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Fuego destruyó cuatro departamentos del edificio Don Bosco y obligó a evacuar a unas 200 personas

Eran pasadas las 7 de la mañana de ayer cuando el conocido vecino magallánico, Juan Crema Maisto, residente del edificio Don Bosco, sintió olor a humo, propagado por el viento, y miró por la ventana. Fue ahí cuando, medio dormido, vio las llamas y se preguntó si se trataría de alguna construcción de enfrente. Con estupor advirtió que las llamas provenían del mismo edificio donde habitaba, así que se vistió como pudo y empezó a gritar por los ascensores y los pisos, golpeando las puertas para alertar a todos quienes estaban durmiendo. El pánico se había apoderado de las escaleras debido a que los ascensores dejaron de funcionar al no existir electricidad.
[…]

Por La Prensa Austral lunes 19 de septiembre del 2011

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Eran pasadas las 7 de la mañana de ayer cuando el conocido vecino magallánico, Juan Crema Maisto, residente del edificio Don Bosco, sintió olor a humo, propagado por el viento, y miró por la ventana. Fue ahí cuando, medio dormido, vio las llamas y se preguntó si se trataría de alguna construcción de enfrente. Con estupor advirtió que las llamas provenían del mismo edificio donde habitaba, así que se vistió como pudo y empezó a gritar por los ascensores y los pisos, golpeando las puertas para alertar a todos quienes estaban durmiendo. El pánico se había apoderado de las escaleras debido a que los ascensores dejaron de funcionar al no existir electricidad.

Esta dramática escena ocurría al interior del edificio de 60 departamentos que se ubica en Bories esquina Sarmiento.
El fuego partió en el décimo piso, en el departamento 101, justo arriba del que ocupa Crema (el número 91), y se expandió hacia los pisos superiores ante la fuerza del viento. A las 7,12 se dio la alarma del Cuerpo de Bomberos, acudiendo un centenar de voluntarios pertenecientes a cuatro compañías a atender este incendio de magnitud. También se hicieron presentes Carabineros y dos ambulancias del Samu.

Según lo señalado por otra persona vinculada a la administración del edificio, éste fue el primer incendio registrado en dicho edificio construido en 1971 y que contaba con sello verde. Al momento del siniestro, hicieron sonar las alarmas de incendio que hay al interior y se conectó inmediatamente a la red seca, ayudando también en la evacuación residentes pertenecientes a la Armada y Carabineros.

En el momento de mayor apremio, las ambulancias y los carros policiales y de bomberos sirvieron para albergar momentáneamente a los damnificados más desvalidos.

La misma persona indicó que una o dos veces al año contaban con simulacros de emergencia, por lo que estaban preparados para evacuar a las casi 200 personas que hay en sus 60 departamentos.

No hubo personas lesionadas, ya que todas lograron ser evacuadas a tiempo, incluyendo a dos personas en silla de ruedas desde el sexto y duodécimo pisos. Ello dio cuenta de lo bien que se actuó, dado el peligro inminente y la magnitud del siniestro. Dos vehículos de usuarios del inmueble resultaron con vidrios rotos a raíz de desprendimientos de los pisos siniestrados.

Como hecho anecdótico, la caída de un ventanal completo hacia la calle estuvo a escasos centímetros de llegarle a un reportero gráfico de este medio en los momentos en que arribaba al lugar.

Damnificados

A las 9 de la mañana estaba todo controlado, sin que surgieron rebrotes del fuego en el día. El único lesionado de la jornada fue un voluntario de la Séptima Compañía de Bomberos, quien perdió una pieza dentaria al ser golpeado por la conexión de una manguera, una vez concluido el rescate de personas y la emergencia del incendio.

Pedro Alvarado, comandante del Cuerpo de Bomberos, señaló que el viento fue un aliado del fuego, el cual estaba concentrado en el décimo piso y, por efecto del mismo, se propagó hasta el décimo tercer piso por el ala norte.

Si bien las condiciones del viento les impidieron acometer en forma directa a través de su escala telescópica, mencionó que se atacó el fuego desde el interior del edificio, gracias a que piso por medio existe una entrada de red seca. Ello llevó a que sus unidades se alimentaran desde el primer nivel y se acoplaron mangueras solamente para poder trabajar en el décimo y hasta el décimo tercer piso.

Problema eléctrico

Ayer, pasado al mediodía, ya tenían comprobado que el incendio se generó por un problema eléctrico y que la zona focal se dio entre los departamentos 101 y 102, en que: “simultáneamente se dio una sobrecarga eléctrica y el más afectado o donde se inició el fuego fue en el 101”.

Según lo informado por la administración, en total, resultaron 10 personas damnificadas de los cuatro departamentos afectados. Una inspección ocular permitió además evidenciar que resultaron parcialmente afectados el 141 y el 151, por efecto del agua y el humo.

El departamento 101, donde comenzó el fuego es propiedad de Néstor Hernández, ex rector de la Universidad de Magallanes, y lo arrendaba a Giovanna Nocera y Luigi Esparza. Este último resultó afectado por numerosas pérdidas, ya que recientemente había habilitado allí un completo estudio de grabación.

El número 111 pertenece a Humberto Pinto y sus usuarios eran Cristina Cárdenas y su hijo. El departamento 121 corresponde a su dueña y ocupante, Nélida Díaz, quien a su vez es una de las propietarias del Liceo Nobelius.
El 131, en tanto, era ocupado por su dueña, María Leiva.

Se sabe que en algunos casos no había seguros comprometidos.