Necrológicas

Nuevo alcaide se comprometió a impulsar una mejor reinserción

– Alto oficial de Gendarmería cumplió funciones anteriormente en la cárcel de Iquique,
donde tuvo a su cargo a 580 mujeres más 780 varones.

Por La Prensa Austral domingo 4 de septiembre del 2011

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Con la motivación de aportar su experiencia adquirida en el Norte Grande y de ayudar a enriquecer y proyectar el quehacer de su institución, el pasado lunes 29 asumió como nuevo alcaide del complejo penitenciario de Punta Arenas el comandante Cristián Vargas Ulloa, en reemplazo del mayor Rodrigo García. En tanto, este último asumirá la jefatura operativa del penal.

Con más de 18 años en la institución, Vargas viene de servir durante año y medio como alcaide del complejo penitenciario femenino de Iquique. Aparte de ser oficial penitenciario, el nuevo alcaide es titulado en Programas y Proyectos Sociales (Universidad de Los Lagos, Coihaique).

Remarcó como nuevo desafío el venir acá a trabajar con una realidad distinta a la nortina y cuya calidad y nivel de la delincuencia es bastante diferente. Mientras en la zona norte predomina el narcotráfico, a nivel local figuran la violencia intrafamiliar y homicidios por problemas de alcohol.

Su actual tarea es la de conocer la realidad de la unidad, lo cual pasa primero por conocer a su personal, que es diferente al del norte, al igual que a los internos y la infraestructura penal con que cuenta. De esta manera, “uno se va programando y aplicando su rango de acción y proyectos a futuro”, expresó.

Vargas resaltó como prioridad el proyectar a la institución una vez que conozca la realidad de la labor que se desarrolla al interior del penal. En primera instancia, resaltó que allí se hacen muchas cosas buenas que muchas veces no se toman en cuenta por la prensa y, por ende, no se conocen.

Una de estas buenas acciones, que sí se dio a conocer mediáticamente, fue la presentación que el grupo argentino Los Wachiturros ofreció el jueves a la población penal, y que nació como una idea de un teniente de la unidad, para que los internos pudieran tener un momento recreativo.

Más allá de sus misiones básicas de atender, vigilar y asistir a las personas privadas de libertad, resaltó su intención de privilegiar también la entrega de herramientas deportivas, recreativas y laborales para tratar de que se puedan reinsertar en la sociedad aquellas personas recluidas por orden competente de los tribunales de justicia en Punta Arenas.

Nueva realidad
Al venirse a Punta Arenas para asumir un penal con 304 internos, seis de los cuales son mujeres, Vargas dejó atrás otra unidad penitenciaria con cifras completamente diversas y una función muy compleja: en Iquique él tenía a su cargo a 580 internas más 780 varones. Pese a ser una cárcel femenina, refirió que allá se fue incrementando de tal manera la población penal que debieron habilitar nuevos módulos de varones, principalmente a personas con beneficios intrapenitenciarios y reclusión nocturna.

Del mismo modo, al ser Iquique una ciudad cosmopolita indicó que la mitad de los internos corresponde a extranjeros (peruanos y bolivianos).

Dentro de su nueva misión, privilegió también el papel importante que cumplen los profesionales dentro de la unidad penal, al disponer de psicólogos, asistentes sociales y terapeutas ocupacionales, cuya labor permitirá diseñar los planes de intervención más acordes con la realidad de cada interno. Ello, de manera que al salir al medio libre, la persona pueda tener una actividad laboral y sea capaz de desenvolverse sin tener que volver a cometer ilícitos.
Tal aspecto lo resumió en que cada interno tenga un plan de reinserción más personalizado, al apreciar aquí condiciones más favorables que en el norte del país. Aquí señaló como prioritario potenciar la imagen corporativa de su institución al trabajar con agentes externos (como la municipalidad) y presentar proyectos destinados a crear planes de reinserción.