Esto, basado en los daños que ésta pudiera tener o en los antecedentes de la autopsia. Y así van armando la escena desde el principio hasta el punto de vista estrictamente balístico.

Claro que Punta Arenas, respecto a esta tarea, aún es una ciudad tranquila, y desde el tiempo que ella lleva aquí su mayor trabajo se enmarca en la revisión de armas, pero el uso de éstas en homicidios es muy poco usual, “casi contado con los dedos de las manos”.

En materia criminal, en la zona, predomina el uso de armas blancas.

Caso emblemático

De sus cuatro años en la región -antes estuvo en Santiago, uno de los casos emblemáticos que le correspondió investigar fue el femicidio frustrado de Jacqueline Leyton, al ser una persona muy conocida en la región, y cuya indagación les dio bastante trabajo. De hecho, se hizo una labor enorme de evidencias y peritajes en el sitio del suceso, y finalmente una reconstrucción de los hechos, que los dejó muy conformes como policía, al igual que a la Fiscalía y a la familia de la afectada. El caso terminó con la condena de su conviviente.

Allí, una de sus tareas fue comprobar, a través de los peritajes y de la reconstrucción de la dinámica de los hechos, que la víctima no se había autoinferido un disparo, ni que éste había sido accidental, sino que había sido él quien le había disparado.

En lo referido al reciente crimen del puestero Roberto Vidal Cárdenas, ya se abocan a la revisión de las evidencias levantadas y, ya con las instrucciones de la Brigada de Homicidios, esperan ir apuntando con la Fiscalía a llegar a una reconstitución final de lo que pasó ahí. En este hecho de sangre se confirmó la presencia de cuatro balazos sin salida de proyectil en el cadáver de la víctima.