Necrológicas
  • Norma Luisa Muñoz Sánchez
  • Valeria Aguilar Díaz

Karim, ¿la piedra de tope para el acercamiento Bianchi-Marinovic?

– Hace tres semanas, la otrora dupla independiente trató de sincerar posiciones con miras a recomponer
lazos y llegar, al menos, a un pacto de no agresión.

Por La Prensa Austral domingo 27 de noviembre del 2011

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Era totalmente predecible. En la medida que se acercara la elección parlamentaria y algunas encuestas arrojaran luces respecto de la voluntad de la ciudadanía, el distanciamiento del senador Carlos Bianchi y del diputado Miodrag Marinovic tenía sus días contados.

Hace unas tres semanas, ambos parlamentarios, estando en el Congreso de Santiago, sostuvieron una conversación telefónica, en la que trataron de sincerar posiciones, con la intención de acercarse lo más posible a un pacto de no agresión con miras a los comicios de 2013.

Y, en el diálogo, saltó la figura del consejero regional, Karim Bianchi, como piedra de tope para recomponer lazos.

El senador trató de convencer al diputado de que nada tiene que ver con las pretensiones electorales de su hijo y que poco o nada puede hacer frente a ello. Habría presentado la situación como un verdadero dolor de cabeza delante de los ojos de Marinovic.

Si el descendiente croata le creyó o no, está por verse. El diputado ha demostrado ser un hombre desconfiado y receloso.

El quiebre de la koinonía
y los mutuos fantasmas

La dupla independiente que resultó ser totalmente exitosa, colocando a Bianchi en el Senado en diciembre de 2005 y a Marinovic en la Cámara de Diputados cuatro años más tarde, vio dañada su koinonía.

Esto sucedió a poco de llegar el joven Miodrag al hemiciclo de la Cámara Baja, pues, por esas cosas del destino, le tocó a él jugar el rol de “estrella” con un gobierno de la Coalición que buscaba desesperadamente su voto para tener mayoría en el Congreso y con la Udi empeñada en recobrarlo, pensando en que sería una buena carta senatorial en diciembre de 2013.

El buen desempeño de Marinovic, amén de sus contactos y favoritismo en el gobierno de turno, dejó un tanto rezagado a Bianchi, quien resintió esto y comenzó a ver con absoluto resquemor el despegue de su figura.

Las supuestas ansias de Marinovic por saltar al Senado se convirtieron así en el fantasma que enrareció la relación entre ambos parlamentarios.

Bianchi comenzó, entonces, a preocuparse sobremanera, pues veía cómo Marinovic tenía todo a su disposición, además de contar con un holding comunicacional en Magallanes y con el no despreciable apoyo de la fortuna familiar.

Pero, últimamente recobró aliento. Esto, porque tiene información de, al menos, tres encuestas en que aparece liderando las preferencias ciudadanas para seguir en el Senado (instrumentos practicados por el Ministerio del Interior, por la diputada Carolina Goic y por el propio Marinovic).

Estos mismos antecedentes de opinión habrían sido determinantes para que el diputado depusiera -si es que alguna vez las tuvo- sus aspiraciones senatoriales.

Pero, aquí surgió para él su propio fantasma: la figura de Karim como posible competidor para la Cámara de Diputados.
Así, hace tres semanas el diputado reiteró a Bianchi que él no tiene pretensiones de competir contra él por un sillón senatorial, pero, a la vez, le pidió seguridades al senador de que no apoyará a su hijo en tal aventura. Esto, porque también algunos ven que parte de la proyección electoral de Karim es que se le vea paseando juntos por las calles y café de la ciudad.

A ello habría respondido, que es sólo la cercanía familiar la que justifica esto y que, en cambio, Karim no asiste a ninguna de las actividades que realiza en la zona Bianchi en su calidad de parlamentario.

El senador, tanto o más reticente que el diputado, no dejó de indicarle a Marinovic que sabe perfectamente que ahora, tras los primeros aprontes de la Udi, está siendo auscultado por RN y que, además de ello, está convencido de que está detrás del rearme del Pri en Magallanes, con todo y lista municipal ad portas.

Así, el prisma de la desconfianza todavía guía estas relaciones, pero la mutua conveniencia electoral primará al final, al menos, para que sellar un acuerdo de no agresión.