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“La adopción tiene sus riesgos como toda decisión humana”

Magistrado resaltó que a contar de 2008, el Poder Judicial haya sido capaz
de afrontar la crisis inicial que mostró la Justicia de Familia.

Por La Prensa Austral miércoles 12 de octubre del 2011
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El ministro Héctor Carreño Seaman, de la Corte Suprema, dejó de lado un evento internacional muy importante en Santiago y privilegió venir a Punta Arenas como expositor del seminario “Actualización en temas contingentes de la Justicia de Familia, una mirada jurídico social”, organizado por el Juzgado de Familia de Punta Arenas y que contó con las ponencias de Luz Rioseco Ortega, juez del Juzgado de Familia de Villa Alemana y magíster en Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

El alto magistrado llegó el jueves de la semana pasada y al día siguiente participó del evento, en el cual abordó el tema “Cómo la Justicia de Familia logró salir de la crisis inicial”. El sábado visitó a los jueces de Puerto Natales y conoció el edificio nuevo del Juzgado de Familia.

El personero mencionó en su ponencia que la Justicia de Familia no partió bien “por culpas compartidas, y no se trata de andar buscando responsabilidades. Evidentemente los tres poderes públicos fallaron el año 2005; falló el Ejecutivo, Legislativo y fallamos también los jueces, porque pudimos haber enfrentado de otra manera el asunto, con criterios de gestión más modernos”.

Añadió que a mediados de 2008, la Corte Suprema tomó “el toro por las astas” y designó un equipo especializado para afrontar la crisis, “y en tres años puedo decir con satisfacción que esta iniciativa encontró plena acogida en los jueces, y al cabo de esos tres años sacamos adelante la justicia de Familia y hoy está funcionando con absoluta normalidad”.

Antes se agendaban las causas a 14 meses en el peor de los casos, y hoy en día se hace a 30 a 40 días a nivel nacional.
Carreño destacó que “el Poder Judicial tiene el orgullo de poder afirmar que está tirando la carreta en esto de las reformas. El papel que han desempeñado los jueces, tanto en lo penal como en familia y en laboral ha sido decisivo para la implantación definitiva de estas reformas a nivel nacional”.

Redes sólidas

Los temas que llegan a tribunales son temas jurídicos, son hechos que se desmenuzan a la luz de las leyes, “pero aquí más que hechos y temas jurídicos, en materia de familia juegan también los sentimientos. Y eso le da una connotación diferente, hace más difícil el papel de los abogados litigantes y hace muy difícil el papel de los jueces. Los jueces están plenamente capacitados para desempeñar el papel, pero el desgaste emocional que eso les produce es digno de tenerse en cuenta”.

Ante la situación vista hace una semana de una familia que mostró problemas frente a un caso de adopción, indicó que hay un conjunto de factores que se conjugan: por un lado, hay algunos problemas de familia que tienen necesariamente que resolverse en los tribunales, pero hay otros problemas que se deben resolver a otro nivel, no tienen por qué llevar a tribunales. “Y ahí es donde es fundamental el apoyo de las redes. Se pueden perfectamente buscar otras soluciones quizá mejores que acudir a un tribunal y que dejen más satisfechas a las partes”.

Ante ello, remarcó que si no contamos con buenas redes de apoyo, redes sólidas, que colaboren en eso, es difícil: “es mucho mejor una solución concordada que una solución impuesta”.

Frente al aumento de las adopciones, expresó que “la adopción es una muy buena institución, tiene sus riesgos como toda decisión humana, pero es una muy buena opción Y, por lo que se explicó en este seminario, se está trabajando bien en materia de adopción, así que hay que ser optimistas”.

Problema de pareja

Más allá de si se trata de un matrimonio o de una pareja de convivientes, el juez manifestó que hay también un problema valórico de por medio: “creo que los integrantes de la familia tienen que asumir algunos compromisos. No se puede tomar todo tan livianamente. Si hay dos personas que deciden emprender un camino en común tienen que comprometerse con todo su empeño, con todo su ímpetu, con todo su sentimiento con que eso resulte. Si no resulta, evidentemente estamos frente a un problema y entran a jugar los jueces, pero el ideal es que sean ellos primero quienes resuelvan sus propios problemas, y convencidos que pueden solucionarlos y seguir adelante en lo que emprendieron, que es su responsabilidad”.

Aquí lo relevante es el propósito de seguir juntos. Cuando se producen algunos conflictos, si actúa un mediador, vecino o un amigo que quiere ayudar a una pareja que está en problemas, “en mi opinión, la pregunta clave que se formula es: ¿Tú quieres seguir conmigo? Sí, ¿y tú también quieres seguir conmigo? Si la respuesta es sí por ambos lados no hay motivo para no solucionar el problema”.

El ministro destacó que es la primera vez que un Tribunal de Familia organiza un seminario y más encima de esta calidad.