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  • José Arturo Sotomayor García

Gore se hará cargo del mejoramiento de residencia para adultos mayores del Hogar de Cristo

El sacerdote se reunió ayer con el intendente Arturo Storaker para analizar el déficit financiero no sólo de la Fundación de San Alberto Hurtado, sino también, de otras instituciones de beneficencia en Magallanes.

Por La Prensa Austral miércoles 12 de octubre del 2011
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“Empezamos bien el martes”, fue lo primero que comentó el obispo de la Diócesis de Punta Arenas, Bernardo Bastres Florence, luego de finalizada su reunión con el intendente Arturo Storaker Molina.

Visiblemente optimista, el sacerdote indicó que la primera autoridad regional lo convocó para comentar la situación de déficit financiero que aqueja al Hogar de Cristo. “Hay una situación puntual, que es que el Hogar de Cristo quiere cerrar como programa la residencia Juan Pablo II. Pero también existen, en la región, otros hogares de atención de menores que también están pasando por un momento de dificultad. Y, por lo tanto, también planteé sus casos para ver de qué manera el gobierno regional nos puede ayudar a que éstos sigan cumpliendo su finalidad”, señaló.

“Vamos a esperar, durante estos días, la respuesta formal del Hogar de Cristo, respecto de si van a cerrar o van a continuar con la residencia Juan Pablo II. Y si van a cerrar, lo asumiremos como región y vamos a seguir adelante”, añadió.

“El intendente nos ha prometido que indistintamente de quién continúe encargado del programa, quieren ayudarnos a mejorar la infraestructura del Hogar de Cristo. Es decir, quieren intervenir la casa de Balmaceda para que sea lo más digna, funcional e higiénica posible, y cumpla con todas las condiciones que merecen las personas de la tercera edad; aprovechando, además, que las personas en situación de calle se van a ir a la Hospedería de Avenida España. Eso, por lo tanto, nos permite que la casa de Balmaceda pueda ser mucho más confortable”, sostuvo el obispo de Punta Arenas.

Asimismo, el religioso destacó la necesidad de que el Estado se comprometa con la entrega permanente de recursos para asegurar la supervivencia de diversos programas y organizaciones encargadas de la atención de personas en situación de pobreza, abandono y exclusión social, que padecen distintos grados de discapacidad o limitaciones, en especial, los adultos mayores.