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Interrogatorio a obispo González “no fue de mucho aporte”

Diligencias llevaron a la magistrada durante dos semanas a Santiago, San Fernando, Talca, Temuco, Osorno y Puerto Montt.

Por La Prensa Austral domingo 27 de noviembre del 2011

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Nuevas indagatorias por la desaparición del joven Ricardo Harex González llevaron a que Marta Pinto Salazar, presidenta de la Corte de Apelaciones y ministra en visita del caso, cumpliera una intensa agenda durante 15 días en distintas ciudades de la zona centro sur.

Aun cuando la ministra había planificado un recorrido más largo, de Antofagasta a Chiloé, al final debió acotarlo, para lo cual proyectó cuáles eran las que podrían aportar de entre todas las declaraciones pendientes de personas que están en el norte.

Estas diligencias la llevaron a Santiago, desde donde interrogó también a testigos de Valparaíso y San Felipe, y luego a San Fernando, Talca, Temuco, Osorno y Puerto Montt. La mayoría de los declarantes fueron funcionarios policiales de entre quienes prestaban servicios durante la noche en que se le perdió el rastro al estudiante del Liceo San José.

Tras organizar su trabajo por grupos, en esta oportunidad la jueza interrogó a los efectivos de carácter más operativo, y para más adelante espera entrevistarse con los que daban las órdenes.

La magistrada calificó dicho trabajo como algo difícil y muy agotador.

Dentro de lo que tenía proyectado hacer en este viaje figuraba una entrevista con el obispo emérito Tomás González como figura central, dado el vínculo que tenía con el fallecido padre Rimsky Rojas, ex director del Liceo San José durante la desaparición de Ricardo.

Si bien estuvieron reunidos durante hora y media, la ministra indicó que el obispo no fue de mucho aporte, considerando además que en estos casos es preciso darle tiempo al interrogado para que piense frente a determinados puntos.

Al igual que a Tomás González también interrogó a otros eclesiásticos, de quienes al menos obtuvo cooperación en cuanto a que accedieran a sus requerimientos para entrevistas, información y documentación.

Por otro lado, expresó que una persona tiene derecho a no incriminarse, por lo que su deber es buscar las pruebas para ello, “esa es mi obligación”.

Ultimo rastro

A las 3,30 de la madrugada del 20 de octubre de 2001 se le pierde la pista a Ricardo Harex tras salir de la fiesta de un amigo. En aquel instante, varios testigos lo verían caminar en dirección a su casa (tal como lo confirmó la reciente reconstitución de escena).

La ministra confirmó que el joven estaba solo y se encontraba en estado de intemperancia. Así lo corroboraron ex compañeros de colegio y también otros que no eran alumnos del liceo.

Para Marta Pinto, ha sido difícil no tener la movilidad necesaria para salir más a terreno, ni los recursos para poder traer a más testigos desde otras regiones. Hay algunos carabineros que se acogieron a retiro o se han radicado en ciudades tan lejanas como Iquique.

Al respecto, mencionó que la Reforma Procesal Penal se llevó todos los medios y dejó “morir” al crimen de una manera muy violenta, en circunstancias que se debieron haber previsto aquellos casos más difíciles de la justicia criminal.

Aparte de ello, la ministra no tiene dedicación exclusiva en este caso, sino que debe conocer acerca de muchas otras materias dentro del tiempo de que dispone. A ello se suma que muchos testigos no tienen mucha disponibilidad para declarar, por lo cual suele interrogarlos después de su jornada, entre las 6 de la tarde y las 11 ó 12 de la noche.

Si estas diligencias hubieran sido hace 10 años, Marta Pinto expresó que quizá hubieran dado otro resultado, dependiendo del juez que estuviera o de la policía. Sin embargo, acerca de cómo se orientó la investigación señaló que aquella era la manera como se investigaban las presuntas desgracias en esa época, y “era un tema sistémico. Lamento que yo tenga que hacerlo 10 años después”.

Por otro lado, reconoció que gracias a los medios de comunicación se mantuvo latente esta interpelación a la conciencia de los magallánicos, la cual permitió reabrir el caso. Su resultado sólo dependerá ahora de que sea posible levantar las conciencias y motivar a aquellos que aún no lo han hecho para que declaren.