Necrológicas

Ex comandante de la Base Prat fue testigo de ráfaga de viento de 406 kms.

“Hubo voladuras de techo y se voló una parte del muelle Prat”, recordó el oficial.

Por La Prensa Austral lunes 10 de diciembre del 2012

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Miles de fotografías, 100 libros y 380 páginas de sus vivencias diarias son el “legado” material que le dejó al capitán de corbeta y ex comandante de la Base Naval Arturo Prat en la Antártica, Marco Salgado Salgado (47 años).

Luego de un año y un mes en ese cargo, hizo entrega, hace algunos días, de la comandancia al capitán de corbeta Hernán Oñate, a través de una ceremonia donde estuvo presente la dotación del remolcador Lautaro.

La ceremonia realizada en el frontis de la Base Naval fue presidida por el comandante del buque transportes Aquiles, capitán de fragata Leonardo Chávez, quien formalizó el respectivo cambio de mando.

De bajo perfil, el sobrino del conocido locutor magallánico Salmiro Salgado Salgado, no le gusta mucho hablar de sus logros y extenso currículo que lo ha llevado a viajar por el mundo, cumpliendo diversas misiones en su calidad de oficial de la Armada de Chile, con especialidad en ingeniería electrónica.

Sin embargo, sin pretenderlo ni sospecharlo, le tocó estar en la Antártica cuando en el invierno pasado se registró la racha más fuerte de la historia: 406 kilómetros por hora. “Hubo voladuras de techo y se voló una parte del muelle Prat”, cuenta Salgado.

“Comienzas a descubrir cosas de ti que no conocías. Hay un proceso de introspección”, explica el oficial.

El aislamiento a los que él y sus compañeros fueron sometidos obligó a confiar más en las capacidades de cada uno y a trabajar en equipo coordinadamente, dado que en la isla Greenwich, lo más cercano es la isla Rey Jorge, a 400 kilómetros de distancia y a 40 minutos de vuelo en helicóptero.

“Desde el punto de vista colectivo, uno comienza a reforzar los lazos con sus pares, porque toma más importancia el trabajo en equipo”, señala.

“Uno vive un proceso de introspección enorme, hay muchísimo tiempo para uno y uno se toma todo ese tiempo para hacer análisis y empieza a ver su verdadera dimensión”, agrega Salgado.

Asimismo, destaca que gracias a que se preparan anímica y psicológicamente un año antes para afrontar su estadía en la Antártica, pudo sobrellevar de mejor manera el aislamiento geográfico y emocional.

Sobre su aprendizaje de vida durante su estadía en la Antártica, Salgado reitera que el conocerse mejor así mismo, tanto los defectos como las virtudes, y los conocimientos adquiridos sobre la fauna del lugar, especialmente las focas hembras, las cuales lo impactaron por su gran sentido maternal al proteger y enseñar a sus crías a sobrevivir.

Finalmente, Salgado, quien retornará a Valparaíso, dejó entrever que las más de 350 páginas que escribió sobre su experiencia podrían convertirse, en un futuro a largo plazo, en un libro.