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Plantean que los adultos mayores son una deuda pendiente de la política en nuestra región

Reconociendo que el alcance del voluntariado es limitado, representantes de Magallanes Fraterno hicieron ver que se requiere de políticas gubernamentales más consistentes que se preocupen de los adultos mayores, pero sobre todo de quienes son minusválidos, no son autovalentes y están en precaria situación socioeconómica.
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Por La Prensa Austral viernes 29 de agosto del 2014

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Reconociendo que el alcance del voluntariado es limitado, representantes de Magallanes Fraterno hicieron ver que se requiere de políticas gubernamentales más consistentes que se preocupen de los adultos mayores, pero sobre todo de quienes son minusválidos, no son autovalentes y están en precaria situación socioeconómica.
Al respecto, el obispo Bernardo Bastres hizo ver que muchas veces ellos no son objeto de políticas, porque no votan.
Haydee Melipillán, presidenta de Magallanes Fraterno, una de las organizaciones sin fines de lucro perteneciente al Obispado de Punta Arenas, se ocupa junto a Ana Isabel Iturra de atender las necesidades de abuelos mayores en situación de abandono.
“Magallanes Fraterno nació en el año 2007 con la necesidad de evitar que la gente muera en la calle”, comenta monseñor Bernardo Bastres Florence. En aquel momento, utilizaron el gimnasio San Miguel para alojar a la gente de la calle y proveerles una cena digna y un desayuno para apaciguar el día. Con el tiempo, el gobierno les cedió la Hospederia España, un ex prostíbulo que requirió juntar fondos a través de donaciones para refaccionar el lugar y que sea un espacio seguro, tanto para las personas vulnerables como para las voluntarias que ofrecían su ayuda.
En el año 2010, el Hogar de Cristo pudo acoger a esa gente en la Hospedería Balmaceda, junto a algunos planes del gobierno que llegaron a través de la gestión del entonces ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín Infante. Entonces, cuenta el obispo Bernardo Bastres, que la pregunta que se hicieron en aquel momento fue: ¿Quiénes son los pobres más pobres de Punta Arenas? Y detectaron que los más desprotegidos eran los ancianos mayores y personas minusválidas.
“El mundo político se ocupa de los clubes de adultos mayores, pero no de los minusválidos ya que para el gobierno no existen porque no votan”, asegura Bastres.
“Son muchos los problemas que enfrentan los adultos mayores en situación de vulnerabilidad, partiendo de la base que su pensión oscila entre los 70.000 y 102.000 pesos mensuales. El gobierno a través de un plan social entrega casas en comodato a personas autovalentes sin contención familiar, pero deja desprotegidas a personas minusválidas”, comenta Haydee Melipillán.
“Por eso mismo, a través de Magallanes Fraterno brindamos una red de contención pero muchas veces nuestro alcance es limitado. Nosotros reunimos alimentos, asistencia y apadrinamiento gracias al apoyo de la comunidad, pero en determinadas situaciones requerimos canalizar la demanda a través del gobierno tal como fue el caso de Carlos Gallardo (nota del martes 26, página 7, de este diario) y allí comienzan a aparecer trabas burocráticas y tecnicismos absurdos”., explica Ana Isabel Iturra.
El 18 de agosto, Magallanes Fraterno realizó un operativo solidario pastoral del adulto junto con el Instituto Santo Tomás, quienes llevaron a 23 hogares artículos de aseo y alimentos. También estuvo presente Carabineros quienes brindaron seguridad en cada casa visitada. A partir de ahí, se generó una alianza con el referido instituto para apadrinar a esas familias y hacer un seguimiento de controles de salud, tales como presión, nivel de glucemia y podología.
“Otro tema que nos preocupa muchísimo y que no tenemos las herramientas para frenar es la oferta de créditos que brindan las cajas de compensación a estos abuelos. Es casi una estafa, porque terminan pagando a largo plazo casi el triple del dinero que solicitaron. La mitad de la pensión muchas veces se va en pagar esas deudas, deudas que se generan en algunos casos por pedido de familiares que abusan de la situación”, remarca Iturra.
“Lo triste de todo esto es que muchos de estos ancianos dedicaron su vida para que sus hijos estudien y sean profesionales, muchos de los cuales ocupan ahora cargos políticos. Sin embargo, tanto las familias como la política los abandona”, expresa Bernardo Bastres.