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Ex enapinos se “reinventan” e incursionan en otros rubros

Obligados a empezar todo de nuevo, los ex funcionarios de Enap desvinculados de esta empresa el año pasado están incursionando esperanzados en otros rubros.
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Por La Prensa Austral sábado 17 de septiembre del 2011

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Obligados a empezar todo de nuevo, los ex funcionarios de Enap desvinculados de esta empresa el año pasado están incursionando esperanzados en otros rubros.

Algunos han tenido la oportunidad de trabajar en áreas en las que tenían cierto conocimiento, otros definitivamente han debido “aventurarse” en trabajos totalmente desconocidos para ellos y en los que no tienen ninguna experiencia.
El técnico mecánico diésel, Roberto Thompson, durante 28 años trabajó en la Empresa Nacional del Petróleo.
En las casi tres décadas, se desempeñó en áreas como perforaciones, construcciones, inspección, contratos y servicios generales.

En noviembre del año pasado, le comunicaron que dejaba de pertenecer a Enap. Su salida fue a través del denominado “programa de desvinculación” de la empresa. Le indicaron que al día siguiente debía presentarse en las oficinas centrales donde firmó su finiquito y dejó de pertenecer a “la empresa” como la llama. Reconoce que fue un momento difícil.

Aunque nunca tuvo sospechas de lo anterior, su espíritu inquieto ya lo estaba impulsando desde mucho antes a incursionar en el área privada.

De inmediato tomó un avión y viajó a Santiago. Se trataba de un viaje que tenía programado, y que era tanto de placer como para comenzar a concretar su idea. En ella había madurado en sus días de descanso (rol de 7 días de trabajo por 7 de descanso).

Barraca de fierros

En noviembre estaba fuera de Enap, en diciembre ya estaba abocado a concretar su proyecto adquiriendo una propiedad en calle Croacia Nº 1044. La que amplió y remodeló.

En mayo abría sus puertas la empresa “Comercial Progreso”, dedicada el rubro de materiales y servicios. En sus amplias bodegas es posible encontrar todo tipo de material de fierro destinado a la construcción de viviendas, planchas de acero, perfiles abiertos y cerrados, entre otros.

Esta barraca de fierro como se les conoce se levanta en el antiguo Barrio Croata, donde el mismo vivió gran parte de su niñez.

Aunque no lo hubiesen despedido igual tenía pensado en incursionar en esta actividad comercial. Su desvinculación aceleró el proceso. Hasta el momento le ha ido bien.

No estaba entre sus alternativas quedarse en la casa, esperando el momento para jubilarse, para lo cual aun le quedan 15 años.

Hoy valoriza la inmensa experiencia que le entregó trabajar en Enap, donde dijo, tuvo la suerte de trabajar.
Después de 28 años comenzar de nuevo no es fácil. Sin embargo para él correr el riesgo es necesario.

Sobre su negocio manifiesta que “hay demanda para este tipo de estructuras en la medida que se mueve la construcción. Se podría decir que es un segundo tiempo, aunque ya tenía experiencia en el área privada”.

Ciber café

Quien definitivamente ingresó a una actividad comercial que desconocía por completo fue Eliecer Miranda Domínguez, de 58 años, de los que trabajó 37 en Enap.

En sus años en la Empresa Nacional del Petróleo, se desempeñó en las áreas de construcciones (posteriormente Obras).

La empresa les permitió terminar sus estudios de ingeniería industrial. Llegando a ser jefe de cubierta en la barcaza Yagana, para culminar su labor en medio ambiente.

En diciembre del año pasado fue desvinculado de la empresa en un grupo que conformaron 266 funcionarios. A este programa se acogió en forma voluntaria. Sus hijos se habían titulado como químico farmacéutico e ingeniera en alimentos y con su esposa Inés Cárdenas tenían otros planes.

Hoy dice: “Estoy feliz por la posibilidad que me dio la empresa”.

Sin embargo aún tenía ganas de trabajar, se siente joven y con una mente que piensa en nuevos negocios. En sus planes no estaba quedarse en la casa. Buscó de inmediato algo en que ocuparse. Leyendo el diario se encontró con que vendían un ciber café. Compró lo que llaman “derecho a llave” del ciber café Coffe Net, ubicado en calle Waldo Seguel Nº 670.

Sobre su emprendimiento reconoce que “para mí todo es nuevo. Todavía uno es joven y puede aprender el rubro. Al final yo también soy un profesional y me siento capacitado para avanzar con mi negocio”.

El establecimiento, que tiene patente de restaurante y de alcoholes, cuenta con 22 computadores, teniendo como anexo una boutique que administra su esposa.

El recinto lo mejoró con nuevas pinturas, alfombras y sillones. Hasta el momento ha tenido una buena aceptación de su clientela. Hoy ofrece un happy hour los viernes, en las tardes se presenta un cantante en vivo y en los martes en la mañana es posible escuchar melodías en órgano electrónico.

“La idea es encantar el público, cosa que no se vea un local común”.

La misma suerte no han tenido todos los 266 ex enapinos desvinculados el año pasado.

Muchos andan preocupados por no tener un campo laboral. Algunos han adquirido un vehículo para trabajar en la locomoción colectiva, otros han emigrado de la región para radicarse especialmente en las cercanías de Concepción.

Unos pocos se encuentran trabajando en la barcaza Yagana en el lado argentino.

La gran mayoría está preocupada. Los años que trabajaron en Enap no le permitieron obtener una indemnización con un monto importante y debido a su edad, le faltan muchos años para jubilarse.