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Pasajera de bus Pacheco fue dada de alta y pudo reencontrarse con los suyos

Recordando el violento accidente carretero que puso en peligro la vida de más de 20 personas y causó el fallecimiento de una lactante de cuatro meses, la familia Soto Mac Lean comenzó ayer un nuevo proceso luego de los 100 días que permaneció hospitalizada Erika Marina Mac Lean Barrientos por la gravedad de sus lesiones. La mujer, de 66 años, viajaba en el bus de la empresa Pacheco que volcó la tarde del 24 de junio en la ruta a Puerto Natales.
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Por La Prensa Austral jueves 4 de octubre del 2012

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Recordando el violento accidente carretero que puso en peligro la vida de más de 20 personas y causó el fallecimiento de una lactante de cuatro meses, la familia Soto Mac Lean comenzó ayer un nuevo proceso luego de los 100 días que permaneció hospitalizada Erika Marina Mac Lean Barrientos por la gravedad de sus lesiones. La mujer, de 66 años, viajaba en el bus de la empresa Pacheco que volcó la tarde del 24 de junio en la ruta a Puerto Natales.

Pasadas las 10,30 horas de ayer la paciente de la cama 320 C recibió el alta médica al recuperarse satisfactoriamente de las 24 cirugías reconstructivas que le fueron practicadas para salvarle el brazo izquierdo que se viera comprometido al ser aprisionado por el bus que se arrastró más de 70 metros sobre uno de sus costados.

Descansando en el domicilio de una de sus hijas en Punta Arenas y junto a sus hijas Silvia y Erika, y sus nietos Fabián y Branko, la vecina natalina espera la última valoración médica para poder ser trasladada hasta Puerto Natales a más tardar el próximo miércoles, reiterando “todo el agradecimiento a los funcionarios del hospital”. Sus hijas comentaron que “desde que mi mamá llegó al hospital tuvimos puertas abiertas y desde el más alto cargo hasta el último de los trabajadores siempre nos trataron de maravilla y se preocuparon por ella”.

La familia Soto Mac Lean valoró tener a “la nanita” de vuelta en casa y espera que sus heridas continúen sanando sin complicaciones y pueda “volver a su vida normal con toda su familia, ya que sus nietos la extrañaban mucho, al igual que sus animalitos”, debido a que la señora Erika es una mujer de campo y posee una pequeña granja educativa en la periferia de la capital de Ultima Esperanza.