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Gendarme se parapetó en garita y disparó al aire en rechazo a régimen laboral en la cárcel

Tensión en el complejo penitenciario de Punta Arenas obligó a Carabineros a desplegar un fuerte operativo de seguridad en el frontis del recinto de Avenida Circunvalación.

Por La Prensa Austral viernes 17 de junio del 2011

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Una situación extrema se vivió ayer en la cárcel de Punta Arenas, cuando un funcionario de Gendarmería exigió con disparos al aire un cambio en su sistema de trabajo.

Fueron más de tres horas las que el vigilante José Manuel Alcarruz Prado se mantuvo en la garita Nº1 del complejo penitenciario, obligando a un despliegue que movilizó no sólo a las unidades internas del recinto, también a Carabineros y PDI.

La situación comenzó a vivirse poco después del mediodía, justo en el momento en que el funcionario de 26 años inició su jornada de cuatro horas en una de las torres de seguridad del penal. Dos horas después se activaron las alarmas. Se daba cuenta que un centinela de Gendarmería se encontraba parapetado en una de las garitas. Ofuscado, descompensado y quebrado emocionalmente, hizo presente a la jefatura la intención de un cambio en el régimen interno laboral de quienes cumplen su función. En medio de la acción, confirmaría luego el director de Gendarmería, Alcarruz había utilizado una de sus armas de servicio para disparar 25 tiros al aire. Se trataba de la subametralladora Uzi, cargada con 32 tiros (portaba además una pistola).

Paralelo a las conversaciones, en las afueras del recinto se desplegó un amplio operativo policial que consideró un cierre perimetral de 100 metros y un anillo de seguridad que incluyó la presencia de personal del Gope.
El prefecto de Carabineros, coronel Miguel Angel San Martín, explicaba que Gendarmería tiene su propio protocolo para este tipo de situaciones y que el personal a su cargo sólo puede actuar si la jefatura de dicha institución así lo requiere.
En tanto, familiares de los internos llegaban hasta el recinto para cumplir con el horario de visita. Media hora de retraso fue toda la alteración sufrida, dado que el propio Alcarruz accedió a dejar la garita instalada a escasos metros del principal ingreso y trasladarse hasta la que se ubica en el ala sur.

Asistencia de psiquiatra

Una hora después de iniciado el conflicto y con un protagonista que se negaba a deponer su actitud, se solicitó la concurrencia del médico psiquiatra Juan Vukusic.

El profesional logró entablar un diálogo que, en definitiva, terminó con la entrega del funcionario y su posterior traslado al Hospital Clínico.

A las 17 con 15 minutos llegó hasta el recinto el secretario regional ministerial de Gobierno, Miguel Schweitzer, quien se entrevistó brevemente con el director de Gendarmería, coronel Carlos Cortés, para imponerse de la situación. A la salida del establecimiento, el seremi confirmó parte de los antecedentes, lamentó la situación y dijo que ahora lo importante es la recuperación del funcionario. “Nos parece que todo el mundo tiene derecho a enfermarse en algún momento, a sufrir una descompensación. En este caso estamos frente a un hecho aislado, a un evento psicológico que no descalifica a una persona para asumir sus funciones”, enfatizó.

Posteriormente, se permitió el acceso de los medios de prensa al complejo penitenciario.