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Lun Terzic: “Quiero encontrar un lugar donde pueda vivir tranquilo y dejar atrás el pasado”

Subrayó que él no quiso nunca causarle la muerte a su esposa y que “amaba mucho a Elsa”.
“Estoy contento que aguanté tantos años y muy ansioso de ver a mi familia”, expresó luego de casi 13 años de cárcel.

Por La Prensa Austral miércoles 26 de octubre del 2011

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“Estoy muy ansioso”, expresaba el interno croata Lun Terzic Nicolich, al recibir a dos medios de comunicación al mismo tiempo en la tarde de ayer, ante la cercanía de su liberación luego de casi 13 años de condena por el homicidio de su esposa Elsa Torres Cárcamo, a quien acribilló con 5 tiros. Esta medianoche cumplirá los 4.683 días a los que fue condenado, por lo que quedará a disposición de la Policía de Investigaciones para su deportación a Croacia.

Como único gesto para dar la que sería su última entrevista, este hombre de 44 años sólo pediría un pequeño pago a cambio, casi simbólico, “para pagar una deuda”. Más tarde confesó que lo destinaría para darse un gusto de comer “un bistec con papas fritas y albacora”, al considerar que hace tiempo que no se alimenta bien.

“Estoy contento que aguanté tantos años y muy ansioso de ver a mi familia, no tanto que (de volver a mi) país”, expresó. En este sentido, su grupo familiar ha sido el gran motor que lo ha animado en todos estos años a través de cartas, aunque también “los llamé dos veces en tres años”.

Muy lejano en su memoria está aquel intento de acabar con su vida colgándose en dos oportunidades sin éxito, o cuando en marzo de 1999 trepó hasta la parte alta de la reja del ex penal de calle Waldo Seguel con la intención de que el centinela le disparara al verlo. Sin embargo, éste sólo dio un tiro al aire y fue reducido por gendarmes y Carabineros.

“Sé por qué estoy aquí, eso también me dio fuerza para seguir, tal vez”, señaló sobre la larga condena recibida por aquel crimen cometido el 30 de diciembre de 1998 en la ex notaría Vergara, de 21 de Mayo esquina Roca, y que le cambió la vida.

Aun cuando no quiso mencionar en forma directa al cónsul de Croacia, Rudi Mijac, hizo ver que éste lo había ayudado mucho, a diferencia del resto de la comunidad croata residente en Magallanes.

Rehabilitación

Pese a indicar que no es inocente, Terzic manifestó que tampoco comparte la actitud que tuvo el alcalde Atilio Gallardo, quien hace cuatro días visitó el penal con el seremi de Justicia, y le enrostró su crimen haciéndole ver que “me condenaron poco”. Terzic rechazó este gesto del edil -quien era empleado de la notaría Vergara al momento del homicidio-, y por su parte le hizo ver que él había cumplido su deuda con la justicia.

“En todos estos años no he tenido una sola pelea, ni ninguna cosa, hay poca gente que puede decir eso”, remarcó.

Otra frase fuerte de Terzic aflora al momento de evaluar su tiempo de encierro y opinar que “en esta cárcel no hay ninguna posibilidad de rehabilitación. Pedí ayuda acá; hay dos a tres psicólogos para 300 presos. Traté solo de hacer algo, de analizar las cosas que pasé”, agregó.

Asimismo, pese a señalar que fue víctima de los engaños de su fallecida mujer, indicó que “amaba mucho a Elsa”. Al respecto, enfatizó que en su muerte no hubo nada de celo enfermizo de su parte. En su momento, incluso expresó que la encaró para que le dijera si era verdad que lo engañaba, a lo que su esposa le preguntó: “¿cómo sabes tú?”. El le contestó: “pueblo chico infierno grande”.

Lamentó que “ella sabía hacerme daño”, y pese a reprocharle su conducta a su cónyuge ésta “siguió haciendo cosas”.
Estos daños hacia su persona también se refirieron a aspectos económicos, de bienes que tenían como matrimonio y sobre los cuales ella habría decidido sin su consentimiento .

Incluso recordó que antes de contraer matrimonio, el propio padre de ella, quien vivía en Río Grande, le advirtió: “no te cases con ese pájaro loco, te va a hacer problemas”. En aquel entonces él tenía 30 años y estaba enamorado.

Acerca del hecho de andar siempre armado, como lo hizo hasta aquel 30 de diciembre, lo calificó como una mala costumbre que él trae desde su familia en la ex Yugoslavia, ya que desde pequeño su padre lo instruyó en el polígono de armas en el uso de todas las armas de guerra. Como soldado, él empleó todo tipo de pistolas de asalto, ametralladoras, ametralladoras semi automáticas, M60, granadas, lanza granadas, bazukas y morteros.

Frente a ello, agregó que “Croacia ha cambió mucho del ’95 a ahora, siento que debo cambiar de tiempo como lo hacen todos”.

“Fue una circunstancia”

En otro orden, enfatizó que él no es ningún ladrón, violador, ni homicida, y que fue una circunstancia lo que lo llevó allí (a la cárcel). A nivel laboral, remarcó que él se desempeñó en la empresa Austral Broom y en El Viejo Almacén, donde “trabajé honestamente”.

Acerca del asesinato de su esposa, expresó: “sé que lo hice en un momento de rabia, porque se supone que cuando nos juntamos en ese lugar (notaría Vergara) fue para ver por la buena (una separación), pero yo nunca apunté ni amenacé a nadie”. Subrayó que él no quiso nunca causarle la muerte a su esposa, y que fue “el peor error que yo cometí”.

En su momento, sus colegas de trabajo (en la empresa naviera) le hicieron ver que ésta podría estar siéndole infiel. “Yo lo comprobé, me confronté con ella en forma pacífica, me confirmó y quedé ‘plop’”, añadió.

Pero el interno rechaza a aquellos que creen que anda por la vida como sicario”, y añadió que “yo no soy una persona violenta que anda disparando”, ya que cuando él ve algo peligroso siempre opta por alejarse.

Esto, aun cuando en el programa “Mea Culpa” le confesara a Carlos Pinto que en la guerra él mató a 145 enemigos serbios, pero ahí “era yo o el enemigo”.

Asimismo, aclararía que las informaciones de prensa divulgadas en su oportunidad –acerca de cómo ocurrieron los hechos- les hicieron mucho daño. Según él, “todos quieren juzgar, todo el mundo. La verdad, cuando uno no tiene suficientes informaciones no sé cómo pueden juzgar. No tienen idea cómo viví mi vida, cómo fue mi vida en Croacia, donde pasé ocho años embarcado. Pasé una vida muy fuerte”.

El croata insistió en que nadie que no esté en su lugar sabrá lo que él estaba sintiendo en ese momento de su vida, ni por qué él se vino acá.

Como fortaleza en sus duros años, Terzic no dejó de mencionar que “Dios estuvo presente en mi vida desde siempre, ya que los croatas son católicos cristianos, es nuestra vida normal”.

Ante lo que podría parecer una contradicción sobre cómo alguien que es católico mató a su esposa, remarcó que “soy una persona humana como tú”. Asimismo, recordó que él pidió disculpas públicas por lo sucedido, y que por supuesto nadie en su familia tampoco está de acuerdo con lo que pasó.

De cara al mañana

“Gracias a Dios tengo a mi familia”, expresó de cara a su regreso a Croacia o, para ser más exactos, a la “República Independiente de Dalmacia” parafraseando el regionalismo de los magallánicos”. Terzic señalaría que en su tierra se dan los mismos problemas que afectan hoy a Magallanes, como “el centralismo” y “la dictatura” de la capital, en este caso de Zagreb.

En este punto, dejó entrever que en su país él no tendría los problemas personales que vivió en Punta Arenas, ya que “ninguna mujer me habría hecho lo mismo en Croacia. Yo conozco a mi gente”.

Junto con remarcar que “una chilena me hizo mucho daño”, en su caso admitió que “faltó comunicación”.

Dentro de escasas horas, a las 23,59 horas de hoy, Lun Terzic saldrá de la cárcel para ser trasladado al cuartel de la Policía de Investigaciones en las primeras horas del día 27. En horas de la mañana tomará el vuelo Lan Punta Arenas-Santiago para llegar a Santiago a las 10,40 horas. Finalmente será deportado a su país el 4 de noviembre en vuelo Air France.

Acerca de qué espera encontrar a su retorno a Croacia, señaló que “sólo espero encontrar a mi familia, que es muy importante para mí como ser humano, y empezar a alimentarme bien”.

El solamente quiere estar tranquilo, y su prioridad será asegurarse de buscar su camino y trabajar como siempre, sin descartar el volver a embarcarse. “A mí me gustaría cuando me recupere física y psicológicamente encontrar un lugar donde pueda vivir tranquilo y dejar atrás el pasado, (aunque) siempre voy a estar consciente de todo”, añadió.

En relación a si volvería a Punta Arenas, fue enfático al contestar “por ningún motivo, nunca jamás, no tengo nada que hacer”.