Necrológicas
  • José Arturo Sotomayor García

“Mi padre arriesgó su vida para salvarme”

Más de un centenar de personas acompañó a la familia durante la emotiva
y tradicional ceremonia fúnebre hindú.

Por La Prensa Austral sábado 5 de enero del 2013

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“Hasta el último momento de su vida puso por encima de todo el bienestar de los demás, lo sé bien, que fui su hijo, y por quien él volvió a entrar a la casa en llamas, pensando que seguía yo en el interior, arriesgándose para rescatarme”. Con esas emotivas palabras, Vijay Kumar, uno de los tres hijos del empresario automotriz, Narain Lekhraj Bhojwani, despidió a su padre, fallecido la madrugada del 2 de enero tras el incendio que destruyó parcialmente su propiedad en la villa El Bosque.

Ayer, en el templo hindú de calle 21 de Mayo esquina Paraguaya, se realizó la ceremonia fúnebre de despedida del reconocido comerciante de Zona Franca y rotario. Allí se congregaron sus familiares, miembros del Club Rotary Austral, quienes participaron de una guardia de honor, y amigos que llegaron a tributar el último adiós al jefe de familia.

En dicho responso, se recordó el estudio espiritual en el que el empresario se había sumido en los últimos años, en lo que indicaron era una búsqueda de paz interior y de entrega a los demás, espiritualidad que compartió con su familia.

El hijo del empresario recordó el carácter silente de su padre, el recuerdo de las tradiciones culturales que intentaba mantener viva y traspasar a los más jóvenes, y su entrega a la familia. De igual manera, comentó a los presentes el profundo amor que guardaba su padre con la India, y expresó el deseo que tenía de ser cremado, como la tradición oriental lo indica, y que se esparcieran sus cenizas en las aguas del río Ganges.

Acercamiento el Ser Supremo

La espiritual ceremonia se vio centrada en rescatar la cultura hindú, que ve el cuerpo como una estructura que contiene el alma, la cual es liberada tras la muerte, siendo apreciado el deceso más que como una partida, como un acercamiento al Ser Supremo.

Tras la ceremonia, los hijos y familiares varones del fallecido trasladaron el féretro hasta la carroza fúnebre, mientras que las mujeres, vestidas de luto blanco aguardaban la salida del cortejo. De igual manera, los más jóvenes de la familia custodiaban una vela cuya llama fue celosamente protegida para que el viento no la apagara, una de las muchas tradiciones en las cuales se vio enmarcada la despedida.

Posteriormente, a la llegada del Cementerio Municipal Sara Braun, otro ritual se realizó con la urna que contenía el cuerpo del empresario, rindiendo el último adiós en el ingreso del camposanto, para posteriormente ser trasladado al crematorio, donde finalmente sus restos fueron reducidos.

La familia agradeció las numerosas muestras de afecto recibidas en los últimos días.