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La triste Navidad de las familias de los tres pescadores desaparecidos este año

Varios pescadores han perdido la vida en el último tiempo buscando el sustento para sus familias en el mar. El presente año ha sido especialmente doloroso para muchas personas que han perdido a un pariente en algún accidente.
[…]

Por La Prensa Austral lunes 26 de diciembre del 2011

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Varios pescadores han perdido la vida en el último tiempo buscando el sustento para sus familias en el mar. El presente año ha sido especialmente doloroso para muchas personas que han perdido a un pariente en algún accidente.

Claro que nada se compara con el caso particular que viven tres grupos familiares, a quienes el mar arrebató a sus seres queridos en distintos accidentes en el mar, y cuyos cuerpos aún no logran ser recuperados.

La tragedia más reciente es la que enluta a la familia de Alex Nolberto Muñoz Añazco, de 28 años, cuya lancha El Perla Negra naufragó el 1 de diciembre en las cercanías del paso Froward.

En el hogar de Nolberto Antonio Muñoz, padre del malogrado trabajador, la Navidad pasó sin pena ni gloria. “Este ha sido el peor año de mi vida, no vayan a esperar que haga una fiesta, que vaya a tener un árbol de Pascua, una Navidad. El mar me lo tiene ahí (a su hijo), es como si no me lo quisiera entregar”, expresa.

“Años atrás teníamos un buen asado, la casa florida y multicolores de cosas, cuantas cosas”, agrega. En este tiempo en que todos esperan un regalo, él sólo quiere hallar a su hijo: “yo necesito encontrarlo para tener un lugar físico donde dejarlo. Ayer ya sumaban 25 días de su pérdida, “y no sé si el mar no me lo quiere entregar o mi hijo no quiere que yo lo encuentre”.

Muñoz resume este período tan difícil en que “uno siempre ve la desgracia del otro y no se duele de la desgracia de las otras personas. Pero cuando le toca a uno sabe el dolor que siente esa gente que a veces ha perdido a su familia, no la ha encontrado y no ha tenido el apoyo que yo he tenido. Yo lo siento así, he tenido bastante apoyo, como familia estamos destruidos, la verdad de las cosas”.

Confiesa que su esposa se levanta por la noche “y se sienta ahí en la ventana a esperar que llegue su hijo y es un hijo que no llega”. Añade que su hijo se encaprichó porque las circunstancias lo llevaron a eso, al no tener medios para seguir su carrera de derecho.

Solidaridad

Muñoz expresa que aun no siendo magallánico, esta región lo trata bien, al recibir el generoso aporte de tantas personas que los ayudaron, “algunos me trajeron petróleo, otros me trajeron cosas”. Destaca a la gobernadora, a los diputados y los pescadores en general.

Menciona también que la autoridad marítima les brindó su apoyo “más de la cuenta”. Añade que lo positivo es “la solidaridad (de la gente), el tema de la amistad del pescador, que demuestra que está ahí cuando lo necesitan. Esto le ha abierto el corazón de otra manera”.

Con el dinero que les aportó la comunidad arrendaron una lancha, la Franco Isabel, para seguir buscando. Fue la embarcación más barata que consiguieron y su dueño se las arrienda por el tiempo que lo necesiten, por lo que se aprovisionaron de víveres y petróleo. “No podemos hacer otra cosa, sabemos que ahí hay mucha profundidad, sabemos que hay muchas corrientes, que es malo”.

Antes de despedirnos de este jefe de hogar, él se aproxima hasta un mueble y extrae un retrato con una foto retocada de su hijo. En ella, Alexis luce una tenida de militar. Con orgullo, Muñoz, destaca que su hijo hizo su servicio en forma voluntaria y fue primera antigüedad del Regimiento Telecomunicaciones, el mismo en el cual también estuvo él durante su juventud.

Caso de Baldo Omar Guerrero

A la desaparición de Alex Muñoz se suma el de Baldo Omar Guerrero Cheuquepil, 40 años, quien se perdió en el mar el 31 de julio, a raíz del hundimiento de la embarcación artesanal Chelín, hecho acaecido en Punta Carrera, a unos 50 kilómetros al sur de Punta Arenas. El trabajador era oriundo de Calbuco y tenía familia en Punta Arenas.

La siniestrada lancha iba con destino a la isla Carlos III para faenas de la centolla. En aquella tragedia también fallecieron Jaime Levitureo Lleucún, 49 años, patrón de la nave, y Orlando Gastón Cid, 27 años.

Cecilia Guerrero, prima de Baldo Guerrero, quien vive en Punta Arenas, señaló esperan la llegada de un repuesto del robot de la empresa Nautilus desde Inglaterra, para reanudar la búsqueda. “Esperamos al menos encontrar su cuerpo”, dijo ayer, pues, agregó, es la única manera de llevar algo de tranquilidad a su anciana madre y otros hermanos que viven en la localidad de Chayahué, comuna de Calbuco, Chiloé.

“Fue una Navidad muy triste, de mucho dolor y recuerdo”, admitió su familiar, al precisar que “mi primo se perdió cuando comenzaba la faena de la centolla”.

Acuden cada cierto tiempo al sector donde se desató la tragedia marítima para encender velas. “Estamos construyendo una animita en el lugar para mantener vivo su recuerdo”, remarcó.

Baldo Guerrero Cheuquepil era padre de un pequeño hijo de 7 años.

Desaparecido en Natales

El tercer pescador desaparecido es Juan Gallardo Burdil, 44 años, quien era tripulante de la lancha a motor Altair, quien desapareció el 28 de marzo tras caer al mar en las cercanías del canal Valdés, a unas 20 millas náuticas de Puerto Natales.

En dicha ciudad su pareja también abriga esperanzas de poder encontrar su cuerpo.