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Orfilia Pérez: “Siempre fui trabajadora y luché para que mis hijos sean algo en la vida”

– Dos veces viuda, tiene tres hijos, ocho nietos, diez bisnietos, otro a punto de nacer y un tataranieto.

Por La Prensa Austral domingo 21 de agosto del 2011

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Cumplir un año más de vida siempre es motivo de alegría especial para quien los celebra, pero también para los familiares y sus más cercanos. El viernes 19 de agosto la vecina magallánica Orfilia del Carmen Pérez Pérez no sólo estuvo de cumpleaños, sino que tuvo el privilegio de llegar a los 100 años de vida.

“Nunca pensé que llegaría a cumplir alguna vez los 100 años, uno no sabe hasta cuánto va a vivir, eso sólo Dios lo sabe. He tenido una vida muy sana, ya que nunca tuve enfermedades graves que me complicaran mi salud”, comenta orgullosa Orfilia Pérez.

La centenaria vecina recuerda que fue viuda en dos oportunidades, una vez en los años sesenta y la última vez hace unos quince años. “Estoy muy contenta y muy feliz que se hayan acordado de mí en este día tan importante que estoy viviendo junto a mi familia y en especial a mis hijas”, agrega.

“Siempre fui una mujer trabajadora y siempre luché para que mis hijos sean algo en la vida, y gracias a Dios todos ellos terminaron como profesionales”, destaca.

Doña Orfilia, magallánica de nacimiento, tiene tres hijos, ocho nietos, diez bisnietos, otro a punto de nacer y un tataranieto. Relata que ha sido testigo de muchos acontecimientos durante sus 100 años, pero que ha sabido adaptarse muy bien a las circunstancias y a los sinsabores que le pudo ofrecer la vida.

La festejada nació el 19 de agosto de 1911 en Punta Arenas, es la mayor de ocho hermanas y sus estudios los realizó en la Escuela Superior Nº2, cursando hasta sexta preparatoria.

No pudo seguir estudiando
Orfilia añoraba poder seguir estudiando, pero lamentablemente en aquella época no era bien visto que una mujer estudiara, así que con tristeza se debió conformar con quedarse en su casa y dedicarse a los quehaceres del hogar, ayudando a sus padres y hermanos.

Ya casada, a los 18 años de edad se fue a vivir a una estancia en Argentina junto a su esposo y sus tres pequeños hijos. Luego de unos cuantos años en el vecino país regresó hasta Punta Arenas para continuar educando a sus retoños.

Olga Navarro, una de sus hijas, señala alegremente que tanto ella como sus otros dos hermanos -Elsa y Oscar- admiran mucho a su madre ya que siempre luchó para que ellas fueran profesionales, algo que Orfilia nunca pudo conquistar. “Ella siempre se preocupó que todos sus hijos estudiaran y eso se lo vamos agradecer por siempre”.
La hija añade que a su madre le gusta leer mucho y nunca se queda quieta. Tiene bastante actividad para los años que tiene, siempre anda con un libro bajo el brazo. “Además a mi madre le gusta jugar mucho, ya que antes iba bastante a los bingos y al casino, pero lamentablemente algunas de sus amigas fallecieron y ahora no tiene con quién asistir”, indica.