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La historia de un grupo de adolescentes que escapó del “infierno” de los solventes

Los vecinos de la población Loteo del Mar tienen una nueva sede y una multicancha que fueron conseguidas gracias a la insistencia de un grupo de jóvenes

Por La Prensa Austral lunes 13 de junio del 2011
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En febrero del 2009 conocí la historia de un grupo de niños y adolescentes de la población Loteo del Mar que buscaban oportunidades para salir de la delincuencia y las drogas. Tenían un líder, Claudio Díaz Moraga, quien pasó de ser un pandillero buscando conflictos a un guía lleno de ideas.

Yo en ese entonces trabajaba en un canal de televisión y les hice un reportaje que, como pocas veces en el periodismo, generó una reacción positiva en una autoridad. El alcalde, Vladimiro Mimica, vio mi nota donde pedían una oportunidad para hacer cosas y acudió a reunirse con los jóvenes.

Y lo que entonces parecía ser una más de las promesas que a veces los políticos hacen sin cumplir, se transformó en un excelente proyecto. Los adolescentes obtuvieron la multicancha que tanto querían y los vecinos consiguieron una sede vecinal.

Adiós a los solventes

Cuando conocí al “negro Claudio” me contó que tenía ganas de ayudar a sus amigos a salir de los solventes. El, pese a estar acostumbrado a vivir cerca de las drogas, me decía que estaba impactado de ver a los niños “volarse” con solventes. Y estaba decidido a lograr un cambio en su barrio. Formó un grupo llamado “Submundo”, consiguió algunos apoyos del sector público y, lo más importante, convenció a sus amigos para intentar ayudarse entre todos.

Por eso cuando fui a conocer la sede y la cancha me alegré cuando me contó que en su grupo hay veintisiete niños, adolescentes y jóvenes que lograron salir del consumo de los solventes. Esos dañinos productos tóxicos que han cobrado la vida a más de uno de sus pares.

“Todos están trabajando, estudiando o haciendo el servicio militar”, me contó Claudio con orgullo. Y pese a que algunos seguramente aún “coquetean” con las drogas y el alcohol, no se puede desmerecer este importante logro.

Son adolescentes vulnerables que con su propio esfuerzo están saliendo de una difícil realidad. Debo confesar que la primera vez que vi a Claudio fue en una foto donde aparecía siendo llevado a un control de detención. Era enero de 2009 y su rostro evidenciaba el consumo de drogas y la violencia en la que estaba inmerso, en ese tiempo pensé que me moriría de miedo si me encontraba con ese “delincuente” en la calle.

“No lo reconocí”

Un mes después lo conocí en su población rodeado de otros jóvenes contándome sus sueños. No lo reconocí. Yo no podía creer que ese joven que hablaba de oportunidades, de errores y de técnicas para salir de las drogas fuera el mismo que tanto me había aterrado unas semanas antes.

Desde entonces he mantenido el contacto con él. Y cada vez que lo veo me sorprendo del cambio positivo que ha tenido. El Claudio que entrevisté este fin de semana no es el mismo que me dio tanto miedo en 2009. Y sus amigos también se ven diferentes.
“Para nosotros es un orgullo que gente como nosotros, catalogados como delincuentes hayamos logrado cosas”, me dice Claudio Díaz.
“Con esto demostramos que podemos lograr metas y ahora queremos seguir cumpliendo proyectos”, agrega el líder juvenil. Y seguramente lo hará, pero en el nivel que se encuentran ya no depende sólo de su voluntad y de las ganas de hacer cosas. Ahora necesitan financiamiento para sus proyectos.

“Este lugar está rodeado por el ocio, se requiere cultura, capacitaciones. Lo que más necesitamos es gente que esté dispuesta a ayudar a otras personas sin pedir nada a cambio, que es lo que hacemos acá nosotros”, reflexiona Claudio.

“Esta sede era un sueño que tuvimos por casi catorce años y que a todos nos tiene emocionados. Estamos muy agradecidos”, dijo la presidenta de la junta de vecinos del Loteo del Mar, Blanca Aguilar. “Ahora tenemos que cuidarla entre todos”, agregó la dirigenta.

Y en esa sede, que contrasta con las antiguas instalaciones que ocupaban para sus reuniones, los jóvenes tienen su propia oficina. Uno de sus primeros visitantes fue el jefe comunal. “Un ex delincuente recibe a un alcalde”, bromea Claudio. El edil está emocionado, y se le nota. Quizás es una luz de esperanza entre tantos problemas en el municipio. Por eso se anima y les ofrece instalar un televisor con el canal del fútbol en la sede. “Los amigos podemos financiarlo y lo vamos a hacer ahora. El alcalde y sus amigos le van a instalar el canal del fútbol a los vecinos del Loteo del Mar”, asegura Mimica.

Antes de finalizar esta nota no quiero dejar de mencionar los rostros de alegría y esperanza que pude ver este fin de semana cuando estuve en el Loteo del Mar. Contrastan con las miradas que tantas veces al entrevistar personas los periodistas podemos ver reflejando pesimismo, decepción y frustración en las personas más humildes y necesitadas que no encuentran respuestas para salir de la pobreza, la droga o la delincuencia.