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Ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet: “La eliminación del 7% tuvo cero impacto en reducir la desigualdad en Chile”

– ¿Por qué lanza su candidatura presidencial si una parte de la Concertación lo responsabiliza de la derrota electoral y del Transantiago?
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Por La Prensa Austral domingo 18 de diciembre del 2011

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– ¿Por qué lanza su candidatura presidencial si una parte de la Concertación lo responsabiliza de la derrota electoral y del Transantiago?
– “Primero, ninguna de esas dos afirmaciones tiene mayor sustento, pero no me quiero detener más de la cuenta en eso.

“Mi convicción es que la política chilena tiene que renovarse y que esa renovación pasa por elegir a los candidatos no a dedo, no entre cuatro paredes, sino del modo más democráticamente posible a través de primarias. La inmensa mayoría de los chilenos no milita en un partido político, pero sí quiere decir algo a la hora de elegir a los candidatos y eso quiere decir que las primarias tienen que abiertas, en un doble sentido: abiertas a los independientes como candidatos y también a los independientes como votantes. Estoy trabajando para ello y, de darse una primaria así, los que deciden no son los líderes tradicionales, no son los jerarcas, son los votantes”.

Con esta premisa está trabajando su precandidatura presidencial Andrés Velasco, el ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet, quien realizó su primera aproximación electoral a Magallanes, visitando Punta Arenas entre el jueves y el viernes pasados.

Derrochando simpatía, la actitud distendida de Velasco echa por tierra el mote de haber sido el ogro del gobierno de Bachelet.

Ahora, se mostró partidario de estudiar cómo mejorar las leyes de excepción y también planteó que, respetando la legislación nacional, Magallanes no se puede cerrar a la llegada de los cruceros internacionales y que debe, a la vez, revisar diversas medidas que encarecen los servicios que se ofrecen versus la competencia argentina.

Volviendo a su precandidatura presidencial y sus detractores, como el ex vocero de gobierno Francisco Vidal, a Velasco le resbalan los cuestionamientos y defiende las medidas adoptadas durante su gestión.

– También se le acusa de no haber dado el vamos a reformas como la eliminación del 7%, que sí hizo realidad el gobierno de Piñera.

– “Primero, un gobierno que hace bien las cosas –y nuestro gobierno hizo bien las cosas- no toma decisiones por razones de conveniencia electoral, sino porque las políticas son buenas para la gente”.

– ¿Eliminar el 7% no era bueno para la gente?

– “Lo que correspondía hacer en Chile en 2008 fue lo que hicimos: la reforma de pensiones más grande, más ambiciosa y con mayor cobertura de la historia de Chile. Hay hoy día un millón 250 mil pensionados recibiendo beneficios gracias a esa reforma y eso da cuenta de modo cabal no sólo la preocupación que tenía el gobierno por los adultos mayores, sino que de la capacidad de gobernar, diseñar una reforma, aprobarla en el Congreso y ponerla en práctica”.

Así, Velasco planteó que medidas como la llevada a cabo por el gobierno de Sebastián Piñera de eliminar el 7% de salud en segmentos de adultos mayores tuvo cero, nulo impacto en reducir la desigualdad en Chile.

Al respecto, aseguró que “la clave para reducir la brecha entre ricos y pobres en Chile es crear más y mejores oportunidades de empleo entre las mujeres y los jóvenes en los sectores populares”, tal como se sostiene en el libro que publicó hace unas semanas junto al economista Cristóbal Hunneus “Contra la Desigualdad, El Empleo es la Clave”.

También celebró que ahora, para justificar que Chile no va a crecer a tasas de 6% en los próximos años, el mundo de la derecha admita que las crisis internacionales afectan al país, por ser una economía pequeña y abierta al mundo.
Sobre aspectos contingentes, como el escándalo de la colusión del sector avícola, Velasco se mostró partidario de investigar tanto como cuestionó la actitud asumida por algunos sectores empresariales, de los cuales espera que haya una sanción social para sus pares.

Primarias y regreso de Bachelet

Velasco recordó que existe un compromiso por escrito de todos los presidentes de la Concertación respecto de que los cargos de representación popular se van a resolver en primarias, por lo que espera que eso no sea letra muerta y se lleve a la práctica.

Pero, va más allá, al plantear que espera que se dicte la ley que regule esto para que las “primarias no sean a la que te criaste, sino que sean hechas por el Servicio Electoral, con todos los altos estándares que eso implica y, al ser abiertas, van a ser más grandes”.

– En el caso chileno, ¿unas primarias abiertas asegurarían que el candidato electo de la Concertación quede en la pole position para La Moneda?

– “El veredicto de la gente nunca hay que darlo por ganado ni por sentado. La confianza de la gente hay que ganársela y eso implica un trabajo permanente por mejorar la política y mejorar las políticas públicas. Ahora, si es en unas primarias abiertas y ahí compiten todos, la persona que salga ganadora va a tener a un mandato y una legitimidad que de otro modo no habría tenido. Pero, nada garantiza el triunfo ni en el fútbol ni en la vida ni en la política. La pega hay que hacerla y hay que hacerla bien”.

– ¿En qué medida su precandidatura tiene sentido si el mundo de la Concertación sólo está esperando el regreso de Bachelet?

– “Los problemas, desafíos y necesidades del problema de Chile hay que abordarlos hoy. No en un año ni en dos años. Tuve el tremendo honor de trabajar en el gobierno de Michelle Bachelet, pero no sé en qué plazo ella va a tomar decisiones ni qué decisiones ella va a tomar. Y, por lo tanto, me parece que todos –no solamente yo, sino todos los que estamos en la vida pública en este sector-, tenemos la obligación de participar en los debates hoy y de ayudar a construir cambios y soluciones hoy y en eso estoy yo”.

– Y si la ex Presidenta decide en uno o dos años retornar al ruedo político, ¿qué va a hacer con su precandidatura?

– “He dicho que es más natural la competencia entre personas que no son afines, que entre personas que sí son afines y, por lo tanto, la competencia entre personas del mismo equipo no es lo más natural. Pero –insisto-, ese es un hito en el camino para el que falta uno o dos años, pero eso en ningún modo puede implicar que nadie se cruce de brazos. Los debates nacionales están ocurriendo hoy, las soluciones y los cambios hay que empezar a hacerlos hoy. Cuando hay cientos de miles de jóvenes que nos están pidiendo cambios en la educación, ¿qué sentido tendría decir: ‘Bueno, vamos a hablar de eso en dos años más cuando sepamos quién va a ser el candidato o la candidata ’? Eso Chile no lo entendería!”.

El actual proyecto de ley sobre primarias –que según Velasco requiere de modificaciones- plantea las primarias presidenciales para mayo o junio de 2013.

Para Velasco, Chile, en los últimos veinte años, se volvió un país más próspero, libre y, en alguna medida, más justo. Como contrapartida, “la política se fue quedando atrás y eso se manifiesta en las preferencias de la gente”. Alude a la última encuesta de Giro País que pone a los futbolistas en el top de las preferencias de los oficios y profesiones que la gente más admira, mientras que los políticos sólo reciben un 4% de adhesión.

“Hay gente que celebra esto. Yo no, porque creo que la democracia requiere debate público y ese debate, en buena medida, lo hacen las personas electas y éstas deben contar con el respeto y la aprobación de la gente y eso no es algo automático, sino que hay que ganárselo”, plantea.

Velasco insistió en que se deben formular cambios en las reglas y en las prácticas, comenzando por la inscripción automática para incorporar a más de cinco millones de jóvenes al sistema electoral y, a riesgo de no ser popular, cree que esta medida debe ir acompañada del voto obligatorio. “La democracia implica derechos, pero también deberes. Hay un peligro potencial que ha ocurrido en otros países, que el voto voluntario lleve a una subrepresentación de los sectores más populares por razones que son muy prácticas y muy sencillas: para una madre jefa de hogar que no tenga dónde o con quién dejar sus hijos será más difícil ir a votar que a un hombre de sectores más adinerado que tiene auto es mucho más fácil y, por lo tanto, no sería nada de sorprendente que tengamos altos índices de votación en los sectores más acomodados y bajos en los sectores más populares. Esto sería malo para la democracia”, argumenta Velasco.

Estallido social

– A muchos les preocupa el estallido social, que comenzó con los estudiantes y que ahora sigue con cuantos sienten que la única forma de ser escuchados y que se resuelvan sus problemas es salir a la calle.

– “En parte, éste es un fenómeno consustancial a la democracia. La gente sale a la calle, se expresa y exige que le respeten sus derechos. Visto así, no debe ser un fenómeno preocupante. Al revés, puede reflejar una cierta madurez de nuestra democracia.

“Ahora, hay, al menos, dos desafíos: primero, que no vaya a ser esto el resultado de las fallas de nuestra democracia; segundo, las manifestaciones son lícitas como manera de poner un tema en discusión, pero no podemos quedarnos en ellas, sino que debemos buscar soluciones y, en democracia, se alcanzan sentándose en una mesa y generando consensos”.

– ¿Qué posibilidad hay de incorporar a ciertos actores sociales al diálogo cuando su discurso es de desconfianza y deslegitimación del Ejecutivo, del Congreso y los partidos políticos?

– “Este es un desafío para todos, entre ellos los políticos tradicionales que deben renovarse, pero también para los movimientos sociales porque, a fin de cuenta, en democracia las leyes se hacen en el Congreso y es ahí y en los medios donde se hacen los debates y las leyes. Por lo tanto, para que los movimientos sociales dejen un legado, eso va a tener que transformarse en una ley”.

Para Velasco, los movimientos sociales son expresión de problemas no resueltos y, visto de esa manera, lo que corresponde es resolverlos.

Frente a la responsabilidad que tiene la Concertación en esto, dijo que se debe distinguir realidades, pues, es insuficiente el balance respecto de reformas políticas en estos últimos veinte años y ahí existe una responsabilidad, siendo otra cosa muy distinta el suponer que en cinco o diez años se iban a resolver todos los problemas de la educación, por ejemplo.

“Los problemas no son inmutables, sino que obedecen a los cambios y nuevas realidades que se van dando en un país”, dijo.

“El año ’90 se empezaron a resolver los problemas del año ’90; pero en 2011, tenemos que resolver los problemas de 2011. Antes el problema era que los jóvenes llegaran a la universidad. Ahora, con un millón 200 mil universitarios es evidente que se avanzó en la solución del primer problema, pero surgen otros, como financiamiento, préstamos y eso hoy día hay que arreglarlos”, sentencia.

“El cambio en acceso a la educación en Chile es revolucionario y ha habido ganancia tremenda en infraestructura”, destaca.

– ¿Cómo evalúa la capacidad del gobierno de Piñera de hacer frente a estos nuevos problemas?

– “Al gobierno le ha costado y que le haya costado es, en buena medida, fruto de sus propios errores. Creo que el contraste es bastante evidente entre lo que pasó con las protestas de “los pingüinos” en 2006 con lo que ha ocurrido ahora. En 2006, el gobierno fue capaz de dialogar, de tomar decisiones, acoger algunas peticiones y de producir proyectos de ley, varios de los cuales fueron aprobados”.

– Pero, de esa experiencia lo que más se repite es que se traicionó al movimiento estudiantil.

– “Lo que ocurrió en ese caso es que algunos proyectos de ley no fueron aprobados en el Congreso porque la derecha no puso sus votos. La realidad es tan sencilla como eso. Entonces, resulta paradojal que los que hoy día formulan ese tipo de acusaciones no estuvieron dispuestos en ese momento a decir: ‘¡Ya, vamos!’. Pero, el dato básico es que en ese momento se avanzó y ahora llevamos siete meses y ese avance ha sido muy difícil”.