Necrológicas
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  • Valeria Aguilar Díaz

Madre con discapacidad pide ayuda de la comunidad para sacar adelante a su familia

Si de ejemplo de lucha y sacrificio se trata, sin duda alguna que el testimonio de Clara Pérez Labrín de 56 años es uno de ellos, ya que pese a sufrir el extraño Síndrome Atáxico Espino Cerebeloso, se encarga de cuidar diariamente a su hijo Sergio, de 27 años, quien se encuentra postrado en cama producto de una parálisis cerebral, y además, acompaña el duro proceso que vive su hijo menor, de 17, quien ya evidencia los efectos invalidantes de la misma enfermedad que a ella la aqueja. Hoy, esta luchadora dueña de casa hace un llamado a la comunidad para que le tiendan una mano, ante la imposibilidad de brindar las atenciones necesarias a su núcleo familiar.
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Por La Prensa Austral lunes 3 de diciembre del 2012

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Si de ejemplo de lucha y sacrificio se trata, sin duda alguna que el testimonio de Clara Pérez Labrín de 56 años es uno de ellos, ya que pese a sufrir el extraño Síndrome Atáxico Espino Cerebeloso, se encarga de cuidar diariamente a su hijo Sergio, de 27 años, quien se encuentra postrado en cama producto de una parálisis cerebral, y además, acompaña el duro proceso que vive su hijo menor, de 17, quien ya evidencia los efectos invalidantes de la misma enfermedad que a ella la aqueja. Hoy, esta luchadora dueña de casa hace un llamado a la comunidad para que le tiendan una mano, ante la imposibilidad de brindar las atenciones necesarias a su núcleo familiar.

“Cuando salimos en el diario, todo el mundo se acercó a ayudarnos. Hubo muestras de cariño inmensas, y mucha ayuda, se portaron muy bien con nosotros. Sin embargo, ha ido disminuyendo con el paso del tiempo, ahora, ya nos queda la última bolsa de pañales que nos trajeron”, comenta la señora Clara.

Hoy, Francisco, el hijo menor, ya no puede usar el computador que anónimamente le donaron, ya que ha presentado desperfectos técnicos que no han podido subsanar, y peor aún, que han impedido que se continúen haciendo las tutorías escolares que le estaban llevando a domicilio.

“Él está muy triste, lo usaba a diario (el computador), y le da pena y vergüenza decirlo, porque siente que fue su culpa, y le estaba siendo tan útil, y la persona que le venía a enseñar nos pidió que en cuanto lo arreglemos le avisemos para retomar el estudio”, comentó Clara respecto a la pérdida importante que significó el sistema informático lo que se había constituido en una herramienta de estudio.
Además, la madre confesó, que el avance de la enfermedad en Francisco se ha vuelto cada vez más evidente, siendo más notorio el poco control de esfínter que sufre y las constantes faltas de equilibrio. “A mí me asusta que salga, porque se puede caer o pasarle algo, yo no puedo acompañarlo, y ahora ha comenzado a ir a ver a los niños jugar al parque, y si bien todos me dicen que lo deje, que le hace bien, igual me cuesta mucho dejar de pensar que pueda tener un accidente”, manifestó.

Respecto de Sergio, más difícil se ha tornado darle las atenciones que requiere. Así lo asegura la esforzada mujer, ya que ante las dificultades que ha sufrido el hijo menor, ya no es posible contar con su ayuda siempre, como lo era antes.

Silla neurológica

Clara Pérez, recuerda que hace varios años, la Fuerza Aérea le donó una silla neurológica a su hijo mayor, con la cual él podía incluso desplazarse por el hogar, y con la cual era más llevadero el tema del cambio de pañales o aseo, pero con el paso del tiempo se fue deteriorando hasta quedar inutilizable.

“A veces pienso que siempre hay alguien que puede tender una mano, que podría ayudarnos con eso, si tuviera una silla así sería más fácil todo, él podría estar en el living con nosotros y podría moverse un poco más, y no estar todo el día en la cama, no sé si será mucho pedir, pero si alguien quisiera tal vez arrendarnos una o prestárnosla, nosotros se lo agradeceríamos infinitamente, ojalá Dios nos pueda cambiar la suerte”, sostuvo.

Una de estas sillas, tiene un valor aproximado en el mercado de 500 mil pesos, pero no hay empresa que la traiga a la región.

Su propia realidad

Si bien, lidiar con las limitantes que sus dos hijos tienen ya es una lucha diaria, la propia enfermedad que a ella la mantiene en una silla de ruedas es un constante obstáculo para su diario vivir, pero increíblemente, esta mujer ve con optimismo los ejercicios terapéuticos que le han realizado. “Ahora, incluso me he podido poner de pie con ayuda, no sola, pero sí me he puesto de pie, quizás si tuviera más barandas dentro de la casa podría desplazarme por otras habitaciones, no lo sé, pero quiero pensar que vamos mejorando”.

Esta pobladora del pasaje Bahía Lomas Nº1159, a un costado del camino que conduce al Club Andino, vive una realidad inimaginable para cualquiera, que impresiona. Con ingenio y tenacidad, ha adaptado su hogar para poder hacer más llevadero el diario vivir.

El Síndrome Atáxico Espino Cerebeloso es una enfermedad de tipo degenerativa, que afecta el sistema neuronal del paciente y para el cual no existe cura, sino que sólo aletargantes, cuyo costo es altísimo.

Esta madre, con la humildad que la caracteriza, reitera finalmente el llamado a quienes puedan ayudarla, contactarla al fono 283212.