Necrológicas
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La historia de las dos sedes vecinales destruidas, abandonadas y ocupadas por drogadictos

Desde hace dos años los vecinos del barrio Archipiélago de Chiloé, ubicada en el sector surponiente de Punta Arenas, esperan, en vano, poder utilizar la sede instalada en calle Chonchi, aledaña a la que se construyó para los residentes de la villa Valle Bicentenario, cuando esta última fue inaugurada, en agosto de 2012.
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Por La Prensa Austral sábado 28 de junio del 2014

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Desde hace dos años los vecinos del barrio Archipiélago de Chiloé, ubicada en el sector surponiente de Punta Arenas, esperan, en vano, poder utilizar la sede instalada en calle Chonchi, aledaña a la que se construyó para los residentes de la villa Valle Bicentenario, cuando esta última fue inaugurada, en agosto de 2012.
El presidente de la junta de vecinos “Archipiélago de Chiloé”, Fredy Contreras Díaz, en compañía de la primera directora de la agrupación, Myriam Quidel Espinoza, lamentaron esta situación que ha puesto a prueba la paciencia no sólo de la directiva del sector, sino que de todos los vecinos y vecinas que desean disfrutar de un espacio público común para reunirse, realizar actividades a beneficio, etcétera.
Junto con los constantes destrozos de los cuales ha sido objeto la sede desde que fue construida -y cuyos autores, menores de edad de la misma población, están identificados-, la municipalidad aún no hace entrega formal y oficial a dicha organización vecinal de la sede.
El argumento esgrimido, según contó Contreras, es que de traspasar su administración a la junta de vecinos Archipiélago de Chiloé, sería ésta la encargada de reparar los daños ocasionados por los niños y adolescentes. Sin embargo, la organización no tiene presupuesto para ello.
“Esas sedes debieron ser entregadas en el momento preciso. ¿Por qué tienen que esperar que sean destruidas? Imagínese, cuánto dinero se invierte en eso”, indicó Quidel.

Entrega de las llaves

“Cuando se entregó esa población, el Serviu (Servicio de Vivienda y Urbanismo) debió haber traspasado los documentos al municipio. En agosto pasado, tuvimos reuniones con los dirigentes, el alcalde, el director del Serviu en ese entonces (Cristián Ormeño) y el seremi subrogante de Vivienda de ese entonces. Y en la última reunión que tuvimos, en septiembre, el señor Ormeño dijo que iba a entregar las llaves (de las sedes). Ese caballero se comprometió con don Emilio Boccazzi a entregarle todos los antecedentes. Pasó que en la última reunión que tuvimos, nos dijeron que no podían entregarnos la sede reparada hasta después del ’18 chico’, porque no iban a alcanzar antes”, señaló por su parte, Contreras.
“Una vez que el Serviu (le entregó todo al director del departamento Jurídico, al abogado Rodrigo Henríquez), hicieron el trámite en Bienes Nacionales”, agregó.
“Ese fue el primer compromiso. Nunca sucedió. (…) Yo, que soy consejero comunal, siempre he planteado el tema en el Consejo (Vecinal) y no hay caso, siempre que ‘ya van a estar los documentos, que ya van a estar los documentos’”, lamentó Contreras.
“ (…) Supuestamente están todos los documentos listos para ser entregados a nosotros, porque Bienes Nacionales ya los entregó al municipio, porque como hay dos sedes, había que hacer una separación, a través de una modificación del plano”, sostuvo, más adelante, el dirigente vecinal, quien añadió que fue el propio Henríquez quien le indicó que no le iban a entregar en comodato el recinto, porque si lo hacían, ellos iban a tener que hacerse cargo de las reparaciones.
Tampoco se han animado, como vecinos, a hacer uso de dicha sede vecinal por temor, justamente, de ser acusados de “tomarse” el lugar.
Además, Contreras recordó que el alcalde Emilio Boccazzi se comprometió, en octubre pasado, a entregarles la sede, una vez refaccionada, en un plazo de entre 45 y 90 días
“Eso lo iba a hacer a través de un proyecto y de la entrega de una subvención”, señaló. Dicho plazo se cumplió en enero pasado.
“Como consejero comunal (representante de la sociedad civil), le he manifestado reiteradas veces el drama de la sede vecinal. A estas alturas, no me siento escuchado y pienso que a ellos les gusta la ‘chuchoca’, que uno sea revolucionario, que uno vaya allá (al municipio) y como yo me he manifestado, siempre, como un dirigente pacífico, no soy de andar concientizando a la gente, a pesar de que los vecinos me lo han dicho”, aseguró.
Por lo mismo, hizo un llamado a las nuevas autoridades, específicamente, al intendente regional Jorge Flies, al secretario regional ministerial de Vivienda, Fernando Haro; y a la directora regional del Serviu, Hina Carabantes, “a que le echen una mirada al barrio Sur y que vengan a ver que hay dos sedes vecinales destruidas, abandonadas y al amparo del vandalismo. En cualquier momento puede ocurrir el llamado de incendio y las vamos a encontrar de esa forma”.

Menores identificados

Además, pese a la permanente vigilancia de Carabineros, día y noche, los destrozos y borracheras siguen ocurriendo. Lo peor de todo para los vecinos es que se sabe quiénes son: menores de edad de la misma población Archipiélago de Chiloé, cuyos padres no logran controlar.
Por lo mismo, tanto Contreras como Quidel apuntaron a la necesidad de más y mejores políticas públicas de inserción de los niños y adolescentes con problemas sociales, a través de actividades deportivas, culturales y recreativas, en reparticiones como el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) y el Servicio Nacional de Menores (Sename).
“Efectivamente, son cabros de acá, de Archipiélago de Chiloé, los que destrozaron”, afirmó Contreras.
“Mientras haya trago y algo de droga, los que van ahí, van a destrozar y a hacer daño. Nosotros presentamos una denuncia, en octubre pasado, primero en Carabineros. Presentamos información de los ‘cabros’ que se iban a drogar ahí, a tomar, a escuchar música del mismo Internet. Yo presenté fotografías a Carabineros y Carabineros al Tribunal. El fiscal, después de tomar declaración, sin seguir la investigación, me dijo que era en vano lo que estábamos haciendo, porque eran daños ‘simples’”, añadió.
“Me recomendó hacer una demanda civil. Imagínese, nosotros somos una junta de vecinos, no tenemos los medios económicos, no trabajamos con plata, no hacemos beneficio, trabajamos con los puros proyectos (…)… Significa tener fondos para poder pagarle al profesional para que pueda demandar. Y una demanda civil puede demorar años”, señaló, finalmente, el presidente de la junta de vecinos Archipiélago de Chiloé.