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Rector de la U. del Mar afirma que extraoficialmente se enteró de la venta del edificio de la sede

Si usted vio la película “Titanic” o los más antiguos, “Infierno en la torre”, podría imaginarse, guardando las proporciones, lo que sucede en la Universidad del Mar. En horas de la tarde de ayer, era un secreto a voces que el edificio de la sede Punta Arenas había sido vendido, que los funcionarios serían finiquitados a fin de mes, que se acelerará el cierre del segundo semestre y mientras los cada vez menos estudiantes comentaban todo esto, no faltaron los trabajadores que comenzaron a llevarse sus cosas, como sillas o plantas. Como un naufragio.
[…]

Por La Prensa Austral jueves 6 de diciembre del 2012

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Si usted vio la película “Titanic” o los más antiguos, “Infierno en la torre”, podría imaginarse, guardando las proporciones, lo que sucede en la Universidad del Mar. En horas de la tarde de ayer, era un secreto a voces que el edificio de la sede Punta Arenas había sido vendido, que los funcionarios serían finiquitados a fin de mes, que se acelerará el cierre del segundo semestre y mientras los cada vez menos estudiantes comentaban todo esto, no faltaron los trabajadores que comenzaron a llevarse sus cosas, como sillas o plantas. Como un naufragio.

La desazón es total entre alumnos. Rostros con ojeras, miradas perdidas, ojos enrojecidos y lágrimas a punto de derramarse es parte de lo que se vive en los pasillos de la sede Punta Arenas de la institución privada, y no precisamente por el exceso de estudio. Los funcionarios ya están esperando que se acabe todo para iniciar las acciones legales y alguien pueda responder por sus imposiciones y sueldos atrasados.

Y por otro lado, el rector, Marco Poza Peralta, que según lo que contaron algunos funcionarios, ya terminó de convencerse de que es poco y nada lo que se puede salvar del fuego. Más aún tras lo sucedido el martes. “Me enteré que el edificio de esta sede había sido vendido, y me enteré en forma extraoficial, no de casa central, como debió haber sido. La información, naturalmente, me sorprendió y nos deja en una situación todavía mayor, sabiendo que los dineros del Crédito con Aval del Estado, la segunda parte, aún no han llegado en su totalidad, y tampoco tengo una fecha clara que me puedan indicar ellos de que esto va a ser así”, arrancó Poza en una suerte de desahogo, porque inmediatamente después, agregó que “independiente del trabajo en equipo, de las capacidades de cada profesor, de los alumnos en clase, si aquí no hay inyección de dineros, que es lo que se requiere, esta sede no tiene mucho futuro. Esa es la triste realidad”, reconoció.

“Es una situación bastante seria”

-¿Se sintió traicionado o pasado a llevar por la casa central, que no le informó de esta venta?

“Una información de esta naturaleza, de la envergadura que implica, obviamente uno siente un grado de no interés por el funcionamiento de esta sede, sinceramente (…) uno tiene que basarse en ciertos indicios. Uno de ellos es que no tienen intención comunicativa. El hecho de no recibir una información importante, como la venta de esta sede, implica claramente que la intención puede ir por ese lado. Es una situación bastante seria, que debió ser informada en forma oportuna y no enterándome de una manera extraoficial y casi casual”.

Como la información lo tomó por sorpresa, Marco Poza espera reunirse a la brevedad con los nuevos dueños del inmueble, que no reveló, para aclarar cuáles son sus intenciones, “porque en las condiciones reales en que está la universidad, no podríamos tener otro lugar para funcionar, porque hay que arrendar y dinero es lo que no tenemos, porque se prioriza el pago de los profesores, atrasado, pero es la prioridad”, aseveró el rector.

Cuando asumió, a principios de octubre, Marco Poza derrochaba optimismo, anunciando incluso, que se habían solucionado las deudas y que planificaban el proceso de admisión 2013. Ahora, la realidad lo golpeó con dureza. “Si asumí esta rectoría es porque desde un principio quiero hacer las cosas en conformidad a lo que es correcto. Si la sede se vendió y no recibí aviso es una señal clara de que hay una información que no quieren que se maneje o que uno no se entere, que no es algo irrelevante como para no informarlo. Me baso en ese hecho y las acciones dicen mucho más que mis palabras, incluso la acción la considero bastante reprochable”, acusó.

Por esta razón, Poza se reunió con los docentes y funcionarios, para realizar a nivel central, “una solicitud formal, apoyada por mí también, para que den alguna explicación respecto del futuro de esta sede, porque tenemos alumnos, apoderados y sostenedores, que también necesitan una contestación. Nos estamos fijando un par de días para recibir alguna respuesta afirmativa o negativa y en base a eso, cada funcionario, por el tiempo que lleva y el respeto que merece, está en libre disposición de tomar las medidas que estime conveniente para su persona y sus familias. Los funcionarios han estado trabajando en forma leal, a pesar de que hay atrasos en pagos e imposiciones y todo este tipo de esfuerzo tiene sus límites”, justificó.

Finalmente, Marco Poza Peralta anunció que “hemos decidido preguntar en forma más formal a nuestro cuerpo directivo, el cual rige a las distintas sedes, para ver cuáles son las directrices que nos van a plantear y si obviamente nos convienen dentro de la realidad. Si la directriz dice ‘seguir funcionando y generar sus propios dineros’ la verdad es que no es viable y por lo tanto, uno tiene que dar la información real al momento, porque no queremos esperar un colapso humillante y de más desprestigio”. Y quizás en este último punto, Poza aún es optimista, porque peor que lo de ayer, es imposible. Aunque con la U. del Mar, nunca se sabe.