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97% de los glaciares en Patagonia se encuentran en retroceso

Por La Prensa Austral martes 19 de marzo del 2019

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Hielos son indicadores de cambio climático

Investigadores advierten sobre la necesidad de estudiar estos fenómenos más allá del impacto mediático que generan episodios como el reciente desprendimiento de hielo del glaciar Grey, ubicado a 290 kilómetros de Punta Arenas en línea recta

Fotos Ricardo Jaña

“La región es nuestro laboratorio natural y nuevamente este laboratorio natural está bajo la lupa, generando información relevante que se convierte en un llamado a la toma de conciencia. Lo ocurrido es una oportunidad gigante para estudiar estos fenómenos y nos debe ayudar a estimular la formación de capital humano que pueda comprenderlo”. La reflexión pertenece a Ricardo Jaña Obregón, doctor en Recursos Naturales y Glaciología, al referirse al reciente desprendimiento de 16 hectáreas de hielo desde el glaciar Grey, ubicado a 290 kilómetros lineales de Punta Arenas.

El investigador de la sección Cambio Climático del Departamento Científico de Instituto Antártico Chileno (InACh), señala que el fenómeno observado en uno de los sitios turísticos más relevantes del Parque Nacional Torres del Paine hace necesario que la región tome conciencia sobre la importancia de contar con una red de monitoreo sobre el comportamiento de los glaciares. Ello, porque esa información permitirá comprender el destino y el futuro de esas masas de hielo.

Las cifras dan cuenta que más del 75% de los glaciares de la Patagonia están en contacto con un medio acuático (sean éstos lagunas proglaciales o fiordos). Y otro dato no menor señala que el 97% de los glaciares del territorio patagónico austral se encuentra en proceso de retroceso.

Especialistas en la zona

Inti González Ruiz, glaciólogo de Fundación Cequa, destaca la capacidad de reacción que hubo en la región para detectar y estudiar estos eventos. Advierte que hay un capital humano regional con cada vez más competencias para entender y hacer seguimiento a de cambios en las masas de hielo y sus ambientes. Y señala que la colaboración que se ha generado entre investigadores de instituciones regionales e internacionales permite aspirar a montar una plataforma de observación y monitoreo a largo plazo, porque lo importante no es sólo quedarse con la mirada de la noticia puntual sino de poder explicar en qué contexto está ocurriendo este fenómeno y cuáles son sus implicancias.

Para los glaciólogos Jaña y González, urge dotar a la región de recursos para realizar monitoreos periódicos que ayuden a determinar los efectos que pueden tener sobre la vida de las personas y los ecosistemas los desprendimientos de hielo, al igual que en actividades productivas como la ganadería, el turismo y la acuicultura, por nombrar algunas. La fotografía fue tomada el 9 de marzo pasado por Ricardo Jaña y muestra el sector de la lengua este del glaciar Grey.

En este quehacer se unen instituciones como el InACh, Cequa, Umag e investigadores de la UACh y de otras universidades de Brasil y Alemania. Todos trabajan en alianza con el objetivo de obtener información que favorezca el conocimiento y la expertise para mantener puntos que contribuyebn a la observación del clima. “Aquí hay directrices que son muy precisas. Se han establecido sitios de referencia que contribuyen al programa GCOS (Global Climate Observing System), que es una acción que promueve la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el para el estudio del Medio Ambiente. Este grupo definió 50 variables esenciales con parámetros muy precisos que se requieren para estudiar el clima del planeta. Esto en respuesta al llamado a densificar los lugares de observación, con el objetivo de que en las próximas décadas se pueda contar con información relevante para entender un fenómeno complejo”, señala.

“En el caso particular de los últimos deshielos en el Grey, se estima que las lluvias y las altas temperaturas habrían provocado este fenómeno, pero probablemente hay otros factores que intervienen, como por ejemplo cómo está reaccionando la cantidad de acumulación que se estaría produciendo en la parte más alta, lugar que todavía no estudiamos, para poder comprender el balance de masa del glaciar completo. Porque estamos perdiendo masa glaciar aquí abajo pero en los últimos años podría haber aumentado la precipitación sólida en las partes altas. Ahora eso ocurre en el Grey. Pero ¿qué pasa en el glaciar Schiaparelli en Cordillera Darwin, qué pasa más al sur en isla Hoste, qué pasa en la Antártica? Y la pregunta se hace porque esto hay que verlo con una mirada regional”, advierte Jaña.

Estudios en el glaciar Grey

Plantea que efectivamente el glaciar Grey es uno de los más estudiados, porque cuenta con registros publicados y está emplazado en una zona de interés turístico de gran relevancia para la región.

En 2011 el equipo investigativo compuesto por Ricardo Jaña, Inti González y el doctor Jorge Arigony (de la Universidad Federal do Rio Grande, de Brasil) comenzaron sus estudios en el Grey. Antes que ellos, a partir de los años ’90, otro grupo liderado por Gino Casassa, había iniciado investigaciones con sensores remotos.

“Hoy en día necesitamos la verdad del terreno. Por ejemplo, ¿se aceleró el glaciar en esta pérdida de masa frontal? ¿Qué tanto se afectó el resto del hielo que está más arriba? Son preguntas interesantes de investigar. Todo el mundo piensa que es una masa estática. Pero los glaciares, a medida que empiezan a perder equilibrio, se dinamizan y eso es muy interesante de investigar ahora”, refuerza.

Cambios a implementar

Tanto Ricardo Jaña como Inti González plantean que las comunidades no deben acostumbrarse a las malas noticias, como el caso del desprendimiento de hielo sufrido por el glaciar Grey. Lo importante, refuerzan, es que estos eventos deben generar conciencia y tienen que apelar a la generación de cambios en la vida cotidiana de las personas, apoyando acciones que sean amigables con el medio natural y que haya mayor conciencia del individuo acerca de qué y cuánto consume. “Probablemente esto atenta contra el desarrollo de la economía de mercado que no atiende debidamente estos problemas ambientales que son de carácter global. Esto se contrarresta con el individualismo y las acciones a corto plazo, pero hay que trabajar en estas temáticas en distitos niveles”, agrega Jaña.

La toma satelital del 7 de marzo muestra el frente del glaciar Grey.

“Nosotros somos los que estamos tomando los signos vitales porque visualizamos lo que está ocurriendo. Pero vemos que los responsables de cuidar al enfermo no le dan los remedios y no implementan una cura para esto. Por cierto que esto hay que verlo de una manera integral y para ello tenemos muchos desafíos. Hay que ser coherentes y esto significa desafíos en diferentes niveles, en aspectos tan cotidianos y que van más allá de una especialidad. Hay que empujar acciones de una manera integral”, explica.

Inti González señala que hay que permear a la sociedad respecto de las responsabilidades personales y de la sociedad en su conjunto que atentan contra la sustentabilidad de nuestros ecosistemas.   Y en ese contexto, los investigadores que estamos en la región debemos mostrar los cambios se están presentando en la los ecosistemas de la región. Porque hay quienes ven estos fenómenos desde lejos y no se enteran que esto que se evidencia en nuestro patio, en la Patagonia, puede estar afectando e impactando directamente a la comunidad local.

Para el especialista de la Línea de Cambio Climático y Variaciones Recientes de Cequa, hay que reafirmar que “hechos noticiosos como el que ocurrió ahora (el desprendimiento de hielo del glaciar Grey) sitúen al individuo en el lugar en el que habita, ya que permiten sensibilizar que los impactos de cambios en el clima si ocurren en nuestro patio. Hay desafíos mas allá del echo noticioso y que tiene que ver con los efectos de estos eventos (desprendimintos o mayor presencia de agua) en los ecosistemas de Patagonia. Por ejemplo, con la mayor presencia de agua dulce en los fiordos, tendrá implicancias en ecosistemas acuáticos? Y en esa perspectiva afectara la producción de especies con valor comercial como el ostión o la centolla. recursos regionales que sustentan parte de la economía. ¿Se verá afectado la industria del turismo?”, Habrá repercusiones territoriales y geopoliticas”.

“Nuestro rol también debe apuntar a ser capaces de ayudar a responder a los eventuales impactos que estos hechos tendrán sobre los ecosistemas australes”, agrega.

Los mayores desprendimientos en 20 años

Ricardo Jaña comenta que estos desprendimientos son los más importantes de los últimos 20 años en el glaciar Grey. Está el ocurrido en noviembre de 2017 y los dos registrados el 20 de febrero y el 7 de marzo recién pasados. Sin embargo, otros glaciares están perdiendo masa. Y hay que completar el trabajo para poder dimensionar el área perdida”

En áreas como Schiaparelli también ha habido un retroceso y que están ocurriendo cambios importantes, que muestran que la superficie del hielo se derrite un metro por mes. Otros estudios indican valores de pérdida de altura de 7 metros por año en la parte frontal del glaciar.

La imagen satelital registrada el 7 de marzo recién pasado ofrece una vista general del glaciar Grey.

La tendencia es que los glaciares se retiran. El 97% de los glaciares en Patagonia están en retroceso. Ahora, poco sabemos qué está ocurriendo en las partes altas, porque para ello se requieren mayores recursos para hacer ese tipo de investigaciones, como contratar helicópteros para llegar a estos lugares. Los investigadores que trabajan estas temáticas no han contado con el financiamiento que nos permita realizar investigaciones en ese nivel.

“Si queremos tener la información en esos sectores debemos hacer al menos monitoreos una vez al año y mantener balizas en la zona de acumulación”, comenta.

Es hoy la Unidad de Glaciología y Nieves de la Dirección General de Aguas (DGA), dependiente del Ministerio de Obras Públicas, la encargada de realizar monitoreos en lugares específicos del país y busca realizar sinergias con grupos de investigación locales para aumentar las necesarias mediciones de terreno en sectores de Patagonia.

El glaciar Grey es uno de los 16 mil glaciares que hay en la región. Magallanes ocupa casi 20 mil kilómetros cuadrados de hielo, lo que significa cubrir toda la Región Metropolitana y más con la cantidad de hielo presente en la zona. Así las regiones de Aysén y de Magallanes concentran casi el 80% de las masas de hielo que hay en el país. Si bien las investigaciones se han centrado en el Grey, hay otras zonas que han quedado desprovistas de monitoreo y observación y donde también están ocurriendo cosas. Sólo para poner un ejemplo, Cordillera Darwin tiene más de 600 glaciares. Los investigadores cuentan con nociones generales acerca de los glaciares que están perdiendo masa desde sus frentes, pero no hay certeza sobre el nivel de detalle y cómo estas masas de hielo están respondiendo a estos cambios de temperatura, o cómo los frentes de los glaciares están respondiendo al aumento de los lagos o a las variaciones de las mareas.

Ante este escenario, para Jaña se hace necesario trascender de lo meramente glaciológico y abordar los servicios ecosistémicos y avanzar en la investigación del clima futuro. En ese sentido, destaca el Programa de Transferencia Científica y Tecnológica para el Modelamiento Climático para la Planificación en la Región de Magallanes, que se está ejecutando con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) y en el que InACh es la unidad técnica. Participan varias institiciones con presencia en la región y cuenta además con la colaboración de expertos alemanes. Se plantea como una transferencia de conocimiento a un público objetivo que se presenta entre los estudiantes de postgrado de la Umag y otras universidades, y a los profesionales relacionados con temáticas climáticas. Se está trabajando en la ejecución de una simulación del clima para Magallanes en el periodo comprendido entre los años 2040 y 2050 a una resolución de 2 a 4 kilómetros.

En la actualidad los modelos disponibles están a una resolución espacial de 10, 25 y 50 kilómetros y fueron elaborados con modelos que no necesariamente son los más adecuados para esta región.

El especialista del InACh enfatiza que “el uso de información de modelos predictivos indicaran potenciales condiciones que ayudaran a tomar decisiones y evaluar cómo esto afecta al medio natural y a las actividades productivas. Las preguntas son varias y hay que considerar series de tiempo de al menos 30 años. Ahora debemos preocuparnos de servicios primarios. Porque además del hielo, debemos analizar qué pasa con los ambientes terrestres de Patagonia y el impacto que el retiro del hielo tiene en algunos sectores, qué pasa con la biodiversidad. Hay que estudiar, por ejemplo la turba o las amenazas que su eventual ausencia puede generar a la ganadería”.

La lengua este del glaciar. La captura del satélite permite dimensionar los trozos de hielo desprendidos del Grey.

“Esto es más que estar publicando una información sobre un fenómeno espectacular, ya que lo importante es saber cómo va a trascender lo que está ocurriendo en la vida de las comunidades. ¿Cuál es mi huella de carbono? ¿Soy yo responsable también de esto? Tenemos emisiones como país muy bajas pero ello no es así si se considera en relación al número de la población. Culturalmente en Chile no son masivas las prácticas sustentables de mitigación en beneficio del medio natural”, agrega.

Inti González remarca que “la Patagonia y en especial sus glaciares han sido reconocidas como un reservorio de agua. Pero no se ha reflexionado acerca de lo que eso significa. Me surge la pregunta sobre cómo será usado ese reservorio de agua, en caso de ser requerido. Suena a ficción, pero la demanda por agua es cada vez mayor. Ya han surgido emprendimientos que buscan comercializar con el hielo de glaciar, y ahí viene la discusión ¿este debe ser visto y comercializado como un bien de lujo o debe ser visto como un bien para todos? Aún no sabemos la dependencia de los ecosistemas con los témpanos que se desprenden de los frentes glaciares. Por lo tanto, desconocemos el impacto de la extracción de estos los témpanos”.

Expresa que “en un escenario de escasez se entendería y se justificaría. Hay usos históricos de los témpanos de hielo a una escala menor. Pero si llega esa presión de comenzar a usar esos recursos, ¿sabemos si esto condicionará a ecosistemas como, por ejemplo, los bosques de algas que dependen de la puesta de agua dulce de los glaciares? ¿Somos capaces de medirlo, de dimensionarlo en el tiempo?”.

Seguir los Monitoreos

Recientemente culminó el proyecto Gaby-Vasa, exitosa iniciativa cooperación internacional CONICYT-BMBF entre Chile y Alemania , que permitió durante tres años realizar estudios en terreno en los glaciares Grey y Schiaparelli con investigadores chilenos, germanos y brasileños. Actualmente la ejecución del proyecto de vinculación ciencia empresa, Servicios ecosistémicos del fiordo De Agostini ha permitido financiar y ampliar la red de observación glaciológica regional, ya que ha permitido levantar información de terreno en fiordo De Agostini en cordillera de Darwin.

La embarcación Grey III permitió a los investigadores internarse en el sector de los desprendimientos del glaciar.

El grupo espera contar con una continuidad en la observación de estos sitios de referencia   a través del financiamiento de proyectos de investigación a los que están postulando, considerando que no cuentan con recursos específicos para realizar programas de monitoreos dedicados a mantener los niveles de observación.

“Requerimos un presupuesto modesto pero necesario para operar, que abarcaría al menos 50 millones de pesos por año”, dice Jaña.

Y González agrega que “si bien ha habido proyectos que logran aportar recursos, no siempre están disponibles, por lo tanto destacó el esfuerzo de los investigadores y sus instituciones. Lo que ha permitido operar y contar con información sobre glaciares emblemáticos de la Patagonia. Destacamos el apoyo de la Armada y de la Conaf y además el aporte de empresas locales vinculadas con el rubro turístico como son cruceros Australis, Expediciones Fitz Roy, BigFoot, grado 0, por nombrar a algunos quienes aportan con logística muy necesaria para continuar con el monitoreo en la región”.