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Centro Antártico Internacional, las interrogantes que deben ser respondidas

Por La Prensa Austral miércoles 17 de abril del 2019

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Opinión de Lautaro Poblete Knudtzon-Trampe

Elia Simeone R.

esimeone@laprensaaustral.cl

La Región de Magallanes y de la Antártica Chilena tiene, como su nombre lo indica, injerencia administrativa sobre el territorio antártico y su capital, Punta Arenas, ha sido señalada como la puerta de entrada al continente blanco.

Además, se ha convenido que esta zona es un laboratorio viviente y que tiene vocación de polo científico internacional.

Pese, a ello y siendo el punto geográfico más cercano a la Antártica, carece de un centro que permita conjugar aspectos patrimoniales, territoriales, científicos, culturales y económicos.

Como tantos otros proyectos aún en carpeta, el contar con un Centro Antártico Internacional sigue siendo un sueño. En el anterior gobierno, pareció que iba a ser alcanzado, cuando se licitó el diseño para el Cai, pero éste se esfumó ante consideraciones relativas a la ubicación escogida, la millonaria inversión requerida y la falta de un modelo de gestión administrativa que asegure que funcionamiento y subsistencia en el tiempo.

Esto ha hecho que el debate se reabra y que sectores ligados a la Universidad de Magallanes vuelvan a la carga respecto del vínculo que debe tener el Cai con la Umag y cuál debe o no debe ser su lazo con el Instituto Antártico Chileno (Inach).

Lautaro Poblete Knudtzon-Trampe ha sido uno de los principales sostenedores de que el Cai debe ser construido en terrenos de la Umag y estar bajo su administración.

Tras realizar un pormenorizado recuento de la historia detrás del Cai, Poblete sostiene que el retraso que ha tenido este proyecto plantea una oportunidad para cuestionarse y responder una serie de preguntas, como cuáles son los estudios realizados para determinar las especificidades de la construcción del edificio en el lugar elegido, en especial aquellos de ingeniería hidráulica que deben garantizar la seguridad de las personas que trabajarán en él, o visitarán sus museos e instalaciones.

También demanda que se responda si se han considerado los costos finales de un edificio situado en el borde costero que, como todo parece indicar, deberá ser anclado a más de 50 metros de profundidad.

En tercer término, pide responder cuál es el costo del mantenimiento exterior de este edificio cuya estructura estará sometida a la corrosión marina y expuesta al golpe de la ola y, además, por qué se ha decidido construir en dicho sitio en lugar del campus de la Umag, esto, si es que el “nuevo Cai” será parte de la universidad, como él estima de toda lógica.

Poblete exige que quede claro cuál será la especificidad del “nuevo Cai” en relación con el Inach y, en el contexto del denominado modelo de negocios, quién será financieramente responsable por la operación del edificio. Acota si esta responsabilidad recaerá en la Umag, en el gobierno regional o si tendrá presupuesto propio, generará recursos para financiar la operación y los gastos fijos de sus 15 mil metros cuadrados o si será financiado por otra fuente.

Millonaria inversión

Luego de casi ser desechado por segunda vez por el Presidente Piñera –quien echó por tierra el primer proyecto incorporado en el Plan Magallanes que le presentó la entonces intendenta Liliana Kusanovic-, los cambios de intendentes en la región parecieron favorecer al proyecto. Es así como José Fernández pareció abrazar nuevamente el anhelo magallánico, dando alguna esperanza de que algo se avance de aquí a marzo de 2022.

El estudio que se adjudicó el diseño ya está próximo ha entregarlo, pero resurgió el cuestionamiento sobre la ubicación dada para levantar este edificio, lo que demandaría una inversión superior a los $35 mil millones.

Para Poblete, los aspectos técnicos ligados al Cai parecen tanto o más importantes que los argumentos argüidos para paralizar el proyecto relativos a la falta de un modelo de negocio.

Se mostró partidario de un centro de excelencia polar desde hace 30 años por cuanto una entidad de esta naturaleza está urgentemente llamada a contribuir no solo a la diversificación y fortalecimiento de nuestra contribución a la cooperación científica en la Antártica en general, sino a la consolidación de nuestros derechos soberanos que explican por qué nuestra región de llama “de Magallanes y Antártica Chilena”.

“Sin embargo, también soy partidario de que ese centro de excelencia se materialice como parte de una estrategia orientada a fortalecer a la Umag. Por esta razón, me cuesta entender la lógica del “nuevo Cai”, que parece apartarse no solo de la idea original que en estas líneas he intentado reseñar, sino de la cuestión inescapable de que debe tratarse de un “proyecto regional”. En tal sentido, no tengo claro cuál es el rol del ministerio de Relaciones Exteriores en esta materia y cuál, después de la materialización del Cai, el rol del Inach”, observa Poblete.

Orígenes del Cai

Las interrogantes de Poblete no desconocen que, desde el inicio, tanto la Umag como el Inach han estado participando en el desaerrollo de esta idea, haciendo ver que el instituto, creado en 1964, está bajo disposiciones que limitan para participar en la gestión de otros organismos; y que la universidad, fundada en 1981, ha contribuido al desarrollo regional.

En 2015, el Consejo Regional aprobó la asignación de más de $1.300 millones para la etapa de diseño del proyecto “Construcción Centro Antártico Internacional XII Región”.

“Hoy, sin embargo, la Umag está enfrentada a diversas complicaciones que afectan su capacidad de respuesta a los cambios y a los desafíos de su propio financiamiento y a los desafíos, sociales y ambientales que se le presentan al conjunto de la sociedad magallánica. Nos asiste la convicción de que, como el resto de las universidades regionales, la Umag está llamada a responder con innovación y desarrollo a los requerimientos de Magallanes. Se entiende que el proyecto Cai es una respuesta-propuesta a tales requerimientos”, sostuvo.

Cai después de 2014

Poblete recordó que en la inauguración del año académico de la Umag en 2014 pudo conversar con el entonces intendente Jorge Flies sobre la génesis del proyecto Cai y que le entrego, más tarde, un documento explicativo con un perfil del proyecto original, que con una visión de desarrollo de largo plazo, incluía una propuesta para radicar en el Campus Norte de la universidad un “Barrio Antártico” con laboratorios, oficinas, sala de conferencias, museo y equipamiento de antenas para desarrollar tecnologías y servicios satelitales que dejaría ingresos para investigación, además de otras aplicaciones tecnológicas que en el país no se están usando.

Este proyecto tenía dos etapas: la primera, articular equipos de académicos e investigadores; y la segunda, definir los costos de operación y los apoyos externos (de otros países) que sería necesario consolidar para asegurar el éxito de la iniciativa.

Allí se sugirió que parte de la sostenibilidad económica del Cai pudiera asegurarse a través de empresas de servicios satelitales (proyecto Umag que se financia con la asociación a empresas privadas espaciales) y que los ingresos resultantes quedaran disponibles para investigación.

“Recuerdo que poco después el ex Intendente Flies me llamó por teléfono desde Santiago para informarme que se había aprobado el proyecto. A partir de entonces, sin embargo, por la prensa regional me he informado de diversos aspectos de esta iniciativa que, en mi opinión, parecen apartarse de los parámetros y objetivos con los que originalmente esta fue planteada. En este ámbito me preocupa la insistencia en la urgencia de construir un “edificio emblemático para Punta Arenas”, antes que un centro de investigación polar de excelencia para todo Magallanes y para todo Chile”, reparó.

Cai fuera de la Umag 

Por lo mismo, Poblete ha sido uno de los principales detractores de situar al Cai en terrenos ajenos a la Umag y expresó entonces su inquietud al conocer, a través de la prensa, que el edificio del Cai se situaría al interior de un polígono inmediatamente adyacente a la línea de marea, el cual ha sido transferido al Inach, esto es, al ministerio de Relaciones Exteriores.

“No conocemos cuál es la lógica de esta obra planificada en un terreno que no es ni de la Umag ni del gobierno regional, sino de un organismo del gobierno central”, reparó.

Según Poblete, la intención de los dueños de esta “nueva idea” es, al parecer, aproximarse a las dimensiones de las instalaciones que el British Antarctic Survey (BAC) posee en Cambridge, y el Alfred Wegener Institut (AWI) posee en Bremerhaven.

“Ambas entidades dependen sin embargo de los respectivos gobiernos centrales y son responsables de la coordinación de las actividades británicas y alemanas en el Ártico y en el Antártico. Para esos efectos ambas entidades son financiadas, respectivamente desde Londres y Berlín y, además, cuentan con modernos rompehielos. Dicho de otra forma, esos centros equivalen al Inach, el ´nuevo Cai´ constituiría una duplicación. Por lo mismo, si este es el modelo que se pretende para la materialización del Cai, entonces se trata de un proyecto distinto a aquel concebido hace casi 30 años, orientado a dotar a nuestra región (no al ministerio de Relaciones Exteriores) de un centro de excelencia polar”, objetó.

Sobre los desafíos de la Umag

Para Poblete, el futuro de la Umag es complejo y sus debilidades también constituyen un hándicap para la materialización proyecto del Cai. “Quiero dejar en claro que esta afirmación no se refiere a la construcción de un edificio, sino que a la articulación de un concepto de centro de excelencia que efectivamente potencie la presencia y los derechos de Chile sobre los territorios al sur del Cabo de Hornos”, apuntó.

“En lo que se refiere a los problemas de orden estructural (por ejemplo, el alto número de docentes con contratos a honorarios) y financiero (por ejemplo, sueldos atrasados y/o terrenos que han debido ser hipotecados), estimo del caso anotar que – en nuestra condición de representante del “Capítulo Magallanes de la Fundación Chile Descentralizado” -, a diversos actores políticos del actual y del anterior gobierno informamos que existe un mecanismo pactado entre el Estado de Chile y el PNUD por medio del cual, si el Ministerio de Educación lo solicita, dicho organismo del Sistema de Naciones Unidas podría poner a disposición un grupo de expertos para realizar un diagnóstico objetivo y proponer un plan de trabajo para convertir a la Umag en el organismo moderno de formación e innovación que el interés de Magallanes reclama, (es decir que se regionalice)”, planteó.

Poblete señala que, por lo mismo, no resulta conveniente articular el Cai antes de que la Umag haya sido reforzada. “En efecto, desde comienzos de la década de 1990 es aceptado que la Umag debe desempeñar un rol catalizador en la diversificación y profundización de nuestro uso y ocupación pacífica de la Antártica. En ese periodo tanto el embajador Oscar Pinochet de la Barra, entonces director del Instituto Antártico Chileno, como el entonces intendente Roque Tomás Scarpa, dejaron expresamente establecido la necesidad de “constituir el Centro Austral Antártico”. Este, se acordó, debía construirse como parte de la UMAG (Actas de la Junta Directiva N° 1/92 del 29 de Enero de 1992; N° 2/92 del 10 de Abril de 1992 y N° 1/93 de 27 de Enero de 1993).

“Para avanzar en la materialización de tal idea, en 1993 en el actual edificio de la Rectoría se instaló el “Centro Austral Antártico” que al año siguiente dio lugar a la “Dirección de Programas Antárticos” (DPA)”, acotó.

Añadió que resulta importante observar que esta innovación en la Umag ocurrió casi simultáneamente a la dictación de la Ley N° 19.217 (Ley Navarino), que permite recuperar el Iva en la Provincia Antártica (desde el Canal Beagle a la Antártica Chilena).

Con estos antecedentes, hacia el año 2000 el gobierno regional y el ministerio de Relaciones Exteriores acordaron trasladar desde Santiago a Punta Arenas la sede del Instituto Antártico. A los efectos, en agosto del 2001, ese ministerio destacó en Punta Arenas a un funcionario con rango de embajador para coordinar ese traslado. La tarea fue asignada al embajador Jorge Iglesia Cortés (QEPD), diplomático de carrera muy vinculado a Magallanes.

En noviembre del 2001, la Cancillería y la Umag firmaron un documento para que en el Campus Norte de esta última se levantara un Centró Antártico que debía asumir la tarea de coordinar la contribución chilena a las actividades de cooperación antártica al amparo del Tratado de 1959. “A la vez y como es obvio, la Cancillería se reservaría la representación del Estado de Chile en las reuniones consultivas y otras actividades políticas del mismo sistema de cooperación polar. Sin embargo, poco después, por razones atribuibles al Plano Regulador de nuestra ciudad, la materialización del proyecto se vio obstaculizada. Solo a partir del comienzo del segundo gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet el asunto pudo recuperar su dinámica”, recordó Poblete.

Inestabilidad del terreno, vientos arrachados y marejadas

Poblete plantea que es conveniente conocer las razones que motivaron la autorización de esta obra de ingeniería, incluidas además las razones que, como se observa en la actual Carta de Inundación producida por el Shoa, se ha dejado a la Punta Arenosa fuera del sector inundable de la ciudad. “Esto no obstante que – actualmente en el sitio inmediatamente vecino – el Fisco está realizando obras de reforzamiento del borde costero. Se entiende que estas obras tienen por objeto proteger la vida humana y la infraestructura, un criterio que también debería aplicarse al caso de la planificación del edificio emblemático del Cai”, puntualizó.

Advirtió que los cimientos deberían tener una profundidad de 50 metros, lo cual encarecerá las obras, además de hacerlas febles al estar instaladas en una zona inestable debido al problema de la licuefacción de los materiales que conforman la “torta de hojas” del borde costero de nuestra ciudad (especialmente de la Punta Arenosa), que una vez saturados por las vibraciones de un sismo de magnitud próximo a 8 de la escala Richter (febrero de 1879 y diciembre 1949), pueden convertir terrenos sedimentarios en verdaderas “gelatinas”. “Este es precisamente el fenómeno que durante el sismo de febrero de 2010 hizo colapsar a varios edificios de la ciudad de Concepción”, hizo ver.

Agregó que la Punta Arenosa se trata del terreno de la ex Chipera, que en 2012 se ocupó para el acopio de material resultante de las inundaciones provocadas por el desborde del río de Las Minas y que, además, un edificio situado en el borde costero en ese lugar deberá enfrenta vientos arrachados, superiores en un 30% a los que se desplazan sobre la tierra. “Por lo cual cualquier instalación en esa área estará expuesta a tales contingencias y, por lo mismo, debería contar con medidas especiales que encarecerán aún más el proyecto de 15 mil metros cuadrados”, reparó.

“También parece conveniente saber si los responsables del proyecto han calculado la altura de las olas a las que, en una situación de estrés (por ejemplo, tormenta de vientos de más de 100 km/hora con marea alta), estará expuesto un edificio de varios pisos radicado literalmente “al borde la playa”. Solo como dato puedo señalar que la ola de diseño de ingeniería que Enap empleó para construir las plataformas del Proyecto Costa Fuera fue de 5 metros de altura. En 1988 un estudio de Ingeniería realizado por la empresa Ocim Ltda para Magallánica de Bosques (propietaria de la ex Chipera) para un proyecto para la habilitación de su puerto mecanizado para embarque de astillas, determinó que, al menos hasta esa fecha, no se disponía de datos sobre el oleaje, pero que por observaciones directas asumía que durante temporales de viento la ola en el sector de la Bahía Catalina podía alcanzar entre 2 a 2,5 metros de altura. Visto este aspecto cabe entonces preguntarse: ¿Se han recabado datos por modelar el comportamiento del oleaje al cual un edificio público a radicarse en el borde costero de la Punta Arenosa podría estar expuesto? Si estos datos han sido recabados, ¿cómo es posible conocerlos?”, preguntó.

Apuntó que diversos científicos han hecho ver que los niveles del mar están aumentando de forma preocupante.