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Ambiente frío y grandes depredadores habrían limitado presencia humana en la Cueva del Milodón hace 10 mil años atrás

Por La Prensa Austral martes 20 de marzo del 2018

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Según estudio dirigido por la arqueóloga de la Umag, Dra. Fabiana Martin

Las escasas evidencias recuperadas en la última excavación indican que, posiblemente, era un lugar peligroso para ser habitable por los primeros cazadores-recolectores de la zona

La Cueva del Milodón en la Provincia de Última Esperanza es un sitio con gran valor patrimonial protegido por la Ley de Monumentos Nacionales. Se trata de un lugar que presenta un registro arqueológico y paleontológico muy rico en cuanto a cantidad, diversidad de faunas representadas y preservación. Sus características han permitido la conservación de restos de tejidos blandos, tales como carne, piel, pelos, uñas y excrementos de diversos animales, además de abundantes restos vegetales.

Por su gran valor patrimonial y turístico, el sector de la Cueva del Milodón resulta una visita obligada para todos los que llegan a Magallanes. Esta réplica de un ejemplar de milodón recibe a los visitantes a la entrada de la cueva grande.

Es, por ello, que el Monumento Natural -administrado por Conaf y ubicado a 14 kilómetros de Puerto Natales- ha sido el punto clave de varios proyectos de investigación orientados a recoger evidencias arqueológicas que ayuden a dar luces acerca de la dinámica de vida de los primeros pobladores humanos que accedieron al sector de Cerro Benítez hace once mil años y de su interacción con la fauna hoy extinta.

La arqueóloga del Centro de Estudios del Hombre Austral de la Universidad de Magallanes (Umag), Dra. Fabiana Martin, viene liderando varios estudios sobre este tema desde hace casi 10 años, con hallazgos de restos de distintas especies como panteras, camélidos y el mismo milodón. Gracias al financiamiento obtenido vía Fondecyt y al apoyo del proyecto Modalidad Estadías Cortas del Programa de Atracción e Inserción de Capital Humano Avanzado de Conicyt (Mec Pai), que trae como invitado al Dr. Luis Borrero, en las últimas semanas se ha estado excavando un nuevo sector de la Cueva. Esta vez, en busca de muestras arqueológicas que atestigüen no sólo la relación entre el ser humano y los animales prehistóricos, sino que también la presencia humana temprana de diez mil u once mil años de antigüedad.

Primeras conclusiones

Según informó la investigadora de la Umag, las escasas evidencias humanas de más de 10.000 años recuperadas en el lugar indican que Cueva del Milodón era, posiblemente, un lugar peligroso para ser habitable por los primeros cazadores-recolectores. Sumado a lo anterior, los estudios sedimentológicos dentro de la cueva revelaron la presencia de cuñas de hielo que dan cuenta de la existencia de un ambiente mucho más frío que el actual en la región, “lo que, probablemente, hizo que la cueva no fuera un lugar atractivo para la instalación humana”, explicó.

Camélidos y caballos fueron las presas principales de los primeros humanos que llegaron a Patagonia hace 11.000 años. Sin embargo, esas presas también eran compartidas por grandes depredadores como tigres y panteras. “La pantera –agrega Martin- también utilizaba cuevas con frecuencia, lo cual nos lleva a pensar que pudo tener algún tipo de competencia con los humanos respecto al uso de cuevas para habitación y consumo de presas”. De hecho, el registro de una cría de pantera recuperado en excavaciones de 2013 indica que dicho sitio debió ser utilizado de forma alternada entre el milodón y estos grandes carnívoros.

Otro aspecto revelador de la presencia humana antigua en este lugar surge del estudio de colecciones óseas que fueron recuperadas hace más de 100 años dentro de la Cueva y que han mostrado huellas de corte sobre restos de caballo. A su juicio, “estas evidencias indican que los humanos procesaron restos de caballo en el sitio”.

Respecto al milodón, Martin dijo que “aún no contamos con evidencias sólidas que impliquen que este megamamífero era consumido por humanos. Sin embargo, se ha postulado que posiblemente este animal, que era depredado por tigres dientes de sable y panteras, podía ser aprovechado como carroña por los humanos”. El carroñeo humano solía ser, de esta forma, una práctica mucho más común de lo habitual y muy utilizada a comienzos de la humanidad, perdurando hasta tiempos muy recientes.

Dr. Luis Borrero explicando algunos alcances de la investigación a alumnos.

Otros hallazgos

En paralelo, los investigadores hallaron restos históricos como fragmentos de vidrio de botellas y cajas de fósforos suecos, que pertenecerían a los arqueólogos Erland Nordenskjöld y Rodolfo Hauthal, responsables de las primeras excavaciones sistemáticas de la Cueva en 1899. “El hallazgo de esta evidencia nos lleva a pensar que hemos localizado el área de trabajo de Nordenskjöld, un sector que es importante porque de allí proceden las colecciones mejor preservadas que se han obtenido de la cueva”, dice la Dra. Martin.

Para el Dr. Luis Alberto Borrero, experto en primeros poblamientos humanos e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Argentina, la relevancia de este trabajo arqueológico de cronologías superiores a diez mil años radica en que les permite modelar los primeros poblamientos humanos de Patagonia. Según el experto, las condiciones de mayor frío y peligrosidad llevan a revisar muchos de los modelos de poblamiento humano propuestos, lo que se realiza desde una perspectiva comparativa con el poblamiento de otras regiones de América del Sur como la Puna, las pampas o Tierra del Fuego.

La visita del Dr. Borrero, a través del proyecto Mec Pai, busca comprender cuáles son los elementos en común entre los procesos de poblamiento de distintos lugares de América del Sur; cómo ocurrieron dichos procesos; a qué velocidad ocurrió el poblamiento, y cuál fue el efecto de los primeros cazadores sobre el ambiente.