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  • José Arturo Sotomayor García

Presidente de la Corte Suprema y su rol en los Consejos de Guerra: “Más que perjudicar a la gente, también beneficié a muchos”

– Admitió que los cuestionamientos de las organizaciones de Derechos Humanos
a su nombramiento es un capítulo que no está superado.

Por La Prensa Austral domingo 2 de diciembre del 2012

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Los 10 años (1983-1993) que el ministro Rubén Ballesteros Cárcamo (63) ejerció funciones en la Corte de Apelaciones de Punta Arenas hicieron que en este regreso a la zona, investido como presidente de la Corte Suprema, se sintiera como en casa y hasta se emocionara al recordar su paso por Magallanes. Y es que no es para menos. Aquí cosechó muchas amistades y dirigió algunas investigaciones de casos emblemáticos, como el “Puntarenazo”, la protesta realizada en rechazo a la visita de Augusto Pinochet el año 1984.

Esta Corte de Apelaciones ha sido generosa en aportar varios ministros a la Corte Suprema, entre ellos Servando Jordan (fallecido), Milton Juica, Jaime Rodríguez (retirado), Adalís Oyarzún (retirado) y Rubén Ballesteros. Y dos de ellos han escalado a lo más alto, al llegar a ocupar la presidencia; primero lo fue Jordan, y ahora Ballesteros.

El ministro Ballesteros cumplió una intensa agenda de trabajo el jueves y viernes en Punta Arenas. Fue invitado con motivo de la inauguración del flamante Centro de Justicia de calle José Miguel Carrera. Junto con recorrer los tribunales de la jurisdicción y saludar a los funcionarios y recordar con algunos de ellos los gratos e inolvidables momentos vividos en Magallanes, se dio el tiempo para reencontrarse con viejas amistades y visitar a familiares que tiene diseminados en distintos barrios. 

Este chilote de corazón (castreño) y magallánico de “adopción”, tuvo un espacio para sincerarse con El Magallanes.

– ¿Sorprendido del respaldo que recibió de sus pares para asumir la presidencia?

– “Fue una sorpresa, porque no todos llegan a la presidencia de la Corte Suprema. Más de la mitad no llega. Es una elección abierta, democrática, se vota por todos los ministros presentes, y no hay candidaturas formales, sino que simplemente los colegas manifiestan en las semanas anteriores su preferencia por uno u otro candidato. Por ahí se fueron dando algunos votos, y al final tuve una muy buena votación, aunque perdí mi voto porque se lo di a Oyarzún (Adalís)”.

– Pero su nombramiento fue resistido por organizaciones de Derechos Humanos ¿Es un capítulo ya superado…?

– “No, no, eso no está superado, porque cada vez que accedo a un cargo de ascenso en mi carrera, han aparecido ellos (organismos de DD.HH.) haciendo oposición y objetándome por haber cumplido las funciones de presidente de un Consejo de Guerra durante dos años en Osorno. También he dicho que no me arrepiento, porque cumplí con una obligación de la República. Más que perjudicar a la gente, también beneficié a muchos, sobre todo tomando en cuenta circunstancias que hacían necesario rebajar la pena, lo cual los primeros Consejos de Guerra no consideraban”.

– Este episodio ha resultado algo incómodo para el ejercicio de su mandato…

– “Yo diría que no. Si hasta el ‘Puntarenazo’ me lo recordaron en la última oportunidad, pese a que allí, con quienes fueron imputados, mantuvimos siempre, especialmente después, muy buenas relaciones”.

– ¿Es la primera vez que un ministro chilote ocupa el máximo cargo dentro del Poder Judicial?

– “No, yo soy el tercero que llega a la presidencia de la Corte Suprema. El anterior fue Hernán Alvarez García, y el anterior, el primero, Luis Maldonado Boggiano. Ancud, Quemchi, y yo de Castro”.

– ¿Qué importancia le atribuye al Centro de Justicia inaugurado en Punta Arenas?

“Una obra extraordinaria. Obras de este nivel son muy pocas las que se han construido en el país, aunque también se ha construido un Juzgado en Natales y recintos en otras ciudades de la zona central, pero un conjunto de edificios como éste que reúna la justicia laboral, penal, Familia y la oficina zonal de la Corporación Administrativa, creo que este es el primero y a un costo de 7 a 8 millones de dólares. En lo personal, me sentí muy satisfecho porque viví 10 años en Magallanes, y segundo, porque además acá hay mucha gente de mi tierra. Con esto el Poder Judicial dio una demostración de cómo debemos atender a las zonas extremas. En Iquique hicimos un edificio para la Corte de Apelaciones espectacular. Antofagasta también tiene un edificio de muy alto nivel y Coihaique una Corte de Apelaciones fuera de serie. En Punta Arenas no van a pasar muchos años en que también puedan contar con una Corte nueva. Puede ser un quinquenio o un poco más, porque lo que tenemos es una linda casa habitación, una reliquia prácticamente que podemos destinar a otros fines. Una Corte requiere de dependencias precisas, determinadas, porque esta casa que nos ha cobijado tantos años, desde 1960, no cumple las condiciones”.

– A propósito, ¿en qué está el proyecto de construir un edificio especial para la Corte de Apelaciones?

– “Las Cortes de Punta Arenas, Copiapó, Puerto Montt no están para entrar en los actuales planes, pero sí en los venideros en materia de diseño y construcción. Lo que no nos gusta mucho emplazar una Corte en el centro de la ciudad, porque significaría continuar colapsando el tráfico. Esa es la ventaja que tiene este Centro de Justicia que está en una zona bastante libre de congestión de tránsito”.

– Ministro, mucho se ha hablado en los últimos días de modificar algunos aspectos del Código Procesal Penal ¿Comparte las reformas?

– “Hace poco participé de un almuerzo con el Presidente de la República donde se abordaron los problemas que produce la aplicación de la Reforma Procesal Penal, al margen de que los jueces están aplicando de muy buena forma los procedimientos. Hay intenciones de hacer algunas modificaciones. El principal problema radica en la coordinación que debe existir entre el Ministerio Público y las policías, aunque hace rato que el Ministerio Público se está quejando que le faltan fiscales. Puede ser así, porque desde que comenzó a funcionar el nuevo sistema procesal, los porcentajes de criminalidad han aumentado en vez de disminuir. La explicación de esto pasa porque las policías están siendo más efectivas, la gente está denunciando más”.

– ¿Hay déficit también de jueces a nivel nacional?

– “Hay algunas jurisdicciones que están carentes de jueces en materia de competencia laboral, familia y penal. Felizmente este año obtuvimos una ley donde se estableció un cronograma de designación de jueces anualmente a nivel de Santiago”.

– ¿Hasta cuándo se investigarán las causas de Derechos Humanos?

– “Este año recibimos la visita de una comitiva de las Naciones Unidas en materia de Derechos Humanos. Habían jueces, psicólogos y otros especialistas. Hace poco recibimos los informes, donde felicitan al Estado de Chile por la forma en que se está cumpliendo con los Derechos Humanos y hacen una especial felicitación a los jueces a cargo de las investigaciones. Hemos tenido desaparecidos, torturados y exonerados, y hemos dicho que las investigaciones no van a parar y que sólo ello ocurrirá recién cuando no haya nada más que investigar. En Santiago tenemos jueces con 50 y 60 procesos. En las zonas extremas son pocas las causas. Los problemas se produjeron entre Santiago y Valparaíso. Siguen llegando fallos a la Corte Suprema y la Segunda Sala los sigue viendo. Es la razón por la que se mantendrán los jueces con dedicación exclusiva en esta materia”.